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Noticias del Vaticano

Archivo mensual: abril 2012

Reflexión diaria

¿Qué sucede con la Iglesia cuando celebra la Eucaristía?

Cada vez que la Iglesia celebra la Eucaristía se sitúa ante la fuente de la que ella misma brota continuamente de nuevo: en la medida que la Iglesia «come» del Cuerpo de Cristo, se convierte en Cuerpo de Cristo, que es sólo otro nombre de la Iglesia. En el sacrificio de Cristo, que se nos da en cuerpo y alma, hay lugar para toda nuestra vida. Nuestro trabajo y nuestros sufrimiento, nuestras alegrías, todo lo podemos unir al sacrificio de Cristo. Si nos ofrecemos de este modo, seremos transformados: agradamos a Dios y para nuestros prójimo somos como buen pan que alimenta.

Se critica con frecuencia a la Iglesia, como si únicamente fuera una asociación de hombres más o menos buenos. En realidad, la Iglesia es lo que se realiza diariamente de un modo misterioso sobre el altar. Dios se entrega por cada uno de nosotros y quiere transformarnos mediante la Comunión con él. Como seres transformados deberíamos transformar el mundo. Todo lo demás que la Iglesia es también, es secundario.

Youcat, 217


2012-04-15 08:00:00

Reflexión diaria

¿Cuál es la importancia de la Eucaristía para la Iglesia?

La celebración de la Eucaristía es el centro de la comunidad cristiana. En ella la Iglesia se convierte en Iglesia.

No somos Iglesia porque colaboramos a su sostenimiento, porque nos llevamos bien unos con otros o porque casualmente hayamos caído en una comunidad, sino porque en la Eucaristía recibimos el Cuerpo de Cristo y continuamente somos transformados en el Cuerpo de Cristo.

YouCat, n. 211


2012-04-14 08:00:00

Reflexión diaria

 
 

«Un solo acto de culto»

 
 

La liturgia de la Palabra y la liturgia Eucarística constituyen juntas «un solo acto de culto»; en efecto, la mesa preparada para nosotros en la Eucaristía es a la vez la de la Palabra de Dios y la del Cuerpo del Señor.

He aquí el mismo dinamismo del banquete pascual de Jesús resucitado con sus discípulos: en el camino les explicaba las Escrituras, luego, sentándose a la mesa con ellos, «tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio».

Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1346-1347.


 
 
2012-04-13 08:00:00

Reflexión diaria

La medicina celestial es el venerable sacramento de la Eucaristía.

Si el pan es cotidiano, ¿por qué esperas un año para que lo recibas, como acostumbran a hacerlo los griegos en Oriente? Recibe cada día lo que te aprovecha cada día. Vive de tal modo que, cada día merezcas recibirlo. Quien no merece recibirlo cada día, no merece recibirlo después de un año. Por tanto, oyes decir que cada vez que se ofrece el sacrificio se significa la muerte del Señor, la Resurrección del Señor, la Ascensión del Señor y la remisión de los pecados, ¿y no recibes este pan de vida cada día? El que tiene una herida busca la medicina. La herida es para nosotros, estar bajo el pecado; la medicina celestial es el venerable sacramento.

San Ambrosio de Milán
Doctor de la Iglesia
Los sacramentos n. 5, 4, 25: BPa 65, 124

 

2012-04-12 08:00:00

Reflexión diaria

 
 

Reuniros frecuentemente para la Acción de Gracias.

 
 

Así pues, esforzaros por reuniros frecuentemente para la Acción de Gracias (Eucaristía) y gloria de Dios. Pues cuando os reunís con frecuencia, las fuerzas de Satanás son destruidas, y su ruina (la que prepara para otros) se deshace por la concordia de vuestra fe.

San Ignacio de Antioquía, A los esmirniotas, 8,1-2 FuP 1,177


 
 
2012-04-11 08:00:00

Reflexión diaria

 
 

Acoger en la fe el don de la Eucaristía es acoger a Jesús mismo.

 
 

El primer anuncio de la Eucaristía dividió a los discípulos, igual que el anuncio de la pasión los escandalizó: «Es duro este lenguaje, ¿quién puede escucharlo?». La Eucaristía y la cruz son piedras de tropiezo. Es el mismo misterio, y no cesa de ser ocasión de división. «¿También vosotros queréis marcharos?»: esta pregunta del Señor resuena a través de las edades, como invitación de su amor a descubrir que sólo El tiene «palabras de vida eterna», y que acoger en la fe el don de su Eucaristía es acogerlo a El mismo.

Catecismo de la Iglesia Católica, 1336.


 
 
2012-04-10 08:00:00

Reflexión diaria

¡Bienaventurada tú que has creído!

En cierto sentido, María ha practicado su fe eucarística antes incluso de que ésta fuera instituida, por el hecho mismo de haber ofrecido su seno virginal para la encarnación del Verbo de Dios. La Eucaristía, mientras remite a la pasión y la resurrección, está al mismo tiempo en continuidad con la Encarnación. María concibió en la anunciación al Hijo divino, incluso en la realidad física de su cuerpo y su sangre, anticipando en sí lo que en cierta medida se realiza sacramentalmente en todo creyente que recibe, en las especies del pan y del vino, el cuerpo y la sangre del Señor.

Hay, pues, una analogía profunda entre el fiat pronunciado por María a las palabras del Ángel y el amén que cada fiel pronuncia cuando recibe el cuerpo del Señor. A María se le pidió creer que quien concibió «por obra del Espíritu Santo» era el «Hijo de Dios» (cf. Lc 1, 30.35). En continuidad con la fe de la Virgen, en el Misterio eucarístico se nos pide creer que el mismo Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María, se hace presente con todo su ser humano-divino en las especies del pan y del vino.

«Bienaventurada la que ha creído» (Lc 1, 45): María ha anticipado también en el misterio de la Encarnación la fe eucarística de la Iglesia. Cuando, en la Visitación, lleva en su seno el Verbo hecho carne, se convierte de algún modo en «tabernáculo» -el primer «tabernáculo» de la historia- donde el Hijo de Dios, todavía invisible a los ojos de los hombres, se ofrece a la adoración de Isabel, como «irradiando» su luz a través de los ojos y la voz de María. Y la mirada embelesada de María al contemplar el rostro de Cristo recién nacido y al estrecharlo en sus brazos, ¿no es acaso el inigualable modelo de amor en el que ha de inspirarse cada comunión eucarística?

San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 55.

 

2012-04-09 08:00:00

Reflexión diaria

 
 

¡Alégrate, Reina del Cielo, aleluya!

 
 

Alégrate, Reina del Cielo; aleluya.

Porque Aquél a quien mereciste llevar en tu seno; aleluya.

Ha resucitado, como lo predijo; aleluya.

Ruega por nosotros a Dios; aleluya.

Goza y alégrate, Virgen María; aleluya.

Porque el Señor verdaderamente ha resucitado; aleluya.

Oremos.

Oh Dios, que por la Resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado alegrar al mundo, concédenos que por intercesión su Madre, la Virgen María, alcancemos el goce de la vida eterna. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.


 
 
2012-04-08 08:00:00

Reflexión diaria

 
 

¡Resucitó!

 
 

En la Vigilia Pascual, la noche de la nueva creación, la Iglesia presenta el misterio de la luz con un símbolo del todo particular y muy humilde: el cirio pascual. Esta es una luz que vive en virtud del sacrificio. La luz de la vela ilumina consumiéndose a sí misma. Da luz dándose a sí misma. Así, representa de manera maravillosa el misterio pascual de Cristo que se entrega a sí mismo, y de este modo da mucha luz. Otro aspecto sobre el cual podemos reflexionar es que la luz de la vela es fuego. El fuego es una fuerza que forja el mundo, un poder que transforma…

…El cirio, se debe principalmente a la labor de las abejas. Así, toda la creación entra en juego. En el cirio, la creación se convierte en portadora de luz. Pero, según los Padres (de la Iglesia), también hay una referencia implícita a la Iglesia. La cooperación de la comunidad viva de los fieles en la Iglesia es algo parecido al trabajo de las abejas. Construye la comunidad de la luz. Podemos ver así también en el cirio una referencia a nosotros y a nuestra comunión en la comunidad de la Iglesia, que existe para que la luz de Cristo pueda iluminar al mundo.

Benedicto XVI; Homilía de la Vigilia Pascual 2012.


 
 
2012-04-08 08:00:00

Reflexión diaria

 
 

«Haced lo que él os diga»

 
 

Mysterium fidei! Puesto que la Eucaristía es misterio de fe, que supera de tal manera nuestro entendimiento que nos obliga al más puro abandono a la palabra de Dios, nadie como María puede ser apoyo y guía en una actitud como ésta. Repetir el gesto de Cristo en la Última Cena, en cumplimiento de su mandato: «¡Haced esto en conmemoración mía!«, se convierte al mismo tiempo en aceptación de la invitación de María a obedecerle sin titubeos: «Haced lo que él os diga» (Jn 2, 5). Con la solicitud materna que muestra en las bodas de Caná, María parece decirnos: «No dudéis, fiaros de la Palabra de mi Hijo. Él, que fue capaz de transformar el agua en vino, es igualmente capaz de hacer del pan y del vino su cuerpo y su sangre, entregando a los creyentes en este misterio la memoria viva de su Pascua, para hacerse así ‘pan de vida’ «.

San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 54


 
 
2012-04-07 08:00:00

Reflexión diaria

La Iglesia vive de la Eucaristía.

La Iglesia vive de la Eucaristía. Esta verdad no expresa solamente una experiencia cotidiana de fe, sino que encierra en síntesis el núcleo del misterio de la Iglesia. Ésta experimenta con alegría cómo se realiza continuamente, en múltiples formas, la promesa del Señor: «He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20); en la sagrada Eucaristía, por la transformación del pan y el vino en el cuerpo y en la sangre del Señor, se alegra de esta presencia con una intensidad única. Desde que, en Pentecostés, la Iglesia, Pueblo de la Nueva Alianza, ha empezado su peregrinación hacia la patria celeste, este divino Sacramento ha marcado sus días, llenándolos de confiada esperanza.

San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 1

 

2012-04-06 08:00:00

Reflexión diaria

 
 

La hora de nuestra Redención.

 
 

Jesús, aunque sometido a una prueba terrible, no huye ante su «hora«: «¿Qué voy a decir? ¡Padre, líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto!» (Jn 12, 27). Desea que los discípulos le acompañen y, sin embargo, debe experimentar la soledad y el abandono: «¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad, para que no caigáis en tentación» (Mt 26, 40-41). Sólo Juan permanecerá al pie de la Cruz, junto a María y a las piadosas mujeres. La agonía en Getsemaní ha sido la introducción a la agonía de la Cruz del Viernes Santo. La hora santa, la hora de la redención del mundo. Cuando se celebra la Eucaristía ante la tumba de Jesús, en Jerusalén, se retorna de modo casi tangible a su «hora«, la hora de la cruz y de la glorificación. A aquel lugar y a aquella hora vuelve espiritualmente todo presbítero que celebra la Santa Misa, junto con la comunidad cristiana que participa en ella.

San Juan Pablo II
San Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 4


 
 
2012-04-05 08:00:00

Reflexión diaria

 
 

La Epíclesis.

 
 

En la epíclesis, la Iglesia pide al Padre que envíe su Espíritu Santo (o el poder de su bendición) sobre el pan y el vino, para que se conviertan, por su poder, en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, y que quienes toman parte en la Eucaristía sean un solo cuerpo y un solo espíritu.

En el relato de la institución, la fuerza de las palabras y de la acción de Cristo y el poder del Espíritu Santo hacen sacramentalmente presentes bajo las especies de pan y de vino su Cuerpo y su Sangre, su sacrificio ofrecido en la cruz de una vez para siempre.

Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1353


 
 
2012-04-04 08:00:00

Reflexión diaria

La Eucaristía está en el centro de la vida eclesial.

Del misterio pascual nace la Iglesia. Precisamente por eso la Eucaristía, que es el sacramento por excelencia del misterio pascual, está en el centro de la vida eclesial. Se puede observar esto ya desde las primeras imágenes de la Iglesia que nos ofrecen los Hechos de los Apóstoles: «Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones«. (Hc, 2,42)

San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 3

 

2012-04-03 08:00:00

Reflexión diaria

 
 

En la Eucaristía se hace presente la obra restauradora de Cristo.

 
 

La Eucaristía constituye como una transfiguración por la cual la naturaleza creada queda inundada de luz divina y del resplandor del misterio de Cristo encarnado y salvador, cuya obra restauradora perdura y se hace presente de un modo inefable y consolador en el sacramento eucarístico.

P. Guillermo Pons; La Eucaristía, en los textos de los Padres de la Iglesia.


 
 
2012-04-02 08:00:00

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¿En qué consiste este Apostolado?


• Asistir y participar en la Santa Misa Diaria, con disposición de atención, oración y aprendizaje.

 

• Ir conociendo y dar a conocer el valor de la Santa Misa.

 

• Orar para que todos los bautizados jamás falten a la Santa Misa dominical y que poco a poco quieran comprometerse a participar diariamente de este Santo Sacrificio.

 

 

Tener como intenciones especiales:

• Orar por la venida del Reino de Dios.

 

• Orar por el Santo Padre, el Colegio Episcopal y los Sacerdotes.

 

• Orar por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

 

• Orar por las almas de los sacerdotes difuntos.

 

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