Reflexión diaria
¿Para qué recibimos la Sagrada Comunión?
Recibimos a Jesús en la Sagrada Comunión para que alimente nuestras almas, nos una más a Cristo y a su Cuerpo Místico, la Iglesia; nos aumente la gracia, nos aparte del pecado, borre los pecados veniales y nos preserve de futuros pecados mortales, nos conceda nuevas fuerzas para que podamos vivir como hijos de Dios y nos dé la vida eterna (Cf. Jn 5, 24).
Reflexión diaria
Dejemos que la verdad de la Eucaristía actúe eficazmente.
Vivir eucarísticamente consiste en dejar que las verdades eucarísticas actúen eficazmente.
Se trata de 3 sencillas verdades:
1. El Salvador está presente en el Santísimo Sacramento;
2. Él renueva diariamente su sacrificio de cruz en el altar;
3. Él quiere unir íntimamente junto consigo cada alma particular en la Santa Comunión.
Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) – Conferencia en Espira, Alemania 1930, Congreso Eucarístico Diocesano
Reflexión diaria
Debemos alimentar y aumentar la piedad de todos por la Santa Misa.
Para animar a los católicos a profesar valientemente su fe y a practicar las virtudes cristianas, ningún medio es más eficaz que el que consiste en alimentar y aumentar la piedad del pueblo hacia aquella admirable prenda de amor, lazo de paz y de unidad, que es el sacramento de la Eucaristía.
Papa León XIII
Reflexión diaria
Tributen los fieles la máxima veneración a la Santísima Eucaristía.
Tributen los fieles la máxima veneración a la Santísima Eucaristía, tomando parte activa en la celebración del Sacrificio augustísimo, recibiendo este sacramento frecuentemente y con mucha devoción, y dándole culto con suma adoración; los pastores de almas, al exponer la doctrina sobre este sacramento, inculquen diligentemente a los fieles esta obligación.
Código de Derecho Canónico, n. 898
Reflexión diaria
La Santa Misa nos obtiene el don de la penitencia.
El Sacrificio de nuestros altares, no sólo nos obtiene el don de la penitencia (por nuestros pecados), sino que, además, nos proporciona los socorros que necesitamos en las diferentes circunstancias de la vida.
Concilio de Trento
Reflexión diaria
Los Ángeles nos defenderán de las asechanzas del demonio.
Aquel que durante la vida hubiese asistido piadosamente a la Santa Misa, en el trance de la muerte será consolado por la presencia de los Ángeles, que le defenderán contra las asechanzas del demonio.
Santa Matilde
Reflexión diaria
Es imperativo instruirse lo más posible acerca de la Eucaristía.
La Iglesia desea y pide que los cristianos no asistan a este Misterio de fe que es la Santa Misa como extraños y espectadores, sino que participen consciente, piadosa y activamente, y procuren instruirse lo más posible acerca de la Eucaristía.
Concilio Vaticano II; Lit. 48
Reflexión diaria
¡No sé si jamás ha salido de la mano del Altísimo misterio más profundo!
Hay en la Santa Misa tantos misterios como gotas de agua en el mar, como átomos de polvo en el aire y como ángeles en el cielo; no sé si jamás ha salido de la mano del Altísimo misterio más profundo.
San Buenaventura
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
La Santa Misa es la suma de todos los beneficios.
La Santa Misa es una obra de Dios en la que presenta a nuestra vista todo el amor que nos tiene; en cierto modo es la síntesis, la suma de todos los beneficios con que nos ha favorecido.
San Buenaventura
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Comprometamos a Dios.
Con oraciones pedimos gracia a Dios; en la Santa Misa comprometemos a Dios a que nos las conceda.
San Felipe Neri
Reflexión diaria
¿Por qué no se apresuran a oír tantas Santas Misas como puedan?
¡Oh gente engañada!, ¿qué están haciendo? ¿Por qué no se apresuran a las Iglesias a oír tantas Misas como puedan? ¿Por qué no imitan a los ángeles, quienes cuando se celebra una Misa, bajan en escuadrones desde el Paraíso y se estacionan alrededor de nuestros altares en adoración, para interceder por nosotros?
Yo creo que si no existiera la Misa, el mundo ya se hubiera hundido en el abismo, por el peso de su iniquidad. La Misa es el soporte poderoso que lo sostiene.
San Leonardo de Porto Maurizio
Reflexión diaria
Nunca lengua humana podrá hablar dignamente de la Santa Misa.
Nunca lengua humana puede enumerar los favores que se correlacionan al Sacrificio de la Misa. El pecador se reconcilia con Dios; el hombre justo se hace aún más recto; los pecados son borrados; los vicios eliminados; la virtud y el mérito crecen, y las estratagemas del demonio son frustradas.
San Lorenzo Justino
Reflexión diaria
Tú, ante el asombro de toda la creación, engendraste a tu Creador.
El título de Madre de Dios es, juntamente con el de Virgen santa, el más antiguo y constituye el fundamento de todos los demás títulos con los que María ha sido venerada y sigue siendo invocada de generación en generación, tanto en Oriente comoa en Occidente. Al misterio de su maternidad divina hacen referencia muchos himnos y numerosas oraciones de la tradición cristiana, como por ejemplo una antífona mariana del tiempo navideño, el Alma Redemptoris Mater, con la que oramos así: «Tu quae genuisti, natura mirante, tuum sanctum Genitorem, Virgo prius ac posterius», «Tú, ante el asombro de toda la creación, engendraste a tu Creador, Madre siempre virgen»…
Ella es madre porque engendró en la carne a Jesús; y lo es porque se adhirió totalmente a la voluntad del Padre. San Agustín escribe: «Ningún valor hubiera tenido para ella la misma maternidad divina, si no hubiera llevado a Cristo en su corazón, con una suerte mayor que cuando lo concibió en la carne»
Benedicto XVI
Reflexión diaria
Ofrecemos la Santa Misa para que Dios perdone a los difuntos sus faltas.
Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos Santas Misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso.
San Gregorio Magno, Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
¡Si conociéramos el valor de la Santa Misa!
Si conociéramos el valor de la Santa Misa nos moriríamos de alegría.
Si supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella.
Qué feliz es ese Ángel de la Guarda que acompaña al alma cuando va a Misa.
La Misa es la devoción de los Santos.
San Juan María Vianney
