Reflexión diaria
En la Eucaristía somos comidos por Cristo.
«La Eucaristía es un banquete en el que comemos con Cristo, comemos a Cristo, y somos comidos por Cristo». (San Agustín de Hipona)
«Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí». (Jn 6, 57)
Reflexión diaria
La Eucaristía es el don más grande que el Señor ha ofrecido a su Esposa.
La Eucaristía es el don más grande que el Señor ha ofrecido a su Esposa, la Iglesia permanente… Es compendio de las palabras, vida y obra de Jesús, ofrecida al Padre por nosotros… Es gloria de su Cuerpo Resucitado… Es fuente, centro y culmen de la vida cristiana.
Concilio Vaticano II
Reflexión diaria
Tributen los fieles la máxima veneración a la Santísima Eucaristía.
Tributen los fieles la máxima veneración a la Santísima Eucaristía, tomando parte activa en la celebración del Sacrificio augustísimo, recibiendo este sacramento frecuentemente y con mucha devoción, y dándole culto con suma adoración; los pastores de almas, al exponer la doctrina sobre este sacramento, inculquen diligentemente a los fieles esta obligación.
Código de Derecho Canónico, n. 898
Reflexión diaria
Participemos en la Santa Misa de principio a fin.
Pedimos vehementemente a los pastores que instruyan a los fieles acerca de la importancia de participar en la Santa Misa entera.
Concilio Vaticano II; Lit. 56
Reflexión diaria
¿Cuáles son los frutos y efectos que recibimos en la Comunión?
F.- La Comunión es prenda de vida eterna.
De acuerdo a las palabras de Cristo en Cafarnaúm, la Eucaristía constituye un adelanto de la bienaventuranza celestial y de la futura resurrección del cuerpo: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna, y yo lo resucitaré, en el último día» (Jn 6, 54; cfr. Dz. 875).
Que es verdaderamente prenda de la gloria futura, lo canta la liturgia: «Oh sagrado banquete, en el que Cristo es nuestra comida, se celebra el memorial de su Pasión, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura» (Himno, O Sacrum Convivium).
«Si la Eucaristía es el memorial de la Pascua del Señor y si por nuestra comunión en el altar somos colmados ‘de gracia y bendición’ (MR, Canon romano, 96: «Supplices te rogamus»), la Eucaristía es también la anticipación de la gloria celestial» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1402).
Reflexión diaria
¿Cuáles son los frutos y efectos que recibimos en la Comunión?
E.- La Unidad del Cuerpo místico: La Eucaristía hace la Iglesia.
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Los que reciben la Eucaristía se unen más estrechamente a Cristo. Por ello mismo, Cristo une a todos los fieles en un solo cuerpo: La Iglesia.
La comunión renueva, fortifica, profundiza esta incorporación a la Iglesia realizada ya por el Bautismo. En el Bautismo fuimos llamados a no formar más que un solo cuerpo (cf 1 Co 12, 13).
La Eucaristía realiza esta llamada: «El cáliz de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan» (1 Co 10, 16-17).
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1396
Reflexión diaria
¿Cuáles son los frutos y efectos que recibimos en la Comunión?
D.- La Comunión borra los pecados veniales.
«Como el alimento corporal sirve para restaurar la pérdida de fuerzas, la Eucaristía fortalece la caridad que, en la vida cotidiana, tiende a debilitarse; y esta caridad vivificada borra los pecados veniales (Cf. C.C. de Trento: DS 1638).
Dándose a nosotros, Cristo reaviva nuestro amor y nos hace capaces de romper los lazos desordenados con las criaturas y de arraigarnos en Él».
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1394.
En la Comunión Jesús es Médico, que suministra el remedio para la enfermedad y fortalece nuestra debilidad, preservándonos de los pecados futuros: por ello el Concilio de Trento llama a la Eucaristía «antídoto», con el que somos liberados de las culpas cotidianas y somos preservados de los pecados mortales (Dz 875).
Reflexión diaria
¿Cuáles son los frutos y efectos que recibimos en la Comunión?
C.- La Comunión nos separa del pecado.
El Cuerpo de Cristo que recibimos en la comunión es «entregado por nosotros», y la Sangre que bebemos es «derramada por muchos para el perdón de los pecados». Por eso la Eucaristía no puede unirnos a Cristo sin purificarnos al mismo tiempo de los pecados cometidos y preservarnos de futuros pecados:
«Cada vez que lo recibimos, anunciamos la muerte del Señor (1 Co 11,26). Si anunciamos la muerte del Señor, anunciamos también el perdón de los pecados. Si cada vez que su Sangre es derramada, lo es para el perdón de los pecados, debo recibirle siempre, para que siempre me perdone los pecados. Yo que peco siempre, debo tener siempre un remedio» (San Ambrosio, Sacr. 4, 28).
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1393
Reflexión diaria
¿Cuáles son los frutos y efectos que recibimos en la Comunión?
B.- La Comunión es el alimento del alma.
«Lo que el alimento material produce en nuestra vida corporal, la comunión lo realiza de manera admirable en nuestra vida espiritual. La comunión con la Carne de Cristo resucitado, ‘vivificada por el Espíritu Santo vivificante’ (PO 5), conserva, acrecienta y renueva la vida de gracia recibida en el Bautismo. Este crecimiento de la vida cristiana necesita ser alimentado por la comunión eucarística, pan de nuestra peregrinación, hasta el momento de la muerte, cuando nos sea dada como viático».
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1392
La gracia sacramental específica de la Eucaristía es llamada gracia nutritiva, porque se nos da a manera de alimento divino, que conforta y vigoriza en el alma la vida sobrenatural.
Todos los efectos que el manjar y la bebida corporal producen en relación con la vida del cuerpo, sustentándola, aumentándola, reparándola y deleitándola, todos esos los produce este sacramento en relación con la vida del espíritu.
Reflexión diaria
¿Cuáles son los frutos y efectos que recibimos en la Comunión?
A.- La Comunión acrecienta nuestra unión con Cristo.
«Recibir la Eucaristía en la comunión da como fruto principal la unión íntima con Cristo Jesús. En efecto, el Señor dice: ‘Quien come mi Carne y bebe mi Sangre habita en mí y yo en él’ (Jn 6, 56). La vida en Cristo encuentra su fundamento en el banquete eucarístico: ‘Lo mismo que me ha enviado el Padre, que vive, y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí’ (Jn 6, 57) «.
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1391
La Sagrada Eucaristía es capaz de producir por sí misma un aumento de gracia santificante mayor que cualquier otro sacramento, por contener al mismo Autor de la gracia. Por eso se puede decir que, al ser la gracia unión con Cristo, el fruto principal de la Eucaristía es la unión íntima que se establece entre quien recibe el sacramento y Cristo mismo.
Reflexión diaria
La Santa Misa nos obtiene el don de la penitencia.
El Sacrificio de nuestros altares, no sólo nos obtiene el don de la penitencia (por nuestros pecados), sino que, además, nos proporciona los socorros que necesitamos en las diferentes circunstancias de la vida.
Concilio de Trento
Reflexión diaria
Es imperativo instruirse lo más posible acerca de la Eucaristía.
La Iglesia desea y pide que los cristianos no asistan a este Misterio de fe que es la Santa Misa como extraños y espectadores, sino que participen consciente, piadosa y activamente, y procuren instruirse lo más posible acerca de la Eucaristía.
Concilio Vaticano II; Lit. 48
Reflexión diaria
La Comunión espiritual.
El santo Concilio de Trento dice que hay tres clases de Comunión: la primera meramente sacramental; la segunda puramente espiritual, y la tercera sacramental y espiritual a la vez.
A Santa Faustina Kowalska, Jesús Misericordioso le comunicó esto: «Si practicas el santo ejercicio de la Comunión espiritual varias veces al día, en un mes verás tu corazón completamente cambiado».
San Juan María Vianney, el Cura de Ars, decía: «Una Comunión espiritual actúa en el alma como un soplo de viento en una brasa que está a punto de extinguirse. Cada vez que sientas que tu amor por Dios se está enfriando, rápidamente haz una Comunión espiritual».
San Antonio María Claret: «Tendré una capilla fabricada en medio de mi corazón y en ella, día y noche, adoraré a Dios con un culto espiritual».
Reflexión diaria
Nuestra existencia: una Santa Misa prolongada.
La Eucaristía es el centro vital del universo, capaz de saciar el hambre de vida y felicidad. «El que me coma vivirá por mí» (Jn 6,57). En este banquete feliz participamos de la Vida Eterna y así nuestra existencia cotidiana se convierte en una Santa Misa prolongada.
Documento de Aparecida 354
Reflexión diaria
¿Por qué el Verbo se hizo carne?
El Verbo se encarnó para hacernos «partícipes de la naturaleza divina» (2 P 1, 4): «Porque tal es la razón por la que el Verbo se hizo hombre, y el Hijo de Dios, Hijo del hombre: para que el hombre al entrar en comunión con el Verbo y al recibir así la filiación divina, se convirtiera en hijo de Dios» San Ireneo de Lyon. «Porque el Hijo de Dios se hizo hombre para hacernos Dios» San Atanasio de Alejandría. «El Hijo Unigénito de Dios, queriendo hacernos partícipes de su divinidad, asumió nuestra naturaleza, para que, habiéndose hecho hombre, hiciera dioses a los hombres» Santo Tomás de Aquino.
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 460
