Reflexión diaria
La Eucaristía es el don más grande que el Señor ha ofrecido a su Esposa.
La Eucaristía es el don más grande que el Señor ha ofrecido a su Esposa, la Iglesia permanente… Es compendio de las palabras, vida y obra de Jesús, ofrecida al Padre por nosotros… Es gloria de su Cuerpo Resucitado… Es fuente, centro y culmen de la vida cristiana.
Concilio Vaticano II
Reflexión diaria
Nos recuerda de una manera patente la muerte del Señor.
La Sagrada Eucaristía, desde cualquier aspecto que se la considere, nos recuerda de una manera patente la muerte del Señor.
San Pedro Julián Eymard
Reflexión diaria
¡Qué larga Comunión!
Os deseo la alegría de la Virgen María, que por ser humilde de corazón, pudo guardar a Jesús nueve meses en su seno. ¡Qué larga Comunión!
Santa Madre Teresa de Calcuta
Reflexión diaria
Yo llamaría maná a la misma Virgen María.
«Por eso, yo llamaría maná a la misma Virgen María, porque derramó sobre todos los pueblos un manjar más dulce que la miel.»
San Máximo de Turín
Reflexión diaria
Disponerse invocando el nombre de la Virgen María.
Por tanto, el que desee gustar de la dulzura escondida en el Sacramento del Altar y acercarse dignamente a este mismo Sacramento, ha de disponerse invocando el nombre de la Virgen María.
San Buenaventura
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
¡Por Cristo, con Él y en Él!
Un laico, una religiosa, un sacerdote… que tuviese conciencia de que ofrece la Víctima de toda Santa Misa, vería eucaristizada toda su vida. ¡Nunca estaría solo! ¡Jamás se sentiría estéril! ¡Sería el mayor obrador de la paz! ¡Su vida tendría una plenitud inaudita! ¡Sería peregrino de todas las Iglesias, de todos los altares y de todos los sagrarios!
P. Carlos Miguel Buela; «Nuestra Misa», pág. 98
Reflexión diaria
¿Hemos llorado en la Santa Misa?
San Ignacio de Loyola lloraba con frecuencia en la Santa Misa. Nosotros, hombres de poca fe, no lloramos, pues apenas sabemos lo que hacemos cuando asistimos a la Santa Misa.
San Ignacio de Loyola; Diario Espiritual No. 14
Reflexión diaria
Cuanto más puros y castos, más hambre de Eucaristía tendremos.
Cuanto más pura y más casta sea un alma, tanta más hambre tiene de este Pan, del cual saca la fuerza para resistir a toda seducción impura, para unirse más íntimamente a su Divino Esposo: «Quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él». (Jn. 6, 57)
SS León XIII
Reflexión diaria
Jesús instituyó la Eucaristía para satisfacer los anhelos de su Corazón.
La Eucaristía es una obra supererogatoria a la redención; la justicia de su Padre no la exigía de Jesucristo.
La pasión y el calvario bastaban para reconciliarnos con Dios y abrirnos las puertas de la casa paterna. ¿Para qué instituyó, pues, la Eucaristía?
La instituye para sí mismo, para su propio contentamiento, para satisfacer los anhelos de su Corazón.
Así comprendida, la Eucaristía es la obra más divina, más tierna y más empapada de amor celestial; su naturaleza, su carácter distintivo, es bondad y expansiva ternura.
Aun cuando nosotros no hubiésemos sacado provecho de ella, Jesucristo la hubiese instituido de igual manera, porque sentía la necesidad de instituirla.
San Pedro Julián Eymard
Reflexión diaria
En la Eucaristía somos comidos por Cristo.
La Eucaristía es un banquete en el que comemos con Cristo, comemos a Cristo, y somos comidos por Cristo.
San Agustín de Hipona, Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene Vida Eterna.
Quien se alimenta de Cristo en la Eucaristía no tiene que esperar el más allá para recibir la vida eterna: la posee ya en la tierra como primicia de la plenitud futura, que abarcará al hombre en su totalidad.
Beato Juan Pablo II; Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia
Reflexión diaria
No hay medio más eficaz que la Santa Misa.
Cuando nos abate el recuerdo de nuestras faltas y procuramos reparar nuestras ofensas y satisfacer más ampliamente la justicia divina, para que nos absuelva de las penas del pecado, no hallamos medio más eficaz ni más consolador que la Santa Misa.
Beato Dom Columba Marmion; «Jesucristo Vida del alma»
Reflexión diaria
Esto mismo vale para todos los fieles católicos en general.
«Un sacerdote vale tanto cuanto su vida eucarística, especialmente su celebración eucarística… Ningún sacerdote puede realizarse plenamente si la Eucaristía no es el centro y la raíz de su vida…
No creáis que las horas pasadas delante del Sagrario son horas perdidas o de menos valor pastoral. Lo que se da a Dios nunca se pierde».
SS Juan Pablo II
febrero 16, 1984
Reflexión diaria
Debemos llegar a ser un solo pan, un solo cuerpo.
«Como este fragmento de pan estaba disperso sobre los montes y reunido se hizo uno, así sea reunida tu Iglesia de los confines de la tierra en tu reino» (IX, 4: Padres Apostólicos, BAC, Madrid 1993, p. 86).
El pan, hecho de muchos granos de trigo, encierra también un acontecimiento de unión: el proceso por el cual muchos granos molidos se convierten en pan es un proceso de unificación.
Como nos dice san Pablo (cf. 1 Co 10, 17), nosotros mismos, que somos muchos, debemos llegar a ser un solo pan, un solo cuerpo. Así, el signo del pan se convierte a la vez en esperanza y tarea.
SS Benedicto XVI
Corpus Domini, 2006
