Reflexión diaria
¿Por qué buscar más?
¿Pero es que no tenemos en la Eucaristía a Jesús viviente, real y verdaderamente presente ante nosotros? ¿Por qué buscar más?
Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia.
Reflexión diaria
En la Eucaristía está presente el Crucificado y el Resucitado.
En la Eucaristía está presente no sólo el Crucificado, sino también el Resucitado.
P. Raniero Cantalamessa ofmcap, Predicador Pontificio
Ciudad del Vaticano, 25 febrero 2005.
Reflexión diaria
La Víctima que se inmola por ti a la Divina Justicia.
Cuando asistas a la Santa Misa, renueva tu fe y medita en la Víctima que se inmola por ti a la Divina Justicia, para aplacarla y hacerla propicia.
San Pío de Pietrelcina
Reflexión diaria
Jamás dejéis la Misa dominical.
Que vuestra fidelidad se manifieste especialmente en la participación litúrgica dominical y festiva: jamás dejéis la Santa Misa y, si os es posible, no dejéis jamás el encuentro con Cristo en la comunión eucarística.
San Juan Pablo II
Visita Pastoral a Velletri (Italia), 7-IX-1980
Reflexión diaria
Mientras uno oye Misa no pierde el tiempo.
«Mientras uno oye la Santa Misa no pierde el tiempo, sino que gana mucho, por muy dilatado que el sacerdote se esté en el Santo Sacrificio de la Misa».
San Agustín, Doctor de la Iglesia
«Es tanto el Amor de Dios por sus criaturas, y habría de ser tanta nuestra correspondencia que, al decir la Santa Misa, deberían pararse los relojes».
San Josemaría Escrivá; Forja, n. 436
Reflexión diaria
No hay nada tan santo, ni tan divino como el Santo Sacrificio de la Misa.
Estamos obligados a reconocer que entre todas las obras, que los fieles han de cumplir, no hay nada tan santo, ni tan divino como este imponente Misterio de la Santa Misa.
Concilio de Trento
Reflexión diaria
Lloremos de amor y adoración contemplando el Misterio de la Cruz.
La Santa Misa es Cristo en la Cruz, con María y Juan a los pies de la misma y los ángeles en adoración.
Lloremos de amor y adoración en esta contemplación.
San Pío de Pietrelcina
Reflexión diaria
Cuando no puedo asistir a la Santa Misa…
Cuando no puedo asistir a la Santa Misa, adoro el Cuerpo de Cristo con los ojos del espíritu en la oración, lo mismo que le adoro cuando le veo en la Santa Misa.
San Francisco de Asís
Reflexión diaria
La Santa Misa es la oración perfecta.
«¡La Santa Misa es la manera más perfecta de hacer oración!»
San Pablo VI
«La Santa Misa es la oración perfecta y no puede ser sustituida. Toda otra oración encuentra su origen y cima en la Santa Misa».
Padre Jordi Rivero
Reflexión diaria
La oración unida con ese divino sacrificio de la Misa.
La oración, unida con ese divino sacrificio de la Misa, tiene una fuerza indecible; de modo que por este medio abunda el alma de celestiales favores como apoyada sobre su Amado.
San Francisco de Sales
Reflexión diaria
La Sagrada Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia.
Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, a Cristo mismo, nuestra Pascua y Pan de Vida, que da la vida a los hombres por medio del Espíritu Santo. Así los hombres son invitados y llevados a ofrecerse a sí mismos, sus trabajos y todas las cosas creadas junto con Cristo.
Concilio Vaticano II, Presbyterorum Ordinis, n. 5
Reflexión diaria
¡Cuerpo y Sangre, Pan y Vino!
Reconoced en el pan lo que colgó del madero, y en el cáliz lo que manó del costado.
San Agustín; Sermón 228
Reflexión diaria
Para participar de la Eucaristía…
A nadie le es lícito participar de la Eucaristía sino al que crea que son verdad las cosas que enseñamos, y se haya lavado en aquel baño que da el perdón de los pecados y la nueva vida, y lleve una vida tal como Cristo enseñó.
San Justino
Reflexión diaria
La Santa Misa y la entrega personal.
Para meditar sobre la unidad que existe entre el Sacrificio de la Cruz y la Santa Misa, fijemos nuestra atención en la oblación interior que Cristo hace de sí mismo, con una total entrega y sumisión amorosa a su Padre.
La Santa Misa y el Sacrificio de la Cruz son el mismo y único sacrificio, aunque estén separados en el tiempo; se vuelve a hacer presente, no las circunstancias dolorosas y cruentas del Calvario, sino la total sumisión amorosa de Nuestro Señor a la voluntad del Padre.
Ese ofrecimiento interno de sí mismo es idéntico en el Calvario y en la Misa: es la oblación de Cristo. Es el mismo Sacerdote, la misma Víctima, la misma oblación y sumisión a la voluntad de Dios Padre; cambia la manifestación externa de esta misma entrega: en el Calvario, a través de la Pasión y Muerte de Jesús; en la Misa, por la separación sacramental, no cruenta, del Cuerpo y de la Sangre de Cristo mediante la transustanciación del pan y del vino.
P. Francisco Fernández Carvajal od
Meditación de «Hablar con Dios»; Cuaresma 4ª semana, jueves
Reflexión diaria
Los nombres del Banquete del Señor: G. Santa Comunión.

Dado que en la Santa Misa nos unimos con Cristo y por él unos con otros, se habla de la Santa Comunión (communio = comunidad, comunión).
YouCat, n. 212
