Reflexión diaria
El anhelo del alma.
El anhelo del alma es no formar más que una sola cosa con el amado; la Comunión, en la que el alma recibe a Cristo en alimento, realiza ese anhelo, transformando poco a poco al alma en Cristo.
Beato Dom Columba Marmión
Jesucristo, vida del alma
Reflexión diaria
Nos unimos a Cristo tal como Él es.
La Eucaristía es Sacramento de unión, como lo indica el mismo vocablo Comunión. Cristo viene a nosotros para unirnos a Él. Unir es hacer de dos cosas una sola. Y nosotros nos unimos a Cristo tal como Él es.
Beato Dom Columba Marmión
Jesucristo, vida del alma
Reflexión diaria
Ese es su fruto específico.
La eficacia de este Sacramento consiste en transformarnos de algún modo en Cristo mediante la caridad. Ese es su fruto específico. Y propio es de la caridad transformar al amante en el amado.
Santo Tomás de Aquino
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Me entrego por completo a Ti para que te hagas dueño de todo mi ser.
¡Oh Señor Jesús! Tienes poder para atraerme enteramente a Ti, para transformarme en Ti. Me entrego por completo a Ti para que te hagas dueño de todo mi ser, de toda mi actividad, para que yo no viva sino de Ti, por Ti y para Ti.
Beato Dom Columba Marmión
Jesucristo, vida del alma
Reflexión diaria
Todo lo recibimos a través de la Eucaristía.
Todas las gracias, todas las ayudas, todo, todo se nos es dado a través de la Eucaristía, porque la Eucaristía es el Cuerpo y la Sangre de Cristo mismo, es su Santo Sacrificio, y es a través de Cristo, de su Santo Sacrificio, que todo se nos ha sido concedido, hasta nuestra transformación en Aquél que recibimos.
P. Pedro Rubio hdv
Reflexión diaria
El alimento eucarístico y el alimento corporal.
Quien asimila el manjar corporal, lo transforma en sí; esa transformación repara las pérdidas del organismo y le da el desarrollo conveniente. No ocurre así en el alimento eucarístico, que, en vez de transformarse en el que lo toma, transforma en sí al que lo recibe. De ahí que el efecto propio de ese Sacramento sea transformar de tal modo al hombre en Cristo, que pueda con toda verdad decir: «Vivo yo; mas no yo, sino que vive Cristo en mí» Gál 2, 20.
Santo Tomás de Aquino
Doctor de la Iglesia
In IV Senten., Dist. 12, q.2, a.1
Reflexión diaria
¡Eucaristizar, eucaristizar!
¿Qué deberíamos hacer en nuestra vida? «Eucaristizar, eucaristizar». Convertirlo todo en Eucaristía para que podamos tener: el hombre eucarístico, la Iglesia eucarística, la tierra eucarística y así toda la vida es eucarística.
Siervo de Dios Cardenal Francois-Xavier Nguyen Van Thuan
El Gozo de la esperanza
Reflexión diaria
Venimos a ser miembros unos de otros.
Se llama (la oblación eucarística) participación, porque por medio de ella participamos de la Divinidad de Jesús. Se dice comunión, y lo es realmente, porque por ella comulgamos nosotros con Cristo y recibimos su carne y su Divinidad, y por medio de ella nos unimos y comulgamos unos con otros, ya que, por participar de un mismo pan 1Cor 10,17, todos somos un mismo cuerpo de Cristo y una misma sangre, y venimos a ser miembros unos de otros, puesto que somos concorpóreos de Cristo.
San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia
Sobre la Fe Ortodoza L.4 c.13
Reflexión diaria
Nos hacemos cuerpo de Cristo.
Purificado por él, nos unimos al cuerpo de Cristo y a su Espíritu y nos hacemos cuerpo de Cristo.
San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia
Sobre la Fe Ortodoza L.4 c.13
Reflexión diaria
Debemos empezar a ser lo que recibimos.
Es preciso recibirle de tal forma, que no solamente reparemos con él las fuerzas del cuerpo, sino también las del alma. La virtud que este pan encierra es unidad, y reducidos a su cuerpo y convertidos en miembros suyos, debemos empezar a ser lo que recibimos.
San Agustín
Doctor de la Iglesia
Sermón 57 c.7 n.7
Reflexión diaria
Dios, todo entero, nos llena completamente.
Esta participación transforma en sí misma y hace, por gracia y participación, semejantes al bien causal a los que dignamente comulgan, de tal modo, que nada les falta, según lo que puede ser alcanzado y es posible a los hombres. De manera que pueden ser y llamarse dioses por adopción, según la gracia, porque Dios, todo entero, los llenó completamente y no dejó vacía de su presencia parte alguna de ellos.
San Máximo el Confesor
Mistagogia C.21
Reflexión diaria
¡Si conocieras el don de Dios!
¡Si conocieras el don de Dios! Jn 4, 10 Jesús es el Don de Dios; el sacerdote es también el don de Dios. Por consiguiente, el sacerdote no se pertenece: es un don. Le pertenece a quienes Dios hizo ese don, es decir, a las almas.
Pero es el don de Dios; al darnos, no les hemos de dar a las almas nuestra miseria -¿para qué quieren eso?-; debemos darles a Jesús, porque debemos estar transformados en Él.
Siervo de Dios Mons. Luis María Martínez
Notas Íntimas
Reflexión diaria
Una especie de transustanciación se opera en el sacerdote.
Cuánto debe gozar el corazón del sacerdote en vivir sólo para dar a Jesús y darse con Él a las almas. Por la consagración sacerdotal el sacerdote ha dejado místicamente de ser un hombre para empezar a ser Jesús. Una especie de transustanciación se ha operado en él: las apariencias son del hombre, la sustancia es de Jesús. Tiene lengua, ojos, manos, pies, corazón como los demás hombres; pero, desde que ha sido consagrado, todos esos órganos e instrumentos no son del hombre sino de Jesús.
Beato Manuel González
Campos Giles José, El obispo del sagrario abandonado
Reflexión diaria
La Eucaristía es Él.
La Iglesia renueva sin cesar su fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Porque de eso estamos hablando: de una persona, de un ser vivo, y no de una cosa o una idea. La Eucaristía es Él. Y todos, en la Iglesia, vivimos por Él, con Él y gracias a Él, y soñando con unirnos algún día plenamente a Él. O al menos, así debería ser.
Anónimo
Reflexión diaria
Tú te transformarás en mí
Soy alimento de adultos: crece, y podrás comerme. Y no me transformarás en substancia tuya, como sucede con la comida corporal, sino que tú te transformarás en mí.
San Agustín
Doctor de la Iglesia
