Reflexión diaria
Jesús vierte sobre nosotros toda su misericordia y su amor.
Jesús, haciéndose pan partido para nosotros, vierte sobre nosotros toda su misericordia y su amor, tanto que renueva nuestro corazón, nuestra existencia y nuestro modo de relacionarnos con Él y con los hermanos. . .
S.S. Francisco
Catequesis 5 de febrero del 2014
Reflexión diaria
De la comunión con Cristo Eucaristía brota la caridad.
De la comunión con Cristo Eucaristía brota la caridad que transforma nuestra existencia y sostiene el camino de todos nosotros hacia la patria celestial.
S.S. Benedicto XVI
Ángelus 18.06.2006
Reflexión diaria
Que todos vuelvan la mirada y el corazón a la divina Hostia saludable.
Si queréis contribuir en lo que de vosotros dependa, a extender por el mundo y en lo futuro el precioso bien de que en este momento gozáis, haced que todos vuelvan la mirada y el corazón a la divina Hostia saludable y pedid esta gracia: la unidad en la caridad.
Siervo de Dios S.S. Pio XII
Reflexión diaria
¡Qué distinto sería!
¡Oh cuán distintas serían, en verdad, las familias, las ciudades, las naciones y el mundo entero si las almas todas, acercándose con frecuencia a este divino horno de amor, recibieran en sí una centella de aquel fuego hasta formar en ellas un benéfico incendio que destruyese todas las impurezas, limpiase todas las escorias, suavizase todas las diferencias, redujese a ceniza todos los egoísmos y calentase la frialdad de los corazones, devolviéndoles el palpitar sincero del amor fraternal y generoso!
Siervo de Dios S.S. Pio XII
Reflexión diaria
Para rehacer la primordial unidad de la familia humana.
La fe y la comunión eucarística son realmente el vínculo ofrecido por Dios a los hombres para rehacer la primordial unidad de la familia humana, rota por el primer pecado.
Siervo de Dios S.S. Pio XII
Reflexión diaria
La Santa Misa realiza la unión fraterna.
La fe en la Eucaristía, su perenne presencia, la mística renovación del sacrificio del Gólgota, la comunión física y espiritual con el único Redentor, Cristo, no sólo recuerda e impulsa a los hombres a la unión fraterna, sino que la realiza en aquel Cuerpo Místico del que forman parte muchísimos miembros actuales y al que todos están llamados a unirse
Siervo de Dios S.S. Pio XII
Reflexión diaria
Nos transformarnos en Quién recibimos.
Nuestra participación en el cuerpo y en la sangre de Cristo no tiene otro objetivo que el de transformarnos en Aquél a quien recibimos: a hacernos revestir, en todo, en el cuerpo, en el alma, de aquél en el cual morimos, somos sepultados y resucitamos.
San León Magno
Reflexión diaria
Esto es mi Cuerpo… Este es el Cáliz de mi Sangre…
Precisamente porque se trata de una realidad misteriosa que rebasa nuestra comprensión, no nos ha de sorprender que también hoy a muchos les cueste aceptar la presencia real de Cristo en la Eucaristía. No puede ser de otra manera. Así ha sucedido desde el día en que, en la sinagoga de Cafarnaúm, Jesús declaró abiertamente que había venido para darnos en alimento su carne y su sangre cf. Jn 6, 26-58.
Ese lenguaje pareció «duro» y muchos se volvieron atrás. Ahora, como entonces, la Eucaristía sigue siendo «signo de contradicción» y no puede menos de serlo, porque un Dios que se hace carne y se sacrifica por la vida del mundo pone en crisis la sabiduría de los hombres. Pero con humilde confianza la Iglesia hace suya la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, y con ellos proclama, y proclamamos nosotros: «Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna» Jn 6, 68. Renovemos también nosotros esta tarde la profesión de fe en Cristo vivo y presente en la Eucaristía. Sí, «es certeza para los cristianos: el pan se convierte en carne, y el vino en sangre».
S.S. Benedicto XVI
Homilia de Corpus Christi, 2007
Reflexión diaria
El pan eucarístico debe ser consumido cada día.
Cuando Jesucristo nos manda pedir en la oración dominical nuestro pan de cada día, hay que entender esto, como casi todos los Padres de la Iglesia lo enseñan, no tanto el pan material, alimento del cuerpo, cuanto el pan eucarístico que debe ser consumido cada día.
San Pio X
Decreto Sacra Tridentina Synodus
Reflexión diaria
Nutrirnos diariamente del Pan Celestial.
Mediante esta comparación (Jn 6,59) con el pan y el maná, los discípulos podían comprender fácilmente que, siendo el pan el alimento cotidiano del cuerpo y que habiendo sido el maná el alimento cotidiano de los Hebreos en el desierto, de la misma manera, el alma cristiana podría nutrirse cada día del Pan Celestial.
San Pio X
Decreto Sacra Tridentina Synodus
Reflexión diaria
La Eucaristía es la principal y central razón de ser del sacramento del Sacerdocio.
Si la Eucaristía es centro y cumbre de la vida de la Iglesia, también lo es del ministerio sacerdotal. Por eso, con ánimo agradecido a Jesucristo, nuestro Señor, reitero que la Eucaristía es la principal y central razón de ser del sacramento del Sacerdocio, nacido efectivamente en el momento de la institución de la Eucaristía y a la vez que ella.
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 61
Reflexión diaria
Mediante vuestro ministerio el sacrificio espiritual de los fieles se vuelve perfecto.
Mediante vuestro ministerio el sacrificio espiritual de los fieles se vuelve perfecto, porque unido al sacrificio de Cristo que por vuestras manos y en nombre de toda la Iglesia se ofrece en modo incruento en el altar en la celebración de los santos misterios.
S.S. Fransisco
Homilía IV domingo de pascua
Reflexión diaria
¡No hay peligro de exagerar!
No hay peligro de exagerar en la consideración de este Misterio, porque «en este Sacramento se resume todo el misterio de nuestra salvación».
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 61
Reflexión diaria
Debemos ser conscientes de la magnitud del don de la Eucaristía.
Al dar a la Eucaristía todo el relieve que merece, y poniendo todo esmero en no infravalorar ninguna de sus dimensiones o exigencias, somos realmente conscientes de la magnitud de este don.
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 61
Reflexión diaria
Que el Señor nos enseñe a entrar en el misterio de Dios.
Hoy nos hará bien pedir al Señor que dé a todos nosotros este ‘sentido de lo sagrado’, este sentido que nos hace entender que una cosa es rezar en casa, rezar en la iglesia, rezar el Rosario, rezar tantas oraciones hermosas, hacer el Vía Crucis, muchas cosas bellas, leer la Biblia… y otra cosa es la celebración eucarística. En la celebración eucarística entramos en el misterio de Dios, en aquel camino que nosotros no podemos controlar: solamente Él es el Único, Él la gloria, Él es el poder, Él es todo. Pidamos esta gracia: que el Señor nos enseñe a entrar en el misterio de Dios.
S.S. Francisco
Homilía en Santa Marta, 10 de febrero del 2014
