Reflexión diaria
El que comulga vive en Cristo y Cristo en él.
Así como dos pedazos de cera derretidos juntos no hacen más que uno, de igual modo el que comulga, de tal suerte está unido con Cristo, que él vive en Cristo y Cristo en él.
San Cirilo de Jerusalén
Reflexión diaria
Maravilla sublime que nuestros labios han recibido.
En tu pan está escondido el Espíritu que no puede ser comido, en tu vino hay un fuego que no se puede beber. El Espíritu en tu pan; el fuego en tu vino; maravilla sublime que nuestros labios han recibido.
Himno de San Efrén
Reflexión diaria
La medida de la Sagrada Eucaristía.
No olvidemos nunca que una era prospera o decae en proporción con su devoción por la Sagrada Eucaristía. Esa es la medida de su vida espiritual y de su fe, de su caridad y de su virtud.
San Pedro Julián Eymard
Reflexión diaria
Ser Cristo para nosotros y para los demás.
Vivir nuestro día como Cristo, ser Cristo para nosotros y para los demás: ¡Eso es comulgar!
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
¿Debemos ir a la Santa Misa los domingos y los días de fiesta?
¿Es grave la obligación de participar en la celebración de la Eucaristía los días festivos?
La Santa Misa en días festivos funda y confirma todo comportamiento cristiano, por lo cual aquellos que deliberadamente y sin un real impedimento (por ejemplo, enfermedad, el cuidado de niños pequeños) no observan esta obligación cometen pecado mortal.
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2181
Reflexión diaria
El precepto dominical.
¿Qué actos de culto están prescritos para el domingo y las otras fiestas de precepto?
La Iglesia ha especificado el tercer mandamiento con el precepto de la participación en la celebración de la Eucaristía. Satisface tal precepto quien asiste a la Santa Misa, dondequiera que se celebre el rito católico, en el mismo día de la fiesta o en la tarde del día precedente.
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2180
Reflexión diaria
La Eucaristía es el alimento indispensable.
Cuando en la Eucaristía se parte el pan, es a Él a quien recibimos personalmente. La Eucaristía es el alimento indispensable para la vida del discípulo y misionero de Cristo.
Mons. Alfonso Delgado
Solemnidad del Corpus Christi, 2009
Reflexión diaria
Para crecer como cristianos y apóstoles del Señor.
Para crecer como cristianos y apóstoles del Señor necesitamos sí o sí el Pan de la Palabra de Dios y el Pan de la Sagrada Eucaristía.
SS Benedicto XVI
En el Santuario Mariano de Aparecida (Brasil)
Reflexión diaria
Amemos la Santa Misa como los enamorados.
¿Por qué prisa? ¿La tienen acaso los enamorados, para despedirse? Parece que se van y no se van; vuelven una y otra vez, repiten palabras corrientes como si las acabasen de descubrir… No os importe llevar los ejemplos del amor humano noble y limpio, a las cosas de Dios. Si amamos al Señor con este corazón de carne -no poseemos otro-, no habrá prisa por terminar ese encuentro, esa cita amorosa con Él.
San Josemaría Escrivá
Amar a la Iglesia, n.45
Reflexión diaria
Auténtico pesebre donde adorar a Jesús.
La Eucaristía es auténtico pesebre donde adorar a Jesús.
P. Raniero Cantalamessa OFMCap
Predicador Pontificio
Reflexión diaria
El remedio de nuestra necesidad cotidiana.
La Eucaristía es el remedio de nuestra necesidad cotidiana.
San Ambrosio
Reflexión diaria
La Eucaristía: fármaco de inmortalidad.
Con la Eucaristía se asimila, por decirlo así, el «secreto» de la resurrección. Por eso San Ignacio de Antioquía definía con acierto el Pan eucarístico «fármaco de inmortalidad, antídoto contra la muerte».
San Juan Pablo II
Ecclesia de Eucharistia, n. 18
Reflexión diaria
La Santa Misa y la Pasión de Jesús.
No podemos separar la Sagrada Eucaristía de la Pasión de Jesús.
San Andrés Avellino
Reflexión diaria
Señor mío, ¿cómo os podré agradecer?
En cierta ocasión, Santa Teresa de Jesús se sentía inundada de la bondad de Dios. Entonces le hizo esta pregunta a Nuestro Señor: «Señor mío, ¿cómo os podré agradecer?» Nuestro Señor le contestó: «Asistid a una Santa Misa».
Reflexión diaria
Para disponernos dignamente a recibir la Sagrada Comunión.
Toda preparación debe parecernos poca, y toda delicadeza insuficiente para recibir a Jesús.
San Juan Crisóstomo
