Reflexión diaria
2. Ser como Dios.
2. Ser como Dios: El hombre siempre ha aspirado a ser como Dios, a transformarse en Dios, la sublime aspiración que lo persigue desde el Paraíso. Y en la Eucaristía ese cambio se produce: el hombre se transforma en Dios, es asimilado por la divinidad que lo posee; puede con toda verdad decir como San Pablo: «ya no vivo yo, Cristo vive en mí» Gál 2, 20.
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
1. La Felicidad.
1. La Felicidad: El hombre quiere la felicidad y la felicidad es la posesión de Dios. En la Eucaristía, Dios se nos da, sin reserva, sin medida; y al desaparecer los accidentes eucarísticos nos dejan en el alma a la Trinidad Santa, premio prometido sólo a los que coman su Cuerpo y beban su Sangre.
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
La fe nos garantiza la infalible certeza de la Eucaristía.
La razón, los sentidos, nada ven en la Eucaristía, sino pan y vino, pero la fe nos garantiza la infalible certeza de la revelación divina; las palabras de Jesús son claras: «Este es mi Cuerpo, esta es mi Sangre» y la Iglesia las entiende al pie de la letra y no como puros símbolos.
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
Las aspiraciones más sublimes del hombre en la Eucaristía.
Toda santidad viene del sacrificio del Calvario, él es el que nos abre las puertas de todos los bienes sobrenaturales. Todas las aspiraciones más sublimes del hombre, todas ellas, se encuentran realizadas en la Eucaristía.
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
Más que nunca hijos de María.
Somos intercesores, y estas funciones in persona Christi nos ayudan a ser santos. Estas funciones renuevan en nosotros la memoria de nuestra Ordenación, cuando nos impusieron las manos. In persona Christi no se da sólo la memoria de nuestra ordenación, sino la identificación con Cristo, y cuando pronunciamos las palabras de la consagración nos sentimos más que nunca hijos de María.
Siervo de Dios Cardenal F. X. Nguyen van Thuan
El gozo de la esperanza
Reflexión diaria
María puede guiarnos hacia este Santísimo Sacramento.
Si queremos descubrir en toda su riqueza la relación íntima que une Iglesia y Eucaristía, no podemos olvidar a María, Madre y modelo de la Iglesia. En la Carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, presentando a la Santísima Virgen como Maestra en la contemplación del rostro de Cristo, he incluido entre los misterios de la luz también la institución de la Eucaristía. Efectivamente, María puede guiarnos hacia este Santísimo Sacramento porque tiene una relación profunda con él.
San Juan Pablo II
Ecclesia de Eucharistia 53
Reflexión diaria
El fiat pronunciado por María y el amén que cada fiel pronuncia.
Hay, pues, una analogía profunda entre el fiat pronunciado por María a las palabras del Ángel y el amén que cada fiel pronuncia cuando recibe el cuerpo del Señor. A María se le pidió creer que quien concibió «por obra del Espíritu Santo» era el «Hijo de Dios» Lc 1, 30.35. En continuidad con la fe de la Virgen, en el Misterio eucarístico se nos pide creer que el mismo Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María, se hace presente con todo su ser humano-divino en las especies del pan y del vino.
San Juan Pablo II
Ecclesia de Eucharistia 55
Reflexión diaria
Comulgar con el Corazón de María SS.
Antes de la Comunión suplica a esta bondadosa Madre que te preste su Corazón para recibir en él a su Hijo con sus propias disposiciones.
San Luis María Griñón de Monfort
Reflexión diaria
María Eucaristía.
Si crees que es demasiado para ti, que es una tarea muy difícil y te detiene el recuerdo de tus debilidades, mira a María, llama a María, Ella que vivió siendo Eucaristía te acompañará en tu caminar.
Eglis de Jesús Cayama
Ser Eucaristia, catolicosconaccion.com
Reflexión diaria
Ser María para Jesús.
Quisiera ser como María, ser María para Jesús, ocupar el puesto de su madre. En mis Comuniones, a María la tengo siempre presente. De sus manos quiero recibir a Jesús, ella debe hacerme una sola cosa con Él. Yo no puedo separar a María de Jesús. ¡Salve! ¡Oh Cuerpo nacido de María! ¡Salve María, aurora de la Eucaristía!
Beata María Cándida de la Eucaristía
Reflexión diaria
Contemplando a María.
Contemplando a María, comprenderemos mejor la fuerza transformadora que posee la Eucaristía. Al escucharla a ella, encontraremos en el misterio eucarístico la valentía y el vigor para seguir a Cristo, buen Pastor, y para servirle en los hermanos.
San Juan Pablo II
Solemnidad de Corpus Christi
10 de junio de 2004
Reflexión diaria
Bésame con el beso de tu boca.
Bésame con el beso de tu boca. (Cant 1,2)
¡Oh, Verbo Eterno, nunca me pareces más grande que cuando te disfrazas de pan para besar más fácilmente mi alma!
La Santa Misa, sí, la Santa Misa es el beso del Eterno a la pobre y frágil criaturilla suya.
Sierva de Dios Teresa Mª de Jesús Ortega, op
Eucaristía, banquete de amores y sacramento de unidad
Reflexión diaria
En cualquier lugar que se celebra la Santa Misa es Navidad.
Este niño es verdaderamente el Emmanuel, el Dios-con-nosotros. Su reino se extiende realmente hasta los confines de la tierra. En la magnitud universal de la santa Eucaristía, Él ha hecho surgir realmente islas de paz. En cualquier lugar que se celebra la Santa Misa hay una isla de paz, de esa paz que es propia de Dios.
S.S. Benedicto XVI
Homilía, 24 de diciembre de 2010
Reflexión diaria
Una multitud de ángeles baja del cielo para adorar a Jesús Eucaristía.
El santo abad Nilo nos refiere que su maestro San Juan Crisóstomo le dijo un día confidencialmente que, durante la Santa Misa, veía a una multitud de ángeles bajando del cielo para adorar a Jesús sobre el altar, mientras muchos de ellos recorrían la iglesia para inspirar a los fieles el respeto y amor que debemos sentir por Jesucristo presente sobre el altar.
San Juan María Vianney, Santo Cura de Ars
Sermón sobre la Santa Misa
Reflexión diaria
La Carne y la Sangre de Jesús son la carne y la sangre maternal de María Santísima.
Si Adán pudo llamar a Eva al ser ella sacada de su costilla: «hueso de mis huesos y carne de mi carne» Gen 2,23, no puede la Virgen María aun con mayor derecho llamar a Jesús «¿Carne de mi carne y Sangre de mi sangre?». Tomado de la «Virgen intacta», la Carne de Jesús es la carne maternal de María; la Sangre de Jesús es la sangre maternal de María. Así pues, no será nunca posible el separar a Jesús de María.
Santo Tomás de Aquino
Doctor de la Iglesia
