Reflexión diaria
La carne de María Stma. está en la de su Hijo.
Preparando el altar, y después de revestirme, y durante la Santa Misa, movimientos internos muy intensos y muchas e intensas lágrimas y llanto, con frecuente pérdida del habla, y también al final de la Santa Misa, y por largos períodos durante la Santa Misa, en la preparación y después, la clara visión de nuestra Señora, muy propicia ante el Padre, hasta tal grado, que las oraciones al Padre y al Hijo y en la consagración, no podía sino sentir y verla, como si fuera parte o la puerta, para toda la gracia que sentía en mi corazón. En la consagración de la Santa Misa, ella me enseñó que su carne estaba en la de su Hijo, con tanta luz que no puedo escribir sobre ello. No tuve duda de la primera oblación ya hecha.
San Ignacio de Loyola
Reflexión diaria
María Santísima se convirtió en el primer Tabernáculo.
«Bienaventurada la que ha creído» (Lc 1, 45): María ha anticipado también en el misterio de la Encarnación la fe eucarística de la Iglesia. Cuando, en la Visitación, lleva en su seno el Verbo hecho carne, se convierte de algún modo en «tabernáculo» -el primer «tabernáculo» de la historia- donde el Hijo de Dios, todavía invisible a los ojos de los hombres, se ofrece a la adoración de Isabel, como «irradiando» su luz a través de los ojos y la voz de María. Y la mirada embelesada de María al contemplar el rostro de Cristo recién nacido y al estrecharlo en sus brazos, ¿no es acaso el inigualable modelo de amor en el que ha de inspirarse cada comunión eucarística?
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 55
Reflexión diaria
Renazco en cada hostia consagrada.
Yo nací una vez; pero ese nacimiento me hace nacer continuamente, renazco en cada hostia consagrada, renazco cada vez que la criatura vuelve a mi gracia; mi primer nacimiento me dio lugar para hacerme nacer siempre.
S.D. Luisa Piccarreta
Diario Vol XIX, Feb 1 1926
Reflexión diaria
La Eucaristía alegra el rostro del alma.
Habiendo aprendido estas cosas y habiendo sido plenamente asegurado de que lo que aparece pan no es pan, aunque así sea sentido por el gusto, sino el Cuerpo de Cristo; y que lo que aparece vino no es vino, aunque el gusto así lo quiera, sino la Sangre de Cristo, y que acerca de esto ya David cantaba en el salmo: Y el pan robustece el corazón del hombre para alegrar el rostro con óleo Ps 103,15; robustece tu corazón participando de aquel pan como espiritual que es y alegra tú el rostro de tu alma.
San Cirilo de Jesrusalén, Doctor de la Iglesia
Catequesis Mistágogica Cuarta
Del Cuerpo y la Sangre de Cristo
Reflexión diaria
Efectos que produce en todos la Eucaristía.
Los que todavía están sujetos a algunas debilidades interiores pueden participar de la Eucaristía, pero no en el mismo grado que los santos, para aumento de santidad, fortaleza del alma y perseverancia firme en las cosas santas, sino a la manera que conviene a los enfermos, para arrojar el vicio, abstenerse del pecado, mortificar los placeres y recuperar la salud espiritual.
San Cirilo de Alejandría, Doctor de la Iglesia
Adoración en espíritu L.12
Reflexión diaria
Esto no se comprende si no es entrando en el Corazón de Jesucristo.
…Como el padre en su última hora se despide con ternura de sus hijos…, así Jesucristo quería quedarse con nosotros, por medio de la Santa Eucaristía, obrando ese milagro de Amor. Esto no se comprende si no es entrando en el Corazón de Jesucristo y viendo la fuerza de su Amor. Quiere quedarse con nosotros para que lleguemos así a la vida eterna.
Beato José Brochero
Reflexión diaria
La prueba más cabal de su amor infinito.
Él hace entonces un milagro de amor, que puso en admiración y asombro a los mismos ángeles. Y este milagro fue instituir el sacramento de la Eucaristía. Porque la Hostia consagrada es un milagro de amor; es un prodigio de amor; es una maravilla de amor… Es la prueba más cabal de su amor infinito hacia mí, hacia usted, hacia el hombre.
Beato José Brochero
Reflexión diaria
No rehusemos el recibir la Eucaristía.
Si amamos la vida eterna, si deseamos tener en nosotros al dador de la inmortalidad, no rehusemos el recibir la Eucaristía.
San Cirilo, Doctor de la Iglesia
Comentario a San Juan L.4 C.2
Reflexión diaria
Presencia Real de Jesús en la Eucaristía.
Cristo está realmente presente en la misma asamblea congregada en su nombre, en la persona del ministro, en su palabra y ciertamente de una manera sustancial y permanente en las especies eucarísticas.
Ordenación General del Misal Romano 27
Reflexión diaria
Fue conducido al matadero como una oveja.
Ahora inmolamos no un cordero material, sino aquel verdadero cordero que fue inmolado, Nuestro Señor Jesucristo, que fue conducido al matadero como una oveja, y que estaba sin decir palabra como cordero delante del carnicero Is 53,7 purificándonos con su preciosa sangre que habla mucho más que la de Abel Hebr 12,24…
San Atanasio, Doctor de la Iglesia
Carta 1 n.9
Reflexión diaria
La oblación, la víctima y el sacrificio.
Por este sacrificio viene a ser el mismo Dios sacerdote, siendo él mismo el que ofrece y él mismo la oblación, la víctima y el sacrificio.
San Agustín, Doctor de la Iglesia
Ciudad de Dios L.10 C.20
Reflexión diaria
La Eucaristía y el martirio.
…En primer lugar, no puede ser apto para el martirio a quien la Iglesia no le arma para la lucha, y cede el espíritu al que no levanta e inflama la Eucaristía recibida.
San Cipriano
Carta 57 n.4
Reflexión diaria
Nuestra oblación y nuestro sacrificio.
No es celebrado el sacrificio del Señor con legítima santificación si no responde a la pasión nuestra oblación y nuestro sacrificio.
San Cipriano
Carta 63 N.10
Reflexión diaria
Debemos siempre aprender algo en la Santa Misa.
¿Qué utilidad sacaríais concurriendo aquí [al Santo Sacrificio Eucarístico] sin más ni más y no aprendiendo nada que sea útil?
San Juan Crisóstomo,Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Ofrecerse humildemente como hostia viva a Dios.
Los bautizados no sólo son participantes del sacrificio mismo, sino que son el mismo santo sacrificio al mandarles que se ofrezcan humildemente como hostia viva a Dios, diciendo: Os ruego, pues, hermanos, por la misericordia de Dios que presentéis vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios Rom 12,1.
San Fulgencio de Ruspe
Carta 12 C.11 N24
