Reflexión diaria
¿Cuáles son los frutos y efectos que recibimos en la Comunión?
B.- La Comunión es el alimento del alma.
«Lo que el alimento material produce en nuestra vida corporal, la comunión lo realiza de manera admirable en nuestra vida espiritual. La comunión con la Carne de Cristo resucitado, ‘vivificada por el Espíritu Santo vivificante’ (PO 5), conserva, acrecienta y renueva la vida de gracia recibida en el Bautismo. Este crecimiento de la vida cristiana necesita ser alimentado por la comunión eucarística, pan de nuestra peregrinación, hasta el momento de la muerte, cuando nos sea dada como viático».
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1392
La gracia sacramental específica de la Eucaristía es llamada gracia nutritiva, porque se nos da a manera de alimento divino, que conforta y vigoriza en el alma la vida sobrenatural.
Todos los efectos que el manjar y la bebida corporal producen en relación con la vida del cuerpo, sustentándola, aumentándola, reparándola y deleitándola, todos esos los produce este sacramento en relación con la vida del espíritu.
Reflexión diaria
¿Cuáles son los frutos y efectos que recibimos en la Comunión?
A.- La Comunión acrecienta nuestra unión con Cristo.
«Recibir la Eucaristía en la comunión da como fruto principal la unión íntima con Cristo Jesús. En efecto, el Señor dice: ‘Quien come mi Carne y bebe mi Sangre habita en mí y yo en él’ (Jn 6, 56). La vida en Cristo encuentra su fundamento en el banquete eucarístico: ‘Lo mismo que me ha enviado el Padre, que vive, y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí’ (Jn 6, 57) «.
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1391
La Sagrada Eucaristía es capaz de producir por sí misma un aumento de gracia santificante mayor que cualquier otro sacramento, por contener al mismo Autor de la gracia. Por eso se puede decir que, al ser la gracia unión con Cristo, el fruto principal de la Eucaristía es la unión íntima que se establece entre quien recibe el sacramento y Cristo mismo.
Reflexión diaria
¿Para qué recibimos la Sagrada Comunión?
Recibimos a Jesús en la Sagrada Comunión para que alimente nuestras almas, nos una más a Cristo y a su Cuerpo Místico, la Iglesia; nos aumente la gracia, nos aparte del pecado, borre los pecados veniales y nos preserve de futuros pecados mortales, nos conceda nuevas fuerzas para que podamos vivir como hijos de Dios y nos dé la vida eterna (Cf. Jn 5, 24).
Mons. Salvador Piñeiro García-Calderón
Reflexión diaria
¡Madre Santa, ven a comulgar en mí!
«Por eso, yo llamaría maná a la misma Virgen María, porque derramó sobre todos los pueblos un manjar más dulce que la miel.» (San Máximo de Turín)
«Por tanto, el que desee gustar de la dulzura escondida en el Sacramento del Altar y acercarse dignamente a este mismo Sacramento, ha de disponerse invocando el nombre de la Virgen María.» (San Buenaventura)
«Os deseo la alegría de la Virgen María, que por ser humilde de corazón, pudo guardar a Jesús nueve meses en su seno. ¡Qué larga Comunión!» (Santa Madre Teresa de Calcuta)
Reflexión diaria
La Santa Misa nos obtiene el don de la penitencia.
El Sacrificio de nuestros altares, no sólo nos obtiene el don de la penitencia (por nuestros pecados), sino que, además, nos proporciona los socorros que necesitamos en las diferentes circunstancias de la vida.
Concilio de Trento
Reflexión diaria
Los Ángeles nos defenderán de las asechanzas del demonio.
Aquel que durante la vida hubiese asistido piadosamente a la Santa Misa, en el trance de la muerte será consolado por la presencia de los Ángeles, que le defenderán contra las asechanzas del demonio.
Santa Matilde
Reflexión diaria
Es imperativo instruirse lo más posible acerca de la Eucaristía.
La Iglesia desea y pide que los cristianos no asistan a este Misterio de fe que es la Santa Misa como extraños y espectadores, sino que participen consciente, piadosa y activamente, y procuren instruirse lo más posible acerca de la Eucaristía.
Concilio Vaticano II; Lit. 48
Reflexión diaria
¡No sé si jamás ha salido de la mano del Altísimo misterio más profundo!
Hay en la Santa Misa tantos misterios como gotas de agua en el mar, como átomos de polvo en el aire y como ángeles en el cielo; no sé si jamás ha salido de la mano del Altísimo misterio más profundo.
San Buenaventura, Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
La Santa Misa es la suma de todos los beneficios.
La Santa Misa es una obra de Dios en la que presenta a nuestra vista todo el amor que nos tiene; en cierto modo es la síntesis, la suma de todos los beneficios con que nos ha favorecido.
San Buenaventura, Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Comprometamos a Dios.
Con oraciones pedimos gracia a Dios; en la Santa Misa comprometemos a Dios a que nos las conceda.
San Felipe Neri
Reflexión diaria
¿Por qué no se apresuran a oír tantas Santas Misas como puedan?
¡Oh gente engañada!, ¿qué están haciendo? ¿Por qué no se apresuran a las Iglesias a oír tantas Misas como puedan? ¿Por qué no imitan a los ángeles, quienes cuando se celebra una Misa, bajan en escuadrones desde el Paraíso y se estacionan alrededor de nuestros altares en adoración, para interceder por nosotros?
Yo creo que si no existiera la Misa, el mundo ya se hubiera hundido en el abismo, por el peso de su iniquidad. La Misa es el soporte poderoso que lo sostiene.
San Leonardo de Porto Maurizio
Reflexión diaria
Nunca lengua humana podrá hablar dignamente de la Santa Misa.
Nunca lengua humana puede enumerar los favores que se correlacionan al Sacrificio de la Misa. El pecador se reconcilia con Dios; el hombre justo se hace aún más recto; los pecados son borrados; los vicios eliminados; la virtud y el mérito crecen, y las estratagemas del demonio son frustradas.
San Lorenzo Justino
Reflexión diaria
¡Si conociéramos el valor de la Santa Misa!
Si conociéramos el valor de la Santa Misa nos moriríamos de alegría.
Si supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella.
Qué feliz es ese Ángel de la Guarda que acompaña al alma cuando va a Misa.
La Misa es la devoción de los Santos.
San Juan María Vianney
Reflexión diaria
Sin la Santa Misa, ¿qué sería de nosotros?
Sin la Santa Misa, ¿qué sería de nosotros? Todos aquí abajo pereceríamos ya que únicamente eso puede detener el brazo de Dios. Sin ella, ciertamente que la Iglesia no duraría y el mundo estaría perdido sin remedio.
Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia
