Reflexión diaria
Más honra a Dios una sola Misa que todas las demás obras.
Más honra a Dios una sola Misa -sobre todo si en ella comulgamos con la expresa intención de amar, mediante Cristo, infinitamente al Altísimo, es decir, de vivir por Cristo como Cristo vive por el Padre- que todas las demás obras -no revalorizadas con la Eucaristía- por fervorosas que sean.
San Claudio de la Colombière
Reflexión diaria
No nos perdamos ni una sola Comunión.
Jesús ha preparado no sólo una hostia, sino una para cada día de nuestra vida. Las hostias, para nosotros, ya están listas. No nos perdamos ni una sola de ellas.
San Pedro Julián Eymard
Reflexión diaria
Jamás dejéis la Misa dominical.
Que vuestra fidelidad se manifieste especialmente en la participación litúrgica dominical y festiva: jamás dejéis la Santa Misa y, si os es posible, no dejéis jamás el encuentro con Cristo en la comunión eucarística.
San Juan Pablo II
Visita Pastoral a Velletri (Italia), 7-IX-1980
Reflexión diaria
¿Qué sería yo, si no hubiera comulgado?
¡Cuántos años comulgando a diario! Otro sería santo -me has dicho-, y yo ¡siempre igual! Hijo -te he respondido-, sigue con la diaria Comunión, y piensa: ¿qué sería yo, si no hubiera comulgado?
San Josemaría Escrivá de Balaguer
Reflexión diaria
Tributen los fieles la máxima veneración a la Santísima Eucaristía.
Tributen los fieles la máxima veneración a la Santísima Eucaristía, tomando parte activa en la celebración del Sacrificio augustísimo, recibiendo este sacramento frecuentemente y con mucha devoción, y dándole culto con suma adoración; los pastores de almas, al exponer la doctrina sobre este sacramento, inculquen diligentemente a los fieles esta obligación.
Código de Derecho Canónico, n. 898
Reflexión diaria
La Comunión espiritual.
El santo Concilio de Trento dice que hay tres clases de Comunión: la primera meramente sacramental; la segunda puramente espiritual, y la tercera sacramental y espiritual a la vez.
A Santa Faustina Kowalska, Jesús Misericordioso le comunicó esto: «Si practicas el santo ejercicio de la Comunión espiritual varias veces al día, en un mes verás tu corazón completamente cambiado».
San Juan María Vianney, el Cura de Ars, decía: «Una Comunión espiritual actúa en el alma como un soplo de viento en una brasa que está a punto de extinguirse. Cada vez que sientas que tu amor por Dios se está enfriando, rápidamente haz una Comunión espiritual».
San Antonio María Claret: «Tendré una capilla fabricada en medio de mi corazón y en ella, día y noche, adoraré a Dios con un culto espiritual».
Reflexión diaria
A la comunión vamos a buscar a Cristo.
A la comunión no vamos como a un premio, no vamos a una visita de etiqueta, vamos a buscar a Cristo para «por Cristo, con Él y en Él» realizar nuestros mandamientos grandes, nuestras aspiraciones fundamentales, las grandes obras de caridad.
Después de la comunión quedar fieles a la gran transformación que se ha apoderado de nosotros. Vivir nuestro día como Cristo, ser Cristo para nosotros y para los demás.
¡Eso es comulgar!
San Alberto Hurtado
