Reflexión diaria
¡Escuchas sin palabras!
Jesús, en la Eucaristía escuchas sin palabras cuanto el corazón quiere decir.
Beata Laura Montoya
Reflexión diaria
Empecé a considerar todas las cosas semejantes a un estiércol repugnante.
El confesor de Santa Catalina de Siena, que le había visto tan encendida de cara mientras le daba el Sacramento, le preguntó qué le había ocurrido, y ella le respondió: «Padre, cuando recibí de vuestras manos aquel inefable Sacramento, perdí la luz de los ojos y no vi nada más; más aún, lo que vi hizo tal presa en mí que empecé a considerar todas las cosas, no solamente las riquezas y los placeres del cuerpo, sino también cualquier consolación y deleite, aun los espirituales, semejantes a un estiércol repugnante. Por lo cual pedía y rogaba, a fin de que aquellos placeres también espirituales me fuesen quitados mientras pudiese conservar el amor de mi Dios. Le rogaba también que me quitase toda voluntad y me diera sólo la suya. Efectivamente, lo hizo así, porque me dio como respuesta: Aquí tienes, dulcísima hija mía, te doy mi voluntad»… Y así fue, porque, como lo vimos los que estábamos cerca de ella, a partir de aquel momento, en cualquier circunstancia, se contentó con todo y nunca se turbó.
Reflexión diaria
Para que incendiemos a los demás con el ardor de su amor.
La Eucaristía es el Pan de Vida que me da fuerza para todo esto. Es la prueba más elocuente de su Amor y el medio más poderoso para aumentar en nosotros su misma caridad. Él se nos da diariamente para consumir nuestros corazones con su fuego purificador y transformador, para que incendiemos a los demás con el ardor de su amor.
San Damián de Molokai
Reflexión diaria
El sacerdote hace más que si creara un mundo nuevo.
Al Santo Cura de Ars le gustaba decir: «El sacerdote es un hombre revestido de todos los poderes de Dios. Al sacerdote no se le podrá comprender bien más que en el cielo. Cuando celebra la Santa Misa, él hace más que si creara un mundo nuevo. Si yo encontrara un sacerdote y un ángel, yo saludaría primero al sacerdote y después al ángel». Algo parecido decía también la Beata Crescencia Höss y San Francisco de Asís.
Reflexión diaria
No hay dos Cristos sino uno solo.
El Cristo Eucarístico se identifica con el Cristo de la historia y de la eternidad. No hay dos Cristos sino uno solo. Nosotros poseemos en la Hostia al Cristo del sermón de la montaña, al Cristo de la Magdalena, al que descansa junto la pozo de Jacob con la Samaritana, al Cristo del Tabor y de Getsemaní, al Cristo resucitado de entre los muertos y sentado a la diestra del Padre.
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
Dimensión plena y significado esencial del Sacramento de la Eucaristía.
No es lícito ni en el pensamiento ni en la vida ni en la acción, quitar a este Sacramento, verdaderamente santísimo, su dimensión plena y su significado esencial. Es al mismo tiempo Sacramento-Sacrificio, Sacramento-Comunión, Sacramento-Presencia.
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Redemptor hominis, n. 20
Reflexión diaria
Sobre la mesa del Señor está el misterio que sois vosotros mismos.
Si vosotros sois el cuerpo y los miembros de Cristo, sobre la mesa del Señor está el misterio que sois vosotros mismos y recibís el misterio que sois vosotros. A lo que sois respondéis con el Amén, y con vuestra respuesta lo rubricáis. Se te dice: «El Cuerpo de Cristo», y respondes: «Amén». Sé miembro del cuerpo de Cristo para que sea auténtico el Amén.
San Agustín, Doctor de la Iglesia
Sermón 272
Reflexión diaria
Por la Eucaristía somos una humanidad añadida a la de Cristo.
Gracias a la Eucaristía nosotros nos volvemos una humanidad añadida a la de Cristo.
P. Raniero Cantalamessa, OFMCap
Predicador Pontificio
Reflexión diaria
No hay enseñanza más viva.
El Evangelio no es solo una lectura; en la Santa Misa está vivo, es la voz de Jesús. No hay enseñanza más viva en la Iglesia que la enseñanza del Evangelio en la Santa Misa.
Servo di Dio Don Dolindo Ruotolo
Reflexión diaria
No hay apostolado más hermoso.
No hay apostolado más hermoso que una Santa Misa celebrada bien y santamente. ¡La ruina del mundo se debe principalmente a la Santa Misa mal celebrada!
Servo di Dio Don Dolindo Ruotolo
Reflexión diaria
María está presente en todas nuestras celebraciones eucarísticas.
María está presente con la Iglesia, y como Madre de la Iglesia, en todas nuestras celebraciones eucarísticas. Así como Iglesia y Eucaristía son un binomio inseparable, lo mismo se puede decir del binomio María y Eucaristía. Por eso, el recuerdo de María en la celebración eucarística es unánime, ya desde la antigüedad, en las Iglesias de Oriente y Occidente.
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 57
Reflexión diaria
El que habla en la Santa Misa es Cristo mismo.
El que habla en la Santa Misa, no es el sacerdote humano, al que escuchamos. Ciertamente, oímos su voz, pero su voz viene de más arriba, de más hondo. Es la voz de Cristo, que habla a través del sacerdote. Sus manos son las manos de Jesús, porque, en realidad, es Jesús quien celebra la Santa Misa por medio del sacerdote. Él es el único y eterno sacerdote; pero, como a Él no lo vemos ni oímos, necesita del sacerdote, como de una pantalla, para proyectar su propia vida, su amor, su voz y su ofrecimiento permanente por la salvación del mundo.
P. Ángel Peña O.A.R.
Sacerdote para siempre
Reflexión diaria
Te prepara para fundirte con Dios.
La Eucaristía es medio y fin. Te prepara para fundirte con Dios, y a la vez, te funde con Dios. Te prepara para purificarte, para adelgazarte, para hacerte más libre, más capaz, y viene a llenarte esas capacidades.
Sierva de Dios Teresa Mª de Jesús Ortega, op
Eucaristía, banquete de amores y sacramento de unidad
Reflexión diaria
La Santa Misa es el cielo en la tierra.
Decía el Cardenal Schönborn que el cielo y la tierra, la Iglesia celeste y la Iglesia peregrina, se unen sobre la tierra durante la celebración de la Santa Misa. Por eso, decimos claramente que la Santa Misa es el cielo en la tierra y que se celebra realmente con todos los ángeles y todos los santos.
Lorient Marc, De L´angelité, o.c., p. 25.
Reflexión diaria
La primera piedra del sacrificio fue María Santísima.
La primera piedra del sacrificio fue María Santísima. Ara bendita y misteriosa donde se celebró la primera Santa Misa. Allí donde está el Hijo hay Misa, hay sacrificio, hay alabanza. Sé el Hijo. Tu vida será una Santa Misa.
Sierva de Dios Teresa Mª de Jesús Ortega, op
Sedienta de Eucaristía
