Reflexión diaria
No hay ningún sacramento más saludable que éste.
No hay ningún sacramento más saludable que éste, pues por él se borran los pecados, se aumentan las virtudes y se nutre el alma con la abundancia de todos los dones espirituales.
Santo Tomás de Aquino
Opúsculo 57, En la fiesta del Cuerpo de Cristo, lect. 1-4
Reflexión diaria
¡Oh banquete precioso y admirable!
¡Oh banquete precioso y admirable, banquete saludable y lleno de toda suavidad! ¿Qué puede haber, en efecto, de más precioso que este banquete en el cual no se nos ofrece, para comer, la carne de becerros o de machos cabríos, como se hacía antiguamente, bajo la ley, sino al mismo Cristo, verdadero Dios?
Santo Tomás de Aquino
Opúsculo 57, En la fiesta del Cuerpo de Cristo, lect. 1-4
Reflexión diaria
Se ha de procurar alabar y reverenciar humildemente a Dios.
En la Comunión más se ha de procurar alabar y reverenciar humildemente a Dios que los gustos sensibles.
San Juan de la Cruz
Doctor de la Iglesia*
Reflexión diaria
Grandes beneficios.
Mientras uno oye Misa no pierde el tiempo, sino que gana mucho, por muy dilatado que el sacerdote se esté en el Santo Sacrificio de la Misa.
Quien por los difuntos oye Misa y ora, por sí mismo trabaja.
Al que oye Misa entera, no le faltará el sustento necesario y alimento para su cuerpo.
San Agustín, Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Grandísimo premio en esta vida mortal y perecedera.
Todos aquellos pasos que uno da para oír Misa, son escritos y contados por su Ángel, y por cada uno le dará el Altísimo Dios un grandísimo premio en esta vida mortal y perecedera.
Oír devotamente Misa y ver el Santísimo Sacramento, ahuyenta al demonio del pecador.
San Agustín, Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Grandes auxilios.
Si alguno oye devotamente la Santa Misa alcanzará grandes auxilios para no caer en pecado mortal, y se le perdonarán sus defectos y pecados veniales e imperfecciones.
San Agustín, Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
¡Oh riquezas inmensas de la Santa Misa!
Se gana más oyendo una sola Santa Misa con devoción que distribuyendo todos los bienes a los pobres y marchando en peregrinación a todos los santuarios más venerados del mundo. ¡Oh riquezas inmensas de la Santa Misa!
San Bernardo de Claraval
Reflexión diaria
Nos transformarnos en Quién recibimos.
Nuestra participación en el cuerpo y en la sangre de Cristo no tiene otro objetivo que el de transformarnos en Aquél a quien recibimos: a hacernos revestir, en todo, en el cuerpo, en el alma, de aquél en el cual morimos, somos sepultados y resucitamos.
San León Magno
Reflexión diaria
Sé sacrificio y sacerdote de Dios.
Así amonesta San Pedro Crisólogo: «Sé sacrificio y sacerdote de Dios; no pierdas lo que te dió la Divina Autoridad. Revístete de la estola de la santidad; cíñete con el cíngulo de la castidad; sea Cristo, velo sobre tu cabeza; esté la Cruz como baluarte sobre tu frente; pon en tu pecho el sacramento de la ciencia divina; quema siempre el perfume de la oración; aferra la espada del espíritu; haz de tu corazón como un alar y ofrece así seguro tu cuerpo como víctima a Dios… Ofrece la fe, de modo que sea castigada la perfidia; inmola el ayuno, para que cese la voracidad; ofrece en sacrificio la castidad, para que muera la lujuria; pon sobre el Altar la piedad, para que sea depuesta la impiedad; invita la misericordia, para que sea destruida la avaricia; y para que desaparezca la insensatez conviene inmolar la santidad; así tu cuerpo será tu hostia, si no está herido con algún dardo del pecado» Serm. CVIII: Migne-P.L. LII, 500, 01
S.S. Pio XII
Menti Nostrae
La Santidad de la vida sacerdotal
Reflexión diaria
La Santa Misa y las Benditas Almas del Purgatorio.
Se cuenta en la vida de san Bernardo que estaba un día celebrando misa en Roma, en una iglesia cerca de Tre Fontane, llamada Scala coeli, escalera del cielo. Oraba por los difuntos y, después de la consagración, vio a un ángel descender al purgatorio y llevar un alma al cielo. San Bernardo siguió rezando por estas almas del purgatorio y empezó a subir otra y otra, y se formó como una escalera de almas que subían al cielo. Fue tal la impresión de san Bernardo que les contó esta visión a sus acompañantes y de ahí se empezó a llamar a aquella iglesia scala coeli.
Reflexión diaria
Por todos los medios nos une consigo mismo.
¿Qué pastor apacienta sus ovejas con sus propios miembros? Y ¿qué digo pastor? Madres hay muchas veces que, después de los dolores del parto, dan sus hijos a otras que los críen. Mas él no lo consintió, sino que él nos alimenta con su propia sangre, y por todos los medios nos une consigo mismo. Míralo bien: nació de nuestra propia substancia. Pero eso no pertenece a todos, dirás. Sí, por cierto; a todos. Porque si vino a tomar nuestra naturaleza, es evidente que vino a todos. Y si a todos, también a cada uno.
San Juan Crisóstomo
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Nos hacemos un mismo cuerpo y carne de Cristo.
Considera cuán crecido honor se te ha hecho, de qué mesa disfrutas. A quien los ángeles ven con temblor y, por el resplandor que despide, no se atreven a mirar de frente, con Ese mismo nos alimentamos nosotros, con él nos mezclamos y nos hacemos un mismo cuerpo y carne de Cristo.
San Juan Crisóstomo
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Comenzáis ahora a recibir lo que habéis empezado a ser.
Comenzáis ahora a recibir lo que habéis empezado a ser, si no lo recibiereis indignamente, pues esto sería comer y beber vuestra condenación; porque está escrito: Quienquiera que comiere este pan y bebiere el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Examínese, pues, el hombre a sí mismo antes de comer de este pan y beber de este cáliz, porque el que come y bebe indignamente, come y bebe su misma condenación 1 Cor 10,17.
San Agustín
Doctor de la Iglesia
Sermón de los Sacramentos en Pascua
Reflexión diaria
Venimos a ser miembros unos de los otros.
Se llama la oblación eucarística participación, porque por medio de ella participamos de la Divinidad de Jesús. Se dice comunión, y lo es realmente, porque por ella comulgamos nosotros con Cristo y recibimos su carne y su Divinidad; y por medio de ella nos unimos y comulgamos unos con otros, ya que, por participar de un mismo pan, todos somos un mismo cuerpo de Cristo, y una misma sangre, y venimos a ser miembros unos de los otros, puesto que somos concorpóreos de Cristo.
San Juan Damasceno
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Venimos a ser miembros unos de los otros.
Se llama la oblación eucarística participación, porque por medio de ella participamos de la Divinidad de Jesús. Se dice comunión, y lo es realmente, porque por ella comulgamos nosotros con Cristo y recibimos su carne y su Divinidad; y por medio de ella nos unimos y comulgamos unos con otros, ya que, por participar de un mismo pan, todos somos un mismo cuerpo de Cristo, y una misma sangre, y venimos a ser miembros unos de los otros, puesto que somos concorpóreos de Cristo.
San Juan Damasceno
Doctor de la Iglesia
