Reflexión diaria
Una Navidad y una Pascua perenne.
La Santísima Eucaristía no es tan sólo una Navidad perenne, sino también una Pascua perpetua para nosotros, una Pascua que nos colma de alegría, que nos vivifica, que renueva nuestra alma quebrantada.
Siervo de Dios Mons. Tihámer Tóth
Anunciad el Evangelio
Reflexión diaria
La Eucaristía de Jesús encierra en germen
Al decir Jesús Esto es mi Cuerpo… ésta es mi Sangre… no sólo hablaba -pienso yo- de su Cuerpo y de su Sangre reales, sino también de su Cuerpo y de su Sangre místicos; nosotros somos su Cuerpo y su Sangre. La Eucaristía de Jesús encierra en germen «nuestra eucaristía», porque, como dijo San Pablo todos somos una sola cosa con él. Pienso que al hacer la transformación eucarística, Jesús soñaba en nuestras místicas transformaciones; y al ofrecer su divina oblación, pensaba en nuestras oblaciones. La Eucaristía de Jesús encierra y produce «nuestra eucaristía»…
Siervo de Dios Mons. Luis María Martinez
Divina Obsesión
Reflexión diaria
En verdad es justo y necesario.
En verdad, la Eucaristía es acción de gracias, como lo indica su nombre; y el tema de la Misa, es de los tiempos apostólicos, ha sido ese precisamente, la acción de gracias: En verdad es justo y necesario… darte darte gracias siempre y en todo lugar…. Pero con la Eucaristía de Jesús, debemos juntar «nuestra eucaristía», como decía en aquel soneto que termina:
por un milagro de dolor la mía…»
Siervo de Dios Mons. Luis María Martinez
Divina Obsesión
Reflexión diaria
El que come de este pan vivirá eternamente.
Jesús concluye su discurso con estas palabras: «El que come de este pan vivirá eternamente (Jn 6,58). Si, vivir en comunión real con Jesús sobre esta tierra nos hace ya pasar de la muerte a la vida. El cielo comienza precisamente en esta comunión con Jesús.
Y en el Cielo ya nos espera María nuestra Madre – ayer hemos celebrado este misterio. Ella nos obtenga la gracia de nutrirnos de Jesús, Pan de Vida, siempre con fe.
S.S. Francisco
Angelus 16 de agosto del 2015
Reflexión diaria
la Comunión transforma nuestra vida en un don a Dios y en un don a los hermanos.
La Eucaristía es Jesús mismo que se dona totalmente a nosotros. Nutrirnos de Él y vivir en Él mediante la Comunión eucarística, si lo hacemos con fe, transforma nuestra vida, la transforma en un don a Dios y en un don a los hermanos. Nutrirnos de aquel «Pan de vida» significa entrar en sintonía con el corazón de Cristo, asimilar sus elecciones, sus pensamientos, sus comportamientos. Significa entrar en un dinamismo de amor y convertirnos en personas de paz, personas de perdón, de reconciliación, de compartir solidario. Lo mismo que Jesús ha hecho.
S.S. Francisco
Angelus 16 de agosto del 2015
Reflexión diaria
Un gesto que actualiza y hace presente.
A veces, con respecto a la santa Misa, se siente esta objeción: «¿Para qué sirve la Misa? Yo voy a la iglesia cuando tengo ganas, y rezo mejor solo». Pero la Eucaristía no es una oración privada o una bella experiencia espiritual, no es una simple conmemoración de aquello que Jesús ha hecho en la Última Cena. Decimos, para entender bien, que la Eucaristía es «memorial», o sea un gesto que actualiza y hace presente el evento de la muerte y resurrección de Jesús: el pan es realmente su Cuerpo ofrecido por nosotros, el vino es realmente su Sangre derramada por nosotros.
S.S. Francisco
Angelus 16 de agosto del 2015
Reflexión diaria
Requiere nuestro sí.
Jesús se identifica con aquel pan partido y compartido, y eso se convierte para Él en el «signo» del Sacrificio que lo espera. Este proceso tiene su cúlmen en la Última Cena, donde el pan y el vino se transforman realmente en su Cuerpo y en su Sangre. Es la Eucaristía, que Jesús nos deja con una finalidad precisa: que nosotros podamos convertirnos en una sola una cosa con Él. De hecho dice: «El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él»(Jn 6,56). Aquel «permanecer»: Jesús en nosotros y nosotros en Jesús. La comunión es asimilación: comiéndolo a Él, nos transformamos en Él. Pero esto requiere nuestro «si», nuestra adhesión a la fe.
S.S. Francisco
Angelus 16 de agosto del 2015
Reflexión diaria
El mismo sacrificio que fue ofrecido en el Calvario.
El primer y principal carácter por excelencia de la Santa Misa es que debe ser considerada esencialmente y absolutamente como el mismo sacrificio que fue ofrecido en el Calvario…
San Leonardo de Porto Maurizio
Reflexión diaria
La comunión diaria.
El Padre Pío regañaba y hasta amenazaba a sus hijas espirituales si no le obedecían en la práctica de la Eucaristía diaria:
«¿Acaso puedo alabarte por esto? ¡Jamás! Debías haber recordado que yo te dije: -Mientras no estés segura de encontrarte en pecado mortal, no debes ni puedes abstenerte de la comunión, sino haz un acto de contrición y disponte a obedecer-. Cuídate bien de comportarte otra vez como hasta ahora, de lo contrario te trataré como mereces».
San Pío de Pietrelcina
Epis III, 343
Reflexión diaria
La Santa Misa centro de todo el día y de toda la vida.
¡Qué horizontes se abren aquí a la vida cristiana! La Santa Misa centro de todo el día y de toda la vida. Con la mira puesta en el sacrificio eucarístico, ir siempre atesorando sacrificios que consumar y ofrecer en la Santa Misa.
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
El acto más saludable.
Asistir a la Santa Misa es unirse a Jesucristo; es, por tanto, para nosotros el acto más saludable. En ella recibimos las gracias del arrepentimiento y de la justificación, así como ayuda para evitar las recaídas.
San Pedro Julián de Eymard
Reflexión diaria
Reparar los desprecios y los sacrilegios
Sobre todo no te olvides en tu comunión de reparar los desprecios y los sacrilegios que cometen los hombres hacia la humanidad sagrada del Hijo de Dios en el sacramento del amor.
San Pío de Pietrelcina
Epis III, 62
Reflexión diaria
Yo sé que lo es.
¿Pensáis que no es mantenimiento aun para estos cuerpos este santísimo Manjar, y gran medicina aun para los males corporales? Yo sé que lo es.
Santa Teresa de Jesús
Doctora de la Iglesia
Camino de perfección 34
Reflexión diaria
Aquí en el Santísimo Sacramento está presente nuestro Jesús.
Aquí en el Santísimo Sacramento está presente nuestro Jesús. ¿Podemos decir algo más grande? Jesús, cuyo simple nombre exhala fragancia y pone en fuga a todos los poderes del infierno. Jesús, cuya virtud curaba a los enfermos, aun cuando ellos no hacían más que tocar una fimbria de su vestidura. No es que en la Santísima Eucaristía esté escrito su nombre, ni que lo pronunciemos tan sólo, o tengamos un retazo de su vestidura, sino que está aquí el que llevaba la vestidura, el que tenía el nombre.
Siervo de Dios Mons. Tihámer Tóth
Anunciad el Evangelio
Reflexión diaria
Los mismo sentimientos de Cristo Jesús.
Al ofrecer nosotros el Sacrificio del altar, podemos de tal modo penetrarnos del misterio que realizamos, ponernos de tal suerte al unísono del Corazón de Jesús y realizar aquello de San Pablo Tened los mismo sentimientos de Cristo Jesús; que lo ofrezcamos y nos ofrezcamos con él. Entonces nuestro sacerdocio llegará a su perfección, porque unirá a sí su complemento: el sacerdocio místico; porque es reproducción íntegra -en cuanto posible- del Sacerdocio de Jesús; porque llega a la unidad.
Siervo de Dios Mons. Luis María Martinez
Divina Obsesión
