Reflexión diaria
Asistir a la Santa Misa es unirse a Jesucristo.
Asistir a la Santa Misa es unirse a Jesucristo; es, por tanto, para nosotros el acto más saludable.
En ella recibimos las gracias del arrepentimiento y de la justificación, así como ayuda para evitar las recaídas.
San Pedro Julián Eymard
Reflexión diaria
Nuestra existencia: una Santa Misa prolongada.
La Eucaristía es el centro vital del universo, capaz de saciar el hambre de vida y felicidad. «El que me coma vivirá por mí» (Jn 6,57). En este banquete feliz participamos de la Vida Eterna y así nuestra existencia cotidiana se convierte en una Santa Misa prolongada.
Documento de Aparecida 354
Reflexión diaria
El Santo Sacrificio de la Misa aniquila todas las fuerzas del infierno.
Para el demonio no hay ejercicio de piedad más temible que la Santa Misa, ya que este Santo Sacrificio aniquila todas las fuerzas del infierno y es la fuente de todos los bienes para el hombre. ¡Oh riquezas incalculables del Santo Sacrificio de la Santa Misa!
San Marcelino Champagnat
Reflexión diaria
Nos transformarnos en Quién recibimos.
Nuestra participación en el cuerpo y en la sangre de Cristo no tiene otro objetivo que el de transformarnos en Aquél a quien recibimos: a hacernos revestir, en todo, en el cuerpo, en el alma, de aquél en el cual morimos, somos sepultados y resucitamos.
San León Magno
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Esforcémonos por ir diariamente a la Santa Misa.
Si supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella.
Santo Cura de Ars
Reflexión diaria
Frecuentemos la Santa Misa, vayamos todos los días.
La Iglesia obliga a los fieles «a participar los domingos y días de fiesta en la divina liturgia» (cf. OE 15) y a recibir al menos una vez al año la Eucaristía, si es posible en tiempo pascual (cf. CIC can. 920), preparados por el sacramento de la Reconciliación. Pero la Iglesia recomienda vivamente a los fieles recibir la santa Eucaristía los domingos y los días de fiesta, o con más frecuencia aún, incluso todos los días.
Catecismo de la Iglesia Católica, n.1389
Reflexión diaria
¡Oh riquezas inmensas de la Santa Misa!
Se gana más oyendo una sola Santa Misa con devoción que distribuyendo todos los bienes a los pobres y marchando en peregrinación a todos los santuarios más venerados del mundo. ¡Oh riquezas inmensas de la Santa Misa!
San Bernardo de Claraval
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
La Eucaristía fuente y cumbre de toda evangelización.
La Eucaristía es la fuente y, al mismo tiempo, la cumbre de toda evangelización, puesto que su objeto es la comunión de los hombres con Cristo y, en Él, con el Padre y con el Espíritu Santo.
San Juan Pablo II
Ecclesia de Eucharistia n.22
Reflexión diaria
Venid, pues, los amadores de Dios y acercaos a esta Mesa sagrada.
¡Oh manjar divino, por quien los hijos de los hombres se hacen hijos de Dios y por quién vuestra humanidad se mortifica para que Dios en el alma permanezca!
¡Oh pan dulcísimo, digno de ser adorado y deseado, que mantienes el alma y no el vientre; confortas el corazón del hombre y no le cargas el cuerpo; alegras el espíritu y no embotas el entendimiento; con cuya virtud muere nuestra sensualidad, y la voluntad propia es degollada, para que tenga lugar la voluntad divina y pueda obrar en nosotros sin impedimento!
¡Oh maravillosa bondad que tales gracias quiso hacer a nosotros, miserables hombres! ¡Oh maravilloso poder de Dios, que así puso, debajo de especie de pan, su divinidad y humanidad y partirse él en tantas partes, sin padecer él detrimento en sí!
¡Oh maravillosa sabiduría de Dios, que tan conveniente y tan saludable medio halló para nuestra salud! Convenía, sin duda, que por una comida habíamos perdido la vida, por otra la recobrásemos, y que así como el fruto de un árbol nos destruyó a todos, así el fruto de otro árbol precioso nos reparase a todos.
Venid, pues, los amadores de Dios y acercaos a esta Mesa sagrada.
San Juan de Ávila
Reflexión diaria
La Santa Misa es el mismo sacrificio de Cristo en la cruz. 3.
3. El valor de la Santa Misa es en sí mismo rigurosamente infinito. Pero sus efectos, en cuanto dependen de nosotros, no se nos aplican sino en la medida de nuestras disposiciones interiores.
P. Antonio Royo Marín O.P.
Reflexión diaria
La Santa Misa es el mismo sacrificio de Cristo en la cruz. 2.
2. La Santa Misa, como verdadero sacrificio que es, realiza propísimamente las cuatro finalidades del mismo: adoración, reparación, petición y acción de gracias.
P. Antonio Royo Marín O.P.
Reflexión diaria
La Santa Misa es el mismo sacrificio de Cristo en la cruz. 1.
Nociones Dogmáticas:
1. La Santa Misa es sustancialmente el mismo sacrificio de la cruz, con todo su valor infinito: la misma Víctima, la misma oblación, el mismo Sacerdote principal. No hay entre ellos más que una diferencia accidental: el modo de realizarse (cruento en la cruz, incruento en el altar).
P. Antonio Royo Marín O.P.
Reflexión diaria
El Sacrificio de Cristo en la Santa Misa es de valor infinito.
Una sola Misa glorifica más a Dios que lo que le glorifican en el cielo por toda la eternidad todos los ángeles y santos juntos, incluyendo a la Santísima Virgen María, Madre de Dios. La razón es que la Virgen y los Santos son criaturas limitadas, en cambio la Misa, como es el Sacrificio de Cristo-Dios, es de valor infinito.
P. Jorge Loring S.I.
Reflexión diaria
La Santa Misa es el acto más grande, más sublime y más santo.
En la Misa se hace presente la redención del mundo. Por eso la Misa es el acto más grande, más sublime y más santo que se celebra cada día en la Tierra.
Con cada Misa que oigas aumentas tus grados de gloria en el cielo.
P. Jorge Loring S.I.
Reflexión diaria
La Santa Misa diaria es para todos.
San José de Cottolengo recomendaba la Santa Misa diaria para todos…, para maestras, enfermeras, trabajadores, doctores, padres…, y a los que objetaban no tener tiempo les decía: «¡Mal manejo del tiempo! ¡Mala economía del tiempo!» Y decía la verdad. Si tan sólo apreciáramos el valor infinito de la Santa Misa, estaríamos muy deseosos de asistir y trataríamos por todos los medios de encontrar los tiempos necesarios.
