Reflexión diaria
Socorrido con muchas Santas Misas y oraciones.
He visto a un sacerdote muy piadoso y caritativo que murió anoche a las nueve. Ha pasado tres horas en el purgatorio por haber perdido el tiempo en hacer bromas. Este sacerdote tenía que haber permanecido varios años en el purgatorio, pero ha sido socorrido con muchas Santas Misas y oraciones. A este sacerdote lo he conocido mucho.
Beata Ana Catalina Emmerick
Reflexión diaria
La Santa Misa aprovecha más que cualquier oración.
Más aprovecha para la remisión de la culpa y de la pena, es decir, para la remisión de los pecados, oír una Santa Misa que todas las oraciones del mundo.
Beato Eugenio III, Papa
Reflexión diaria
Ser centinela de todos los Sagrarios del mundo.
Le pido a mi Jesús ser puesta como centinela de todos los Sagrarios del mundo hasta el fin de los tiempos.
Beata María Cándida de la Eucaristía
Reflexión diaria
¡Mi Dios y mi Todo!
El Cielo mismo no posee más. Aquel único tesoro está aquí en la Eucaristía, ¡es Dios! Verdaderamente, sí, verdaderamente: ¡mi Dios y mi Todo!
Beata María Cándida de la Eucaristía
Reflexión diaria
Ser María para Jesús.
Quisiera ser como María, ser María para Jesús, ocupar el puesto de su madre. En mis Comuniones, a María la tengo siempre presente. De sus manos quiero recibir a Jesús, ella debe hacerme una sola cosa con Él. Yo no puedo separar a María de Jesús. ¡Salve! ¡Oh Cuerpo nacido de María! ¡Salve María, aurora de la Eucaristía!
Beata María Cándida de la Eucaristía
Reflexión diaria
Ofrecía el sacrificio de todos los miembros.
San Francisco de Asís comulgaba con frecuencia y con devoción tal, como para infundirla también en los demás. Como tenía en gran reverencia lo que es digno de toda reverencia, ofrecía el sacrificio de todos los miembros, y al recibir al Cordero inmolado, inmolaba también el alma en el fuego que le ardía de continuo en el altar del corazón.
Beato Tomás de Celano
2 Cel 201; cf. LM 9,2
Reflexión diaria
Importancia de la disposición de oblación total de sí mismo. 2
…Cristo se da a nosotros, pero sólo después de haber muerto por nosotros; se entrega como manjar, pero después de haberse ofrecido como víctima. Y en la Eucaristía -sacrificio y sacramento-, los caracteres de víctima y alimento son inseparables.
Por eso es tan importante esta disposición habitual de oblación total de sí mismo. Cristo se nos da en la medida con que nosotros nos damos a Él, a su Padre, a nuestros prójimos, que son los miembros de su cuerpo místico; esta disposición fundamental nos hace semejantes a Cristo, pero a Cristo víctima; es el lazo de unión entre Él y nosotros.
Beato Dom Columba Marmión
Jesucristo, vida del alma
Reflexión diaria
Importancia de la disposición de oblación total de sí mismo. 1
Toda Comunión supone el sacrificio del altar, y, por consiguiente, el de la Cruz. En la ofrenda de la Santa Misa, Cristo nos asocia a su cualidad de pontífice; en la Comunión nos hace partícipes de su condición de víctima.
El Santo Sacrificio supone la oblación interior y plena que Jesús hizo de sí mismo a la voluntad de su Padre al entrar en el mundo, oblación que renovó a menudo durante su vida y a la que dio remate con su muerte cruenta en el Calvario…
Beato Dom Columba Marmión
Jesucristo, vida del alma
Reflexión diaria
La falta de disposición impide nuestra transformación.
Cuando el Señor halla un alma así dispuesta, entregada del todo y sin reserva a su divino querer, se manifiesta en ella con aquella virtud divina que por no encontrar obstáculo ninguno, obra maravillas de santidad. 
La carencia de esa disposición requerida para que la unión sea más íntima es la razón de que muchas almas adelanten tan poco en la perfección, aunque comulguen a menudo.
Cristo no encuentra la docilidad sobrenatural que reclama para obrar libremente en ellas; sus afectos están divididos y repartidos entre Dios y las criaturas, por el apego voluntario que conservan a su vanidad, a su amor propio, a su susceptibilidad, a su egoísmo, a sus celos, a su sensualidad, cosas todas que impiden que la unión entre ellas y Cristo se realice con esa intensidad, esa plenitud mediante la cual se realiza de un modo total y perfecto la transformación del alma.
Beato Dom Columba Marmión
Jesucristo, vida del alma
Reflexión diaria
Excelente disposición para comulgar.
Disposición excelente es procurar con diligencia no rehusar nada a Cristo: un alma que habitualmente se halla dispuesta a desechar de sí todo aquello que en algo puede herir la vista del Divino huésped, y a cumplir siempre su voluntad adorable, está admirablemente dispuesta para recibir la acción del Sacramento.
Beato Dom Columba Marmión
Jesucristo, vida del alma
Reflexión diaria
Me entrego por completo a Ti para que te hagas dueño de todo mi ser.
¡Oh Señor Jesús! Tienes poder para atraerme enteramente a Ti, para transformarme en Ti. Me entrego por completo a Ti para que te hagas dueño de todo mi ser, de toda mi actividad, para que yo no viva sino de Ti, por Ti y para Ti.
Beato Dom Columba Marmión
Jesucristo, vida del alma
Reflexión diaria
Nos unimos a Cristo tal como Él es.
La Eucaristía es Sacramento de unión, como lo indica el mismo vocablo Comunión. Cristo viene a nosotros para unirnos a Él. Unir es hacer de dos cosas una sola. Y nosotros nos unimos a Cristo tal como Él es.
Beato Dom Columba Marmión
Jesucristo, vida del alma
Reflexión diaria
El anhelo del alma es no formar más que una sola cosa con el amado.
El anhelo del alma es no formar más que una sola cosa con el amado; la Comunión, en la que el alma recibe a Cristo en alimento, realiza ese anhelo, transformando poco a poco al alma en Cristo.
Beato Dom Columba Marmión
Jesucristo, vida del alma
Reflexión diaria
¡Oh, Sagrada Comunión!
¡Oh, Sagrada Comunión! ¡Alturas indescifrables que el espíritu alcanza! ¿Qué cosa tiene el mundo que iguale estos gozos puros, celestiales, estos sabores de Gloria Eterna?
Beato Contardo Ferrini
Reflexión diaria
Empecé a considerar todas las cosas, también cualquier consolación y deleite, aun los espirituales, semejantes a un estiércol repugnante.
El confesor de Santa Catalina de Siena, que le había visto tan encendida de cara mientras le daba el Sacramento, le preguntó qué le había ocurrido, y ella le respondió: «Padre, cuando recibí de vuestras manos aquel inefable Sacramento, perdí la luz de los ojos y no vi nada más; más aún, lo que vi hizo tal presa en mí que empecé a considerar todas las cosas, no solamente las riquezas y los placeres del cuerpo, sino también cualquier consolación y deleite, aun los espirituales, semejantes a un estiércol repugnante. Por lo cual pedía y rogaba, a fin de que aquellos placeres también espirituales me fuesen quitados mientras pudiese conservar el amor de mi Dios. Le rogaba también que me quitase toda voluntad y me diera sólo la suya. Efectivamente, lo hizo así, porque me dio como respuesta: Aquí tienes, dulcísima hija mía, te doy mi voluntad»… Y así fue, porque, como lo vimos los que estábamos cerca de ella, a partir de aquel momento, en cualquier circunstancia, se contentó con todo y nunca se turbó.
Beato Raimundo de Capua
Santa Catalina de Siena, (Legenda Mayor)
