Reflexión diaria
Un medio muy eficaz para conservar los efectos benéficos de la gracia.
Deseamos recordaros, hijos queridos, que la Santa Comunión es un medio muy eficaz para conservar los efectos benéficos de la gracia recibida mediante el Sacramento del Matrimonio.
SS Pío XII; Audiencia General
Junio 7 de 1939
Reflexión diaria
Que todos los fieles cristianos se acerquen diariamente al Sagrado Convite.
Jesucristo y su Iglesia desean que todos los fieles cristianos se acerquen diariamente al Sagrado Convite, principalmente para que unidos con Dios por medio del sacramento en él tomen fuerzas para refrenar las pasiones, purificarse de las culpas leves cotidianas, e impedir los pecados graves a que está expuesta la debilidad humana.
SS San Pío X
Decreto Sancta Tridentina Synodus
20/10/1905
Reflexión diaria
La adoración fuera de la Santa Misa.
La adoración eucarística no es sino la continuación obvia de la celebración eucarística, la cual es en sí misma el acto más grande de adoración de la Iglesia. La adoración fuera de la Santa Misa prolonga e intensifica lo acontecido en la misma celebración litúrgica.
Benedicto XVI; Discurso a la Curia Romana, n.66
22/12/2005
Reflexión diaria
La Santa Misa es como acercarse al Monte Calvario.
Acercarse al Altar para la celebración de la Santa Misa es como acercarse al Monte Calvario: allá arriba, el Sacrificio fue un acto cruento de adoración y redención de la humanidad; aquí, en el Altar, el sacrificio es incruento, es decir, sin derramamiento de sangre, pero con igual valor salvífico.
San Juan Pablo II
04/02/1989
Reflexión diaria
Se prolonga e intensifica lo acontecido en la Santa Misa.
La adoración fuera de la Santa Misa prolonga e intensifica lo acontecido en la misma celebración litúrgica.
Benedicto XVI; Discurso a la Curia Romana, 22/12/2005 n.66
Reflexión diaria
La Santa Misa es en sí misma el acto más grande de adoración de la Iglesia.
La adoración eucarística no es sino la continuación obvia de la celebración eucarística, la cual es en sí misma el acto más grande de adoración de la Iglesia.
Benedicto XVI; Discurso a la Curia Romana, 22/12/2005 n.66
Reflexión diaria
La Eucaristía fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia.
La Eucaristía no sólo es fuente y culmen de la vida de la Iglesia, sino también de su misión, capaz de llevar a todos la comunión con Dios, anunciando con convicción: «Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros» (1 Jn 1, 3).
S.S. Benedicto XVI
Reflexión diaria
La Santa Misa es la fuente primaria.
La Santa Misa es la fuente primaria e indispensable del verdadero espíritu Cristiano.
S.S. San Pío X, Papa
Reflexión diaria
Jamás dejéis la Misa dominical.
Que vuestra fidelidad se manifieste especialmente en la participación litúrgica dominical y festiva: jamás dejéis la Santa Misa y, si os es posible, no dejéis jamás el encuentro con Cristo en la comunión eucarística.
San Juan Pablo II
Visita Pastoral a Velletri (Italia), 7-IX-1980
Reflexión diaria
La Santa Misa es la oración perfecta.
«¡La Santa Misa es la manera más perfecta de hacer oración!»
San Pablo VI
«La Santa Misa es la oración perfecta y no puede ser sustituida. Toda otra oración encuentra su origen y cima en la Santa Misa».
Padre Jordi Rivero
Reflexión diaria
¿En qué se transforman los que reciben la Eucaristía? En cuerpo de Cristo.
Con la comunión eucarística la Iglesia consolida también su unidad como cuerpo de Cristo. San Pablo se refiere a esta eficacia unificadora de la participación en el banquete eucarístico cuando escribe a los Corintios: «Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan» (1 Co 10, 16-17). El comentario de san Juan Crisóstomo es detallado y profundo: «¿Qué es, en efecto, el pan? Es el cuerpo de Cristo. ¿En qué se transforman los que lo reciben? En cuerpo de Cristo; pero no muchos cuerpos sino un sólo cuerpo. En efecto, como el pan es sólo uno, por más que esté compuesto de muchos granos de trigo y éstos se encuentren en él, aunque no se vean, de tal modo que su diversidad desaparece en virtud de su perfecta fusión; de la misma manera, también nosotros estamos unidos recíprocamente unos a otros y, todos juntos, con Cristo». La argumentación es terminante: nuestra unión con Cristo, que es don y gracia para cada uno, hace que en Él estemos asociados también a la unidad de su cuerpo que es la Iglesia. La Eucaristía consolida la incorporación a Cristo, establecida en el Bautismo mediante el don del Espíritu (1 Co 12, 13.27).
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 23.
Reflexión diaria
«¡Ofreciéndonos como hostia viva…!»
Invocando la materna protección de María Santísima, pidamos que cada vez que participemos en la Eucaristía nos hagamos también testigos de la caridad, que responde al mal con el bien (cf. Rm 12,21), ofreciéndonos como hostia viva a quien amorosamente se entregó por nosotros. Caminemos a la luz de Cristo, que es el que puede destruir la tiniebla del error. Supliquémosle que, con el valor y la reciedumbre de los santos, lleguemos a dar una respuesta libre, generosa y coherente a Dios, sin miedos ni rencores. Amén.
Homilía del Santo Padre Benedicto XVI
Plaza de la Revolución José Martí, La Habana
Reflexión diaria
¡Bienaventurada tú que has creído!
En cierto sentido, María ha practicado su fe eucarística antes incluso de que ésta fuera instituida, por el hecho mismo de haber ofrecido su seno virginal para la encarnación del Verbo de Dios. La Eucaristía, mientras remite a la pasión y la resurrección, está al mismo tiempo en continuidad con la Encarnación. María concibió en la anunciación al Hijo divino, incluso en la realidad física de su cuerpo y su sangre, anticipando en sí lo que en cierta medida se realiza sacramentalmente en todo creyente que recibe, en las especies del pan y del vino, el cuerpo y la sangre del Señor.
Hay, pues, una analogía profunda entre el fiat pronunciado por María a las palabras del Ángel y el amén que cada fiel pronuncia cuando recibe el cuerpo del Señor. A María se le pidió creer que quien concibió «por obra del Espíritu Santo» era el «Hijo de Dios» (cf. Lc 1, 30.35). En continuidad con la fe de la Virgen, en el Misterio eucarístico se nos pide creer que el mismo Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María, se hace presente con todo su ser humano-divino en las especies del pan y del vino.
«Bienaventurada la que ha creído» (Lc 1, 45): María ha anticipado también en el misterio de la Encarnación la fe eucarística de la Iglesia. Cuando, en la Visitación, lleva en su seno el Verbo hecho carne, se convierte de algún modo en «tabernáculo» -el primer «tabernáculo» de la historia- donde el Hijo de Dios, todavía invisible a los ojos de los hombres, se ofrece a la adoración de Isabel, como «irradiando» su luz a través de los ojos y la voz de María. Y la mirada embelesada de María al contemplar el rostro de Cristo recién nacido y al estrecharlo en sus brazos, ¿no es acaso el inigualable modelo de amor en el que ha de inspirarse cada comunión eucarística?
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 55.
Reflexión diaria
¡Resucitó!

En la Vigilia Pascual, la noche de la nueva creación, la Iglesia presenta el misterio de la luz con un símbolo del todo particular y muy humilde: el cirio pascual. Esta es una luz que vive en virtud del sacrificio. La luz de la vela ilumina consumiéndose a sí misma. Da luz dándose a sí misma. Así, representa de manera maravillosa el misterio pascual de Cristo que se entrega a sí mismo, y de este modo da mucha luz. Otro aspecto sobre el cual podemos reflexionar es que la luz de la vela es fuego. El fuego es una fuerza que forja el mundo, un poder que transforma…
…El cirio, se debe principalmente a la labor de las abejas. Así, toda la creación entra en juego. En el cirio, la creación se convierte en portadora de luz. Pero, según los Padres (de la Iglesia), también hay una referencia implícita a la Iglesia. La cooperación de la comunidad viva de los fieles en la Iglesia es algo parecido al trabajo de las abejas. Construye la comunidad de la luz. Podemos ver así también en el cirio una referencia a nosotros y a nuestra comunión en la comunidad de la Iglesia, que existe para que la luz de Cristo pueda iluminar al mundo.
Benedicto XVI; Homilía de la Vigilia Pascual 2012.
Reflexión diaria
«Haced lo que él os diga»
Mysterium fidei! Puesto que la Eucaristía es misterio de fe, que supera de tal manera nuestro entendimiento que nos obliga al más puro abandono a la palabra de Dios, nadie como María puede ser apoyo y guía en una actitud como ésta. Repetir el gesto de Cristo en la Última Cena, en cumplimiento de su mandato: «¡Haced esto en conmemoración mía!«, se convierte al mismo tiempo en aceptación de la invitación de María a obedecerle sin titubeos: «Haced lo que él os diga» (Jn 2, 5). Con la solicitud materna que muestra en las bodas de Caná, María parece decirnos: «No dudéis, fiaros de la Palabra de mi Hijo. Él, que fue capaz de transformar el agua en vino, es igualmente capaz de hacer del pan y del vino su cuerpo y su sangre, entregando a los creyentes en este misterio la memoria viva de su Pascua, para hacerse así ‘pan de vida’ «.
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 54
