Reflexión diaria
Imitemos lo que realizamos.
No basta cumplir la acción litúrgica. Ésta, para obtener su efecto de gracia, debe estar acompañada de un triple esfuerzo: en primer lugar quien ofrece la víctima eucarística debe ofrecerse él mismo en sacrificio, «imitando lo que realiza»; luego debe esforzarse por guardar continuamente en el corazón, después de la liturgia, la compunción con la cual ha celebrado ésta; finalmente debe perdonar a todos aquellos que lo han ofendido, condición «sine qua non» («sin la cual no») del perdón que él mismo desea obtener para sí mismo.
San Gregorio Magno, Doctor de la Iglesia
Diálogos
Reflexión diaria
Es necesario que nos inmolemos a nosotros mismos.
Es necesario, cuando celebramos la Santa Misa, que nos inmolemos a nosotros mismos a Dios mediante la contrición del corazón, porque cuando celebramos los misterios de la Pasión del Señor, debemos imitar lo que hacemos. Entonces será una verdadera hostia ofrecida a Dios por nosotros, si hace de nosotros mismos una hostia.
San Gregorio Magno, Doctor de la Iglesia
Diálogos
Reflexión diaria
María Santísima se convirtió en el primer Tabernáculo.
«Bienaventurada la que ha creído» (Lc 1, 45): María ha anticipado también en el misterio de la Encarnación la fe eucarística de la Iglesia. Cuando, en la Visitación, lleva en su seno el Verbo hecho carne, se convierte de algún modo en «tabernáculo» -el primer «tabernáculo» de la historia- donde el Hijo de Dios, todavía invisible a los ojos de los hombres, se ofrece a la adoración de Isabel, como «irradiando» su luz a través de los ojos y la voz de María. Y la mirada embelesada de María al contemplar el rostro de Cristo recién nacido y al estrecharlo en sus brazos, ¿no es acaso el inigualable modelo de amor en el que ha de inspirarse cada comunión eucarística?
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 55
Reflexión diaria
El Fiat pronunciado por María Santísima y el Amén que pronunciamos en la comunión.
Hay, pues, una analogía profunda entre el fiat pronunciado por María a las palabras del Ángel y el amén que cada fiel pronuncia cuando recibe el cuerpo del Señor. A María se le pidió creer que quien concibió «por obra del Espíritu Santo» era el «Hijo de Dios» (cf. Lc 1, 30.35). En continuidad con la fe de la Virgen, en el Misterio eucarístico se nos pide creer que el mismo Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María, se hace presente con todo su ser humano-divino en las especies del pan y del vino.
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 55
Reflexión diaria
María Santísima practicó su fe eucarística antes incluso de que ésta fuera instituida.
En cierto sentido, María ha practicado su fe eucarística antes incluso de que ésta fuera instituida, por el hecho mismo de haber ofrecido su seno virginal para la encarnación del Verbo de Dios. La Eucaristía, mientras remite a la pasión y la resurrección, está al mismo tiempo en continuidad con la Encarnación. María concibió en la anunciación al Hijo divino, incluso en la realidad física de su cuerpo y su sangre, anticipando en sí lo que en cierta medida se realiza sacramentalmente en todo creyente que recibe, en las especies del pan y del vino, el Cuerpo y la Sangre del Señor.
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 55
Reflexión diaria
El santísimo Sacramento es el centro cualitativo del cosmos y de la historia.
En la Eucaristía Cristo está realmente presente y la Santa Misa es memorial vivo de su Pascua. El santísimo Sacramento es el centro cualitativo del cosmos y de la historia. Por eso constituye un manantial inagotable de pensamiento y de acción para cualquiera que esté en búsqueda de la verdad y quiera cooperar con ella.
S.S. Benedicto XVI
Discurso, 14 de diciembre de 2006
Reflexión diaria
Que la mente concuerde con la voz.
San Benito enseña que en la oración de los Salmos, las palabras deben preceder a nuestra mente. Por lo general esto no sucede, primero debemos pensar y luego, cuando hemos pensado, se convierte en palabra. Aquí, en cambio, en la liturgia, es a la inversa, la palabra precede. Dios nos ha dado la palabra, y la sagrada liturgia nos ofrece las palabras; tenemos que entrar al interior de las palabras, en su significado, acogerla en nosotros, ponernos en sintonía con estas palabras; de este modo llegamos a ser hijos de Dios, similares a Dios.
S.S. Benedicto XVI
Audiencia general del 26-09-2012
Reflexión diaria
En cualquier lugar que se celebra la Santa Misa es Navidad.
Este niño es verdaderamente el Emmanuel, el Dios-con-nosotros. Su reino se extiende realmente hasta los confines de la tierra. En la magnitud universal de la santa Eucaristía, Él ha hecho surgir realmente islas de paz. En cualquier lugar que se celebra la Santa Misa hay una isla de paz, de esa paz que es propia de Dios.
S.S. Benedicto XVI
Homilía, 24 de diciembre de 2010
Reflexión diaria
Entremos en el misterio de la Navidad a través de la puerta de la Eucaristía.
Queridos amigos, entremos en el misterio de la Navidad, ya cercana, a través de la «puerta» de la Eucaristía: en la cueva de Belén adoremos al mismo Señor que en el Sacramento eucarístico quiso hacerse nuestro alimento espiritual, para transformar el mundo desde dentro, partiendo del corazón del hombre.
S.S. Benedicto XVI
Discurso, 14 de diciembre de 2006
Reflexión diaria
Dimensión plena y significado esencial del Sacramento de la Eucaristía.
No es lícito ni en el pensamiento ni en la vida ni en la acción, quitar a este Sacramento, verdaderamente santísimo, su dimensión plena y su significado esencial. Es al mismo tiempo Sacramento-Sacrificio, Sacramento-Comunión, Sacramento-Presencia.
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Redemptor hominis, n. 20
Reflexión diaria
María está presente en todas nuestras celebraciones eucarísticas.
María está presente con la Iglesia, y como Madre de la Iglesia, en todas nuestras celebraciones eucarísticas. Así como Iglesia y Eucaristía son un binomio inseparable, lo mismo se puede decir del binomio María y Eucaristía. Por eso, el recuerdo de María en la celebración eucarística es unánime, ya desde la antigüedad, en las Iglesias de Oriente y Occidente.
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 57
Reflexión diaria
Cuando nos presentamos como víctimas.
El sacrificio del altar será a nuestro favor verdaderamente aceptable como nuestro sacrificio a Dios, cuando nos presentamos como víctimas.
San Gregorio Magno,
Papa, Padre y Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
A la voz del sacerdote se abren los cielos.
A la voz del sacerdote se abren los cielos y los coros de los ángeles asisten a la misa. Lo más bajo se une a lo más alto, lo terrestre a lo celeste, las cosas visibles a las invisibles. Por eso, al sacerdote le hacen falta dos alas: la santidad y la ciencia para poder subir hasta Dios y después descender para atender a las almas y así cumplir su sublime vocación de ser luz del mundo y sal de la tierra.
San Gregorio VII, Papa
Diálogos IV, 58; PL 77. 425 D
Reflexión diaria
Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Durante la liturgia… levantemos nuestros corazones fuera de la maraña de nuestras preocupaciones, de nuestros deseos, de nuestras angustias, de nuestra distracción. Nuestro corazón, lo íntimo de nosotros mismos, debe abrirse dócilmente a la Palabra de Dios, y unirse a la oración de la Iglesia, para recibir su orientación hacia Dios de las mismas palabras que escucha y dice. La mirada del corazón debe dirigirse al Señor, que está en medio de nosotros: es una disposición fundamental.
SS. Benedicto XVI
Audiencia general del 26-09-2012
Reflexión diaria
Vivamos bien la Santa Misa, en una actitud de oración.
Queridos amigos, sólo celebramos y vivimos bien la liturgia si permanecemos en actitud orante, no si queremos «hacer algo», hacernos ver o actuar, sino si orientamos nuestro corazón a Dios y estamos en actitud de oración uniéndonos al misterio de Cristo y a su coloquio de Hijo con el Padre. Dios mismo nos enseña a rezar, afirma san Pablo (cf. Rm 8, 26). Él mismo nos ha dado las palabras adecuadas para dirigirnos a él, palabras que encontramos en el Salterio, en las grandes oraciones de la sagrada liturgia y en la misma celebración eucarística.
SS. Benedicto XVI
Audiencia general del 26-09-2012
