| Domingo 7 de junio, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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Fines y efectos de la Santa Misa. 7.
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1. Adoración
El Santo Sacrificio de la Misa rinde a Dios una adoración absolutamente digna de Él, rigurosamente infinita. Este efecto lo produce siempre, infaliblemente, ex opere operato (que confiere la gracia por propia e íntima eficacia), aunque celebre la Misa un sacerdote indigno y en pecado mortal. La razón es porque este valor latréutico o de adoración depende de la dignidad infinita del Sacerdote principal que lo ofrece, que es Cristo mismo, y del valor de la Víctima ofrecida, que igualmente es el mismo Cristo. Con la Santa Misa le damos a Dios todo el honor que se le debe en reconocimiento de su soberana grandeza y supremo dominio; y esto del modo más perfecto posible, en grado rigurosamente infinito. En retorno de esta incomparable glorificación, Dios se inclina amorosamente a sus criaturas. De ahí procede el inmenso valor de santificación que encierra para nosotros el santo sacrificio del altar. Por consiguiente: ¡Qué tesoro el de la Santa Misa! ¡Y pensar que muchos cristianos’la mayor parte de las personas devotas’no han caído todavía en la cuenta de ello, y prefieren sus prácticas rutinarias de devoción a su incorporación a este sublime sacrificio, que constituye el acto principal de la religión y del culto católico! P. Antonio Royo Marín O.P.
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