Reflexión diaria
¡Oh Caridad inestimable!
¡Oh Caridad inestimable! Te quedaste con nosotros como alimento, mientras somos peregrinos en esta tierra, para que no desfallezcamos por el cansancio, sino que fortalecidos por ti, alimento celestial, sigamos el camino.
Santa Catalina de Siena
Reflexión diaria
Acordaos de mí ante el altar del Señor.
Depositad este cuerpo mío en cualquier sitio, sin que os de pena. Sólo os pido que dondequiera que estéis, os acordéis de mí ante el altar del Señor. (Palabras de Santa Mónica en su lecho de muerte.)
San Agustín
Doctor de la Iglesia
Confesiones, IX, 11
Reflexión diaria
Líbranos de todo mal.
Todos los días en que uno oiga devotamente la Santa Misa podrá esperar fundadamente verse libre o preservado de muy grandes males y peligros del alma y cuerpo.
San Gregorio Magno
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Le podrán llevar con ustedes igual que María Santísima.
Ustedes envidian la oportunidad de la mujer que tocó las vestimentas de Jesús, de la mujer pecadora que lavó Sus pies con sus lágrimas, de las mujeres de Galilea que tuvieron la felicidad de seguirlo en sus peregrinaciones, de los Apóstoles y discípulos que conversaron con El familiarmente, de la gente de esos tiempos, quienes escucharon las palabras de Gracia y Salvación de Sus propios labios. Ustedes llaman felices a aquellos que lo miraron … mas, vengan ustedes al altar, y lo podrán ver, lo podrán tocar, le podrán dar besos santos, lo podrán lavar con sus lágrimas, le podrán llevar con ustedes igual que María Santísima.
San Juan Crisóstomo
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
¡Caminaría diez millas!
San Alfonso de Liguori experimentó unos dolores muy agudos en el abdomen. El religioso que le acompañaba, lo urgía a que se detuviera a tomar un sedante. Pero el Santo aún no celebraba Misa, y su respuesta inmediata fué: «Mi querido hermano, yo caminaría diez millas en esta condición con el fin de no perder el ofrecer la Santa Misa.» Y su dolor no lo hacía romper el ayuno eucarístico, el cual en ese tiempo era obligatorio desde la media noche anterior. Esperó a que el dolor menguara un poco, y luego continuó su camino a la Iglesia.
Reflexión diaria
Los Ángeles les hacen guardia y los trasladan a los cielos.
Y otro me contó también, ya no como sabida de tercero, sino que fue digno de ver y oír él mismo, cómo a los que están por salir de este mundo, si con pura conciencia han participado de los divinos misterios, los Ángeles les hacen guardia y, una vez que han expirado, por reverencia de Aquel que en el Sacramento recibieron, los trasladan de aquí a los cielos.
San Juan Crisóstomo
El sacerdocio, Ed. apostolado mariano
Sevilla, 1990, p. 110
Reflexión diaria
Una muchedumbre de Ángeles rodeaban el altar.
Yo oí referir a uno que lo había oído de un anciano venerable, que tenía la gracia de recibir frecuentes revelaciones, cómo una vez se le concedió tener una revelación sobre esto. Vio, en un instante, al tiempo del sacrificio, una muchedumbre de Ángeles, vestidos de ropas resplandecientes, que rodeaban el altar e inclinaban sus cabezas como si fueran soldados que están en presencia del Emperador. Y no tengo dificultad en creerlo.
San Juan Crisóstomo
El sacerdocio, Ed. apostolado mariano
Sevilla, 1990, p. 110
Reflexión diaria
Los Ángeles rodean al sacerdote, y todo el altar.
En el momento de la Santa Misa, los Ángeles rodean al sacerdote, y todo el altar y todo el lugar del sacrificio se llena de potestades celestes para honrar a Dios, que allí está. Y, para creer esto, basta considerar las cosas que allí se cumplen entonces.
San Juan Crisóstomo
El sacerdocio, Ed. apostolado mariano
Sevilla, 1990, p. 110
Reflexión diaria
Una costumbre observada en el mundo entero.
Ofrecer el sacrificio por el descanso de los difuntos es una costumbre observada en el mundo entero. Por eso creemos que se trata de una costumbre enseñada por los mismos Apóstoles. En efecto, la Iglesia católica la observa en todas partes; y si ella no creyera que se les perdonan los pecados a los fieles difuntos, no haría limosnas por sus almas, ni ofrecería por ellas el sacrificio a Dios.
San Isidoro de Sevilla
Doctor de la Iglesia
Sobre los oficios eclesiásticos, 1
Reflexión diaria
La Santa Misa para el perdón de los pecados veniales de las almas del Purgatorio.
Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos Santas Misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso.
San Gregorio Magno
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Debemos ayudar a los que se hallan en el purgatorio.
Debemos ayudar a los que se hallan en el purgatorio. Demasiado insensible seria quien no auxiliara a un ser querido encarcelado en la tierra; mas insensible es el que no auxilia a un amigo que esta en el purgatorio, pues no hay comparación entre las penas de este mundo y las de allí.
Santo Tomás de Aquino
Docor de la Iglesia
Sobre el Credo, 5, 1. c., p. 73*
Reflexión diaria
Cristo es el pan sembrado en la Virgen.
Cristo es el pan, que sembrado en la Virgen, fermentado en la carne, en la pasión amasado, cocido en el horno del sepulcro, conservado en la Iglesia y ofrecido en los altares, suministra cada día a los fieles un alimento celeste
San Pedro Crisólogo, Doctor de la Iglesia
Serm. 67,7: CCL 24A, 404-405 (PL 52,392)
Reflexión diaria
Ninguna otra obra puede realizarse tan santa y divina como este formidable Misterio.
El hombre no puede realizar una acción más santa, más grande, más sublime que celebrar una Misa, a cuyo respecto el Concilio de Trento dice: «Nosotros debemos confesar que ninguna otra obra puede realizarse tan santa y divina como este formidable Misterio. Dios mismo no puede originar una acción para ser realizada que sea más santa y más grande que la celebración de la Misa».
S. Alfonso M de Ligorio
La Santa Misa
Reflexión diaria
La más maravillosa de sus obras.
Por eso, para que la inmensidad de este amor se imprimiese más profundamente en el corazón de los fieles, en la última cena, cuando después de celebrar la Pascua con sus discípulos iba a pasar de este mundo al Padre, Cristo instituyó este sacramento como el memorial perenne de su pasión, como el cumplimiento de las antiguas figuras y la más maravillosa de sus obras; y lo dejó a los suyos como singular consuelo en las tristezas de su ausencia.
Santo Tomás de Aquino
Opúsculo 57, En la fiesta del Cuerpo de Cristo, lect. 1-4
Reflexión diaria
Nadie es capaz de expresar la suavidad de este sacramento.
Nadie es capaz de expresar la suavidad de este sacramento, en el cual gustamos la suavidad espiritual en su misma fuente y celebramos la memoria del inmenso y sublime amor que Cristo mostró en su pasión.
Santo Tomás de Aquino
Opúsculo 57, En la fiesta del Cuerpo de Cristo, lect. 1-4
