Reflexión diaria
Debemos ir a la Eucaristía con los mismos sentimientos de Jesús.
En la Eucaristía, Jesús no da un pan, sino el pan de vida eterna, se dona a Sí mismo, ofreciéndose al Padre por amor a nosotros. Nosotros debemos ir a la Eucaristía con aquel sentimiento de Jesús, es decir, la compasión, y con aquel deseo de Jesús, compartir. Quien va a la Eucaristía sin tener compasión por los necesitados y sin compartir, no se encuentra bien con Jesús.
S.S. Fracisco
Angelus, 3 agosto 2014
Reflexión diaria
La Santa Misa tiene un valor infinito.
La Santa Misa no se paga, tiene un valor infinito, y no hay oro en el mundo que la pueda pagar adecuadamente. El estipendio que se da al sacerdote es una gratificación para ayudar a su sustento.
P. Jorge Loring
Reflexión diaria
En la eucaristía, por la fe, aprendemos a ver la profundidad de la realidad.
Por otra parte, confluye en ella también el eje que lleva del mundo visible al invisible. En la eucaristía aprendemos a ver la profundidad de la realidad. El pan y el vino se transforman en el Cuerpo y Sangre de Cristo, que se hace presente en su camino pascual hacia el Padre: este movimiento nos introduce, en cuerpo y alma, en el movimiento de toda la creación hacia su plenitud en Dios.
S.S. Francisco
Encíclica Lumen Fidei 44
Reflexión diaria
La Eucaristía camino de fe que actualiza el misterio de la salvación.
En la eucaristía confluyen los dos ejes por los que discurre el camino de la fe. Por una parte, el eje de la historia: la eucaristía es un acto de memoria, actualización del misterio, en el cual el pasado, como acontecimiento de muerte y resurrección, muestra su capacidad de abrir al futuro, de anticipar la plenitud final. La liturgia nos lo recuerda con su hodie, el «hoy» de los misterios de la salvación…
S.S. Francisco
Encíclica Lumen Fidei 44
Reflexión diaria
El Corazón Eucarístico de Jesús.
La expresión «Corazón Eucarístico de Jesús» significa principalmente el Corazón de Jesús que nos ha dado la Eucaristía y que de nuevo nos la da todos los días.
P. Reginald Garrigou-Lagrange OP
La santificación del Sacerdote
Reflexión diaria
La Santa Misa es de todas las obras la más santa y divina.
Es preciso confesar, que la Santa Misa es de todas las obras la más santa y divina. Por su santidad es la más agradable a Dios, como ya hemos demostrado; es la más eficaz para contener el brazo del divino furor alzado contra los pecadores; es la más poderosa para humillar las fuerzas del averno; es la que proporciona mayor sufragio a las Almas del Purgatorio; es en una palabra la obra sobre la cual está cimentada la salud del mundo.
San Alfonso María de Ligorio
Doctor de la Iglesia
Selva de Materias predicables P. 2, 1
Reflexión diaria
Las Misas Gregorianas.
Cuenta el gran Papa y Doctor de la Iglesia San Gregorio Magno (+604) que, siendo todavía abad de un monasterio, antes de ser Papa, había un monje llamado Justo, que ejercía con su permiso la medicina. Una vez, había aceptado sin su permiso una moneda de tres escudos de oro, faltando gravemente así al voto de pobreza. Después se arrepintió y tanto le dolió este pecado que se enfermó y murió al poco tiempo, pero en paz con Dios. Sin embargo, San Gregorio, para inculcar en sus religiosos un gran horror a este pecado, lo hizo sepultar fuera de las tapias del cementerio, en un basural, donde también echó la moneda de oro, haciendo repetir a los religiosos las palabras de San Pedro a Simón mago: «Que tu dinero perezca contigo «. A los pocos días, pensó que quizás había sido demasiado fuerte en su castigo y encargó al ecónomo mandar celebrar treinta misas seguidas, sin dejar ningún día, por el alma del difunto.
El ecónomo obedeció y el mismo día que terminaron de celebrar las treinta misas, se apareció Justo a otro monje, Copioso, diciéndole que subía al cielo, libre de las penas del purgatorio, por las treinta misas celebradas por él. Estas misas, se llaman ahora, en honor de San Gregorio Magno, misas gregorianas. Estas treinta misas seguidas, celebradas por los difuntos, todavía se acostumbra celebrarlas y, según revelaciones privadas, son muy agradables a Dios.
Reflexión diaria
La sola oración no es suficiente.
«¡Perdóname querido amigo!, pero como me hallaba impedido de decir la Santa Misa por ti, recé y me sacrifiqué mucho con esta intención». «Esto no basta -le dijo su amigo-, tu oración no es bastante poderosa para sacarme de estos tormentos. Me hace falta la Sangre de Cristo, esa misma Sangre que se ofrece en la Misa. Si hubieras guardado tu promesa, ya hubiera salido yo de ésta prisión de fuego, y si todavía me quemo en ella es por tu culpa».
Beato Enrique Suso
Palabras de un amigo suyo que se encontraba en el Purgatorio
Reflexión diaria
La máxima ayuda.
Ningún sufragio aprovecha tan eficazmente a las almas del purgatorio como la aplicación del Santo Sacrificio de la Misa.
P. Antonio Royo Marín O.P.
Reflexión diaria
La Santa Misa por las almas del Purgatorio.
Según la costumbre general, la Iglesia ofrece la Santa Misa y ora por los difuntos, y así los libera pronto del Purgatorio.
Santo Tomás de Aquino
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
¡Falté al respeto a Jesús sacramentado!
Cuenta San Pío de Pietrelcina: Una tarde, mientras estaba solo en el coro orando, vi a un fraile joven, quitando el polvo del altar mayor y colocando floreros; en una palabra, arreglando el altar. Creyendo que era fray León, me asomo y le digo:
– Fray León, vete a cenar, no es momento de arreglar el altar.
Entonces, una voz, que no era la de fray León, me responde:
– No soy fray León.
– Entonces, ¿quién eres?
– Soy un hermano tuyo, que hice aquí el noviciado. La obediencia me dio el encargo de limpiar el altar mayor durante el año de noviciado. Pero, muchas veces, falté al respeto a Jesús sacramentado, pasando delante del altar sin hacer la genuflexión ni reverenciar a Jesús que estaba en el sagrario. Por estas graves faltas estoy todavía en el purgatorio. Ahora el Señor, en su infinita bondad, me ha enviado a ti para que pueda salir de aquí, cuando celebres una Santa Misa por mí.
Scozzaro Giulio Maria
Adorazione eucaristica 1997
Reflexión diaria
Un gran sufragio por las Benditas Almas del Purgatorio.
Téngase en cuenta que, en cuanto a la práctica, es un gran sufragio para las Benditas Almas del Purgatorio el escuchar la Santa Misa por ellas y recomendarlas a Dios por los méritos de la Pasión de Jesucristo, diciendo así: «Padre Eterno, yo te ofrezco este Santo Sacrificio del Cuerpo y Sangre de Jesucristo con todos los dolores que él sufrió en su vida y muerte; y por los méritos de su Pasión te encomiendo a las Benditas Almas del Purgatorio, y especialmente a. . .»
San Alfonso M.a de Ligorio
Doctor de la Iglesia
Del gran mezzo della preghiera P. 2, c. I
Reflexión diaria
El Señor esté con vosotros.
Algunos santos sacerdotes, cuando dicen, al principio de la Santa Misa: El Señor esté con vosotros, se lo dicen, no sólo a los que están allí presentes, sino a todos los ángeles y santos del cielo, a todas las almas del purgatorio, a todos los cristianos, a todos los hombres y mujeres de la tierra, a las aves del cielo, a los peces del mar y a los animales del campo, a los mares y a los ríos y a las montañas, y también a las estrellas del firmamento; a todas las criaturas.
Padre Roberto Coggi O.P.
El tesoro escondido
Reflexión diaria
Cada Santa Misa tiene un valor infinito.
Cada Santa Misa tiene un valor infinito, inmenso, que nosotros no podemos comprender del todo: alegra a toda la corte celestial, alivia a las pobres almas del purgatorio, atrae sobre la tierra toda suerte de bendiciones, y da más gloria a Dios que todos los sufrimientos de los mártires juntos, que las penitencias de todos los santos, que todas las lágrimas por ellos derramadas desde el principio del mundo y todo lo que hagan hasta el fin de los siglos.
San Juan María Vianney
Santo Cura de Ars
Sermón sobre la Santa Misa
Reflexión diaria
El Sufragio más eficaz para los difuntos.
La Santa Misa es el Sufragio más eficaz para los difuntos según lo demostró el caso de una hermana de San Vicente Ferrer, llamada Francisca, que murió y su alma se apareció al Santo, revelándole que había sido sentenciada a sufrir en el Purgatorio hasta el día del Juicio Final, pero que, como enseguida San Vicente le aplicó las 30 misas Gregorianas, volvió a aparecérsele al concluirlas, para agradecerle tan poderosísimo Sufragio, en virtud del cual Dios le perdonaba todas sus penas y volaba ya gloriosísima al cielo.
