Apostolado de la Santa Misa Diaria * Sábado 14 de febrero, 2026
REFLEXIóN DIARIA
| Viernes 13 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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¡Oh banquete precioso y admirable!
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Santo Tomás de Aquino
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© 2011-2026 Apostolado de la Santa Misa Diaria
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Apostolado de la Santa Misa Diaria * Viernes 13 de febrero, 2026
REFLEXIóN DIARIA
| Jueves 12 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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La deuda de amor que hemos contraído con Jesús.
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San Pedro Julián Eymard
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Apostolado de la Santa Misa Diaria * Jueves 12 de febrero, 2026
REFLEXIóN DIARIA
| Miércoles 11 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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¡Llega Jesús hasta mendigar la compasión y la correspondencia a su amor!
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San Pedro Julián Eymard
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Apostolado de la Santa Misa Diaria * Miércoles 11 de febrero, 2026
REFLEXIóN DIARIA
| Martes 10 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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Las señales de sus heridas.
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San Pedro Julián Eymard
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Apostolado de la Santa Misa Diaria * Martes 10 de febrero, 2026
REFLEXIóN DIARIA
| Lunes 9 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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Se ha de procurar alabar y reverenciar humildemente a Dios.
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San Juan de la Cruz
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Apostolado de la Santa Misa Diaria * Lunes 9 de febrero, 2026
REFLEXIóN DIARIA
| Domingo 8 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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¡Qué dulce purgatorio puede ser para el alma la Santa Misa!
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P. Antonio Royo Marín O.P.
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Apostolado de la Santa Misa Diaria * Domingo 8 de febrero, 2026
REFLEXIóN DIARIA
| Sábado 7 de febrero, 2026 | ||
Reflexión diaria |
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La Iglesia aprende a ofrecerse ella misma por Cristo.
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San Agustín
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Apostolado de la Santa Misa Diaria * Sábado 7 de febrero, 2026
REFLEXIóN DIARIA

¡Oh banquete precioso y admirable, banquete saludable y lleno de toda suavidad! ¿Qué puede haber, en efecto, de más precioso que este banquete en el cual no se nos ofrece, para comer, la carne de becerros o de machos cabríos, como se hacía antiguamente, bajo la ley, sino al mismo Cristo, verdadero Dios?
Jesucristo quiere vivir entre nosotros y atestiguarnos en la Eucaristía su ardiente caridad, porque ve el amor infinito de su Padre celestial hacia los hombres y siente la necesidad de pagarle por nosotros la deuda de amor que hemos contraído con Él.
¡Cuánto le agrada ver que nos acercamos a Él para darle gracias por los beneficios que nos concedió y por los sufrimientos qué por nosotros se impuso! Puede decirse que en gran parte instituyó la Eucaristía para que los fieles acudiesen a su lado con el fin de consolarle de sus dolores, de su pobreza, de su cruz. ¡Llega Jesús hasta mendigar la compasión y la correspondencia a su amor!
Jesucristo conserva en la Eucaristía las señales de sus heridas. Las ha querido conservar como trofeo de gloria y para su consuelo, porque ellas le recuerdan el amor que nos tuvo.
En la Comunión más se ha de procurar alabar y reverenciar humildemente a Dios que los gustos sensibles.
Ninguna otra penitencia sacramental pueden imponer los confesores a sus penitentes cuyo valor satisfactorio pueda compararse de suyo al de una sola Misa ofrecida a Dios. ¡Qué dulce purgatorio puede ser para el alma la Santa Misa!
En la Eucaristía, Cristo es él mismo el que ofrece y él mismo el don ofrecido. Ha querido que el sacramento de esta realidad sea el sacrificio cotidiano de la Iglesia que, siendo cuerpo de esta cabeza, aprende a ofrecerse ella misma por él.