Reflexión diaria
Se necesitan tres eternidades.
Para ofrecer bien el Santo Sacrificio se necesitarían tres eternidades: una para prepararla, otra para celebrarla y una tercera para dar gracias.
San Juan Eudes
Reflexión diaria
¡Eucaristizar, eucaristizar!
¿Qué deberíamos hacer en nuestra vida? «Eucaristizar, eucaristizar». Convertirlo todo en Eucaristía para que podamos tener: el hombre eucarístico, la Iglesia eucarística, la tierra eucarística y así toda la vida es eucarística.
Siervo de Dios Cardenal Francois-Xavier Nguyen Van Thuan
El Gozo de la esperanza
Reflexión diaria
El alimento espiritual que nos sostiene.
La Santa Misa es el alimento espiritual que me sostiene y sin la cual no podría afrontar un solo día, ni una sola hora, la vida de entrega a los pobres que he elegido.
Santa Madre Teresa de Calcuta
Reflexión diaria
Hagamos todo lo posible para asistir a la Santa Misa diariamente.
Haz, pues, todos los esfuerzos posibles para asistir todos los días a la Santa Misa, con el fin de ofrecer, con el sacerdote, el sacrificio de tu Redentor a Dios, su Padre, por ti y por toda la Iglesia.
San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia
Introducción a la Vida Devota
Reflexión diaria
¡Mi Misa es mi vida, y mi vida es una Misa prolongada!
¡Qué horizontes se abren aquí a la vida cristiana! La Misa centro de todo el día y de toda la vida. Con la mira puesta en el sacrificio eucarístico, ir siempre atesorando sacrificios que consumar y ofrecer en la Misa.
¡Mi Misa es mi vida, y mi vida es una Misa prolongada!
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
El mejor grupo de oración es la Santa Misa
El mejor grupo de oración es la Santa Misa porque es la Iglesia entera unida a Cristo orando.
Padre Pedro Rubio hdv
Reflexión diaria
Acercarse al Banquete Celestial hambrientos y gozosos
No estaré satisfecho sino hasta que vea a los cristianos acercarse al Banquete Celestial con sencillez de niños hambrientos y gozosos, y no llenos de miedo y falsa vergüenza.
San Cayetano
Reflexión diaria
El valor de una sola Santa Misa
Compara todas las buenas obras en el Mundo con una sola Santa Misa y serán como un grano de arena al lado de una montaña.
San Juan María Vianney
Reflexión diaria
La Santa Misa diaria es para todos.
San José Benito Cottolengo recomendaba la Santa Misa diaria para todos…, para maestras, enfermeras, trabajadores, doctores, padres…, y a los que objetaban no tener tiempo les decía: «¡Mal manejo del tiempo! ¡Mala economía del tiempo!». Y decía la verdad. Si tan sólo apreciáramos el valor infinito de la Santa Misa, estaríamos muy deseosos de asistir y trataríamos por todos los medios de encontrar los tiempos necesarios.
Reflexión diaria
La devoción requerida por tan augusto sacrificio.
Nunca podrá el sacerdote celebrar la Santa Misa con la devoción requerida por tan augusto sacrificio.
El hombre no puede llevar a acabo acción más sublime ni más santa.
San Alfonso María de Ligorio
Doctor de la Iglesia
Misa Atropellada
Reflexión diaria
Hasta la consumación de los siglos en la Eucaristía y en las almas.
Ávido de sufrir, porque sus sufrimientos glorifican al Padre y son fuente de vida para las almas, no quedó Jesús satisfecho con los sufrimientos de su vida mortal, sino que quiere continuarlos hasta la consumación de los siglos en la Eucaristía y en las almas.
Siervo de Dios Mons. Luis María Martínez
Vida Espiritual
Reflexión diaria
Los bienes celestiales que nos vienen cuando recibimos la Eucaristía. 3
En tercer lugar, el poder. Quien comulga tiene la fuerza divina para enfrentar todos los problemas y situaciones difíciles de aquí abajo. El águila para enseñar a sus crías a volar hasta las alturas les presenta la comida y se coloca arriba de ellos, elevándose siempre más y más a medida que sus crías se acercan, hasta hacerlos subir insensiblemente a los astros.
P. Antonio Rivero LC
La Eucaristía, Cap. 33: Eucaristía y Cielo
Reflexión diaria
Los bienes celestiales que nos vienen cuando recibimos la Eucaristía. 2
En segundo lugar, la felicidad. Nuestra alma, al entrar en el Cielo, se verá en plena posesión de la felicidad del propio Dios, sin miedo a perderla o de verla disminuir. ¿Y en la comunión no recibimos alguna parcelita de esa real felicidad? No nos es dada en su totalidad, pues entonces nos olvidaríamos del Cielo. Pero, ¡cuánta paz, cuánta dulce alegría no acompaña en la comunión! Cuanto más el alma se desapega de las afecciones terrenas, tanto más ha de disfrutar de esa felicidad al punto de que el mismo cuerpo se resiente y desea ya el Cielo. Es aquello de santa Teresa: «Muero porque no muero».
P. Antonio Rivero LC
La Eucaristía, Cap. 33: Eucaristía y Cielo
Reflexión diaria
Los bienes celestiales que nos vienen cuando recibimos la Eucaristía. 1
En primer lugar, la gloria. Es verdad que la gloria de los Santos es una flor que sólo se abre ante el sol del Paraíso, gloria ésta que no nos es dada en la tierra. Pero recibimos el germen oculto, que la contiene toda entera, como la semilla que contiene la espiga. La Eucaristía deposita en nosotros el fermento de la resurrección, a causa de una gloria especial y más brillante que, sembrada en la carne corruptible, brotará sobre nuestro cuerpo resucitado e inmortal.
P. Antonio Rivero LC
La Eucaristía, Cap. 33: Eucaristía y Cielo
Reflexión diaria
Los frutos abundantes de la Comunión diaria.
Los Santos Padres, enseñaban que más abundantes eran los frutos de la Comunión diaria que los de la semanal o mensual.
Decreto «Sancta Tridentina Synodus»
Roma, 20 de diciembre de 1905
