| Lunes 16 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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La más maravillosa de sus obras.
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Santo Tomás de Aquino
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| Domingo 15 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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Nadie es capaz de expresar la suavidad de este sacramento.
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Santo Tomás de Aquino
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| Sábado 14 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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No hay ningún sacramento más saludable que éste.
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Santo Tomás de Aquino
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Apostolado de la Santa Misa Diaria * Sábado 14 de febrero, 2026
REFLEXIóN DIARIA
| Viernes 13 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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¡Oh banquete precioso y admirable!
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Santo Tomás de Aquino
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Apostolado de la Santa Misa Diaria * Viernes 13 de febrero, 2026
REFLEXIóN DIARIA
| Jueves 12 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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La deuda de amor que hemos contraído con Jesús.
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San Pedro Julián Eymard
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Apostolado de la Santa Misa Diaria * Jueves 12 de febrero, 2026
REFLEXIóN DIARIA
| Miércoles 11 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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¡Llega Jesús hasta mendigar la compasión y la correspondencia a su amor!
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San Pedro Julián Eymard
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Apostolado de la Santa Misa Diaria * Miércoles 11 de febrero, 2026
REFLEXIóN DIARIA
| Martes 10 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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Las señales de sus heridas.
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San Pedro Julián Eymard
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Apostolado de la Santa Misa Diaria * Martes 10 de febrero, 2026
REFLEXIóN DIARIA
| Lunes 9 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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Se ha de procurar alabar y reverenciar humildemente a Dios.
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San Juan de la Cruz
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Apostolado de la Santa Misa Diaria * Lunes 9 de febrero, 2026
REFLEXIóN DIARIA
| Domingo 8 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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¡Qué dulce purgatorio puede ser para el alma la Santa Misa!
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P. Antonio Royo Marín O.P.
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Por eso, para que la inmensidad de este amor se imprimiese más profundamente en el corazón de los fieles, en la última cena, cuando después de celebrar la Pascua con sus discípulos iba a pasar de este mundo al Padre, Cristo instituyó este sacramento como el memorial perenne de su pasión, como el cumplimiento de las antiguas figuras y la más maravillosa de sus obras; y lo dejó a los suyos como singular consuelo en las tristezas de su ausencia.
Nadie es capaz de expresar la suavidad de este sacramento, en el cual gustamos la suavidad espiritual en su misma fuente y celebramos la memoria del inmenso y sublime amor que Cristo mostró en su pasión.
No hay ningún sacramento más saludable que éste, pues por él se borran los pecados, se aumentan las virtudes y se nutre el alma con la abundancia de todos los dones espirituales.
¡Oh banquete precioso y admirable, banquete saludable y lleno de toda suavidad! ¿Qué puede haber, en efecto, de más precioso que este banquete en el cual no se nos ofrece, para comer, la carne de becerros o de machos cabríos, como se hacía antiguamente, bajo la ley, sino al mismo Cristo, verdadero Dios?
Jesucristo quiere vivir entre nosotros y atestiguarnos en la Eucaristía su ardiente caridad, porque ve el amor infinito de su Padre celestial hacia los hombres y siente la necesidad de pagarle por nosotros la deuda de amor que hemos contraído con Él.
¡Cuánto le agrada ver que nos acercamos a Él para darle gracias por los beneficios que nos concedió y por los sufrimientos qué por nosotros se impuso! Puede decirse que en gran parte instituyó la Eucaristía para que los fieles acudiesen a su lado con el fin de consolarle de sus dolores, de su pobreza, de su cruz. ¡Llega Jesús hasta mendigar la compasión y la correspondencia a su amor!
Jesucristo conserva en la Eucaristía las señales de sus heridas. Las ha querido conservar como trofeo de gloria y para su consuelo, porque ellas le recuerdan el amor que nos tuvo.
En la Comunión más se ha de procurar alabar y reverenciar humildemente a Dios que los gustos sensibles.
Ninguna otra penitencia sacramental pueden imponer los confesores a sus penitentes cuyo valor satisfactorio pueda compararse de suyo al de una sola Misa ofrecida a Dios. ¡Qué dulce purgatorio puede ser para el alma la Santa Misa!