Reflexión diaria
La Eucaristía es el centro vital del universo.
En la Eucaristía ya está realizada la plenitud, y es el centro vital del universo, el foco desbordante de amor y de vida inagotable. Unido al Hijo encarnado, presente en la Eucaristía, todo el cosmos da gracias a Dios. En efecto, la Eucaristía es de por sí un acto de amor cósmico: ¡Sí, cósmico! Porque también cuando se celebra sobre el pequeño altar de una iglesia en el campo, la Eucaristía se celebra, en cierto sentido, sobre el altar del mundo.
S.S. Francisco
Carta encíclica Laudato Sí, N. 236
Reflexión diaria
Quiso llegar a nuestra intimidad a través de un pedazo de materia.
En la Eucaristía lo creado encuentra su mayor elevación. La gracia, que tiende a manifestarse de modo sensible, logra una expresión asombrosa cuando Dios mismo, hecho hombre, llega a hacerse comer por su criatura. El Señor, en el colmo del misterio de la Encarnación, quiso llegar a nuestra intimidad a través de un pedazo de materia. No desde arriba, sino desde adentro, para que en nuestro propio mundo pudiéramos encontrarlo a él.
S.S. Francisco
Carta encíclica Laudato Sí, N. 236
Reflexión diaria
Signo eficaz de la belleza infinita.
Que el Espíritu Santo, por intercesión de la Santísima Virgen María, encienda en nosotros el mismo ardor que sintieron los discípulos de Emaús Lc 24,13-35, y renueve en nuestra vida el asombro eucarístico por el resplandor y la belleza que brillan en el rito litúrgico, signo eficaz de la belleza infinita propia del misterio santo de Dios.
S.S. Benedicto XVI
Sacramentum Caritatis n 97
Reflexión diaria
El Pan vivo.
Creer en Jesús significa hacer de Él el centro, el sentido de nuestra vida. Cristo no es un elemento accesorio: es el Pan vivo, el alimento indispensable. Unirse a Él, en una verdadera relación de fe y de amor, no significa estar encadenados, sino ser profundamente libres, siempre en camino.
S.S. Francisco
Ángelus, 23 de agosto del 2015
Reflexión diaria
Recuérdate de Jesucristo.
Recuérdate de Jesucristo. Cuando estoy en la Misa, es ahí que está dando su vida por mí. Y así profundizas el Misterio. Y cuando no vas a Misa, pero vas a orar ante el Tabernáculo, recuérdate que él está ahí y que ha dado su vida por ti. La memoria. Fue el mandato que Jesús le dio a los suyos: «Hagan esto en memoria mía». Es decir, cada vez que realicen esta celebración, recuérdense de mí; cada vez que vayan a orar ante el tabernáculo, recuérdense de esto. Y no se olviden de lo que San Pablo le decía a su discípulo, también obispo: ¡Recuérdate de Jesucristo! (cfr 2 Tm 2,8)**
S.S. Francisco
Encuentro con el Movimiento Eucarísitico Juvenil
agosto 7, 2015
Reflexión diaria
La gracia de la memoria.
La gracia de la memoria… es ir ahí, al Calvario, donde Jesús dio su vida por mi. Cada uno de nosotros debe decir esto. Y con esta memoria, viendo a Jesús, recibiendo el Cuerpo y la Sangre de Jesús, tú profundizas el misterio de la Eucaristía.
S.S. Francisco
Encuentro con el Movimiento Eucarístico Juvenil
agosto 7, 2015
Reflexión diaria
La profundidad de la Eucaristía.
Papa Francisco: ¿qué le diría a los jóvenes para que descubran La profundidad de la Eucaristía?
Siempre ayuda pensar en la Última Cena. Aquella palabra que Jesús dijo cuando nos dio el pan y el vino, su Cuerpo y su Sangre: «Hagan esto en memoria mía». La memoria de Jesús está presente ahí; la memoria de Jesús, en cada Misa, está ahí y ¡nos salva ahí! La memoria de ese gesto de Jesús, que después se fue para el Huerto de los Olivos para dar inicio a su Pasión. ¡La memoria de un amor tan grande que ha querido dar su vida por mí! Cada uno de nosotros puede decir esto.
S.S. Francisco
Encuentro con el Movimiento Eucarísitico Juvenil
agosto 7, 2015
Reflexión diaria
El don más grande que sacia el alma y el cuerpo.
«Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed» (Jn. 6,35). Y ésta es la referencia a la Eucaristía, el don más grande que sacia el alma y el cuerpo. Encontrar y recibir en nosotros a Jesús, «pan de Vida», da significado y esperanza al camino a menudo tortuoso de la vida. Pero este «»pan de Vida» nos es dado con una tarea, es decir, para que podamos, a su vez, saciar el hambre espiritual y material de los hermanos, anunciando el Evangelio por doquier. Con el testimonio de nuestra actitud fraterna y solidaria hacia el prójimo, hagamos presente a Cristo y su amor en medio de los hombres.
S.S. Francisco
Angelus agosto 2, 2015
Reflexión diaria
La Eucaristía es vínculo de comunión.
La Eucaristía nos permite no disgregarnos, porque es vínculo de comunión, es cumplimento de la Alianza, signo viviente del amor de Cristo que se ha humillado y aniquilado para que nosotros permanezcamos unidos.
S.S. Francisco
Solemnidad de Corpus Christi 2015
Reflexión diaria
Se manifiesta la alegría que la Iglesia recibe del Señor.
La Liturgia… es el lugar por excelencia donde se manifiesta la alegría que la Iglesia recibe del Señor y transmite al mundo.
S.S. Benedicto XVI
Reflexión diaria
Fuerza para los débiles.
La Eucaristía no es un premio para los buenos, sino la fuerza para los débiles; para los pecadores es el perdón, el viático que nos ayuda a andar, a caminar.
S.S Francisco
Solemnidad de Corpus Christi 2015
Reflexión diaria
Nos transformarnos en Quién recibimos.
Nuestra participación en el cuerpo y en la sangre de Cristo no tiene otro objetivo que el de transformarnos en Aquél a quien recibimos: a hacernos revestir, en todo, en el cuerpo, en el alma, de aquél en el cual morimos, somos sepultados y resucitamos.
San León Magno
Reflexión diaria
Que vuestros hijos espirituales se acerquen frecuentemente a la Eucaristía.
Hermanos, esforzaos por convencer a los fieles que su más excelsa ocupación es asistir a la Santa Misa y que la máxima dignidad que se puede esperar es participar del Santo Sacrificio de la Eucaristía. Nunca os sintáis satisfechos de vuestro trabajo espiritual si no lográis ver a vuestros hijos espirituales acercarse frecuentemente a la Eucaristía.
S.S. Pio XII
Reflexión diaria
Sé sacrificio y sacerdote de Dios.
Así amonesta San Pedro Crisólogo: «Sé sacrificio y sacerdote de Dios; no pierdas lo que te dió la Divina Autoridad. Revístete de la estola de la santidad; cíñete con el cíngulo de la castidad; sea Cristo, velo sobre tu cabeza; esté la Cruz como baluarte sobre tu frente; pon en tu pecho el sacramento de la ciencia divina; quema siempre el perfume de la oración; aferra la espada del espíritu; haz de tu corazón como un alar y ofrece así seguro tu cuerpo como víctima a Dios… Ofrece la fe, de modo que sea castigada la perfidia; inmola el ayuno, para que cese la voracidad; ofrece en sacrificio la castidad, para que muera la lujuria; pon sobre el Altar la piedad, para que sea depuesta la impiedad; invita la misericordia, para que sea destruida la avaricia; y para que desaparezca la insensatez conviene inmolar la santidad; así tu cuerpo será tu hostia, si no está herido con algún dardo del pecado» Serm. CVIII: Migne-P.L. LII, 500, 01
S.S. Pio XII
Menti Nostrae
La Santidad de la vida sacerdotal
Reflexión diaria
Debemos procurar reproducir en el alma todo lo que se realiza sobre el Altar.
El Sacerdote debe procurar reproducir en su alma todo lo que se realiza sobre el Altar. Como Jesucristo se inmola a sí mismo, así su Ministro debe inmolarse con él; como Jesús expía los pecados de los hombres, así él, siguiendo el arduo camino de la ascética cristiana, debe alcanzar la propia purificación y la de los demás.
S.S. Pio XII
Menti Nostrae
La Santidad de la vida sacerdotal
