Reflexión diaria
Por la Sangre de Cristo formamos el Cuerpo Místico de Cristo.
Somos una nueva humanidad, humanidad en Cristo. Estrechamente unidos más que por la sangre de familia, por la Sangre de Cristo formamos el Cuerpo Místico de Cristo, y en Cristo y por Cristo y para Cristo, vivimos en este mundo.
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
Ser Cristo para nosotros y para los demás.
Vivir nuestro día como Cristo, ser Cristo para nosotros y para los demás: ¡Eso es comulgar!
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
La consagración: el elemento central de nuestra vida cristiana.
¡Oh, si fuéramos a la Misa a ofrecernos en el ofertorio, la consagración sería el elemento central de nuestra vida cristiana!
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
A la comunión vamos a buscar a Cristo.
A la comunión no vamos como a un premio, no vamos a una visita de etiqueta, vamos a buscar a Cristo para «por Cristo, con Él y en Él» realizar nuestros mandamientos grandes, nuestras aspiraciones fundamentales, las grandes obras de caridad.
Después de la comunión quedar fieles a la gran transformación que se ha apoderado de nosotros. Vivir nuestro día como Cristo, ser Cristo para nosotros y para los demás.
¡Eso es comulgar!
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
¡Mi Misa es mi vida, y mi vida es una Misa prolongada!
¡Qué horizontales se abren aquí a la vida cristiana! La Misa centro de todo el día y de toda la vida. Con la mira puesta en el sacrificio eucarístico, ir siempre atesorando sacrificios que consumar y ofrecer en la Misa!
¡Mi Misa es mi vida, y mi vida es una Misa prolongada!
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
Jesús en la Santa Misa es el mismo y único de siempre.
El Cristo eucarístico se identifica con el Cristo de la historia y el de la eternidad. No hay dos Cristos sino uno solo. Nosotros poseemos en la Hostia al Cristo del sermón de la montaña, al Cristo de la Magdalena, al que descansa junto al pozo de Jacob con la samaritana, al Cristo del Tabor y del Getsemaní, al Cristo resucitado de entre los muertos y sentado a la diestra del Padre. No es un Cristo el que posee la Iglesia en la tierra y otro el que contemplan los bienaventurados en el cielo: ¡Una sola Iglesia, un solo Cristo!
San Alberto Hurtado
