Reflexión diaria
Sin la Santa Misa, ¿qué sería de nosotros?
Sin la Santa Misa, ¿qué sería de nosotros? Todos aquí abajo pereceríamos ya que únicamente eso puede detener el brazo de Dios. Sin ella, ciertamente que la Iglesia no duraría y el mundo estaría perdido sin remedio.
Santa Teresa de Jesús
Doctora de la Iglesia
Reflexión diaria
Hagamos todo lo posible para asistir a la Santa Misa diariamente.
Haz, pues, todos los esfuerzos posibles para asistir todos los días a la Santa Misa, con el fin de ofrecer, con el sacerdote, el sacrificio de tu Redentor a Dios, su Padre, por ti y por toda la Iglesia.
San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia
Introducción a la Vida Devota
Reflexión diaria
Participando en la Santa Misa somos cristificados.
Cuando participamos de la Eucaristía, experimentamos la espiritualización deificante del Espíritu Santo, que no sólo nos configura con Cristo, como sucede en el Bautismo, sino que nos cristifica por entero, asociándonos a la plenitud de Cristo Jesús.
San Cirilo de Jerusalén
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
La devoción requerida por tan augusto sacrificio.
Nunca podrá el sacerdote celebrar la Santa Misa con la devoción requerida por tan augusto sacrificio.
El hombre no puede llevar a acabo acción más sublime ni más santa.
San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia
Misa Atropellada
Reflexión diaria
La comunión espiritual.
La comunión espiritual consiste, en un deseo ardiente de recibir a Nuestro Señor Jesucristo sacramentalmente y en amoroso abrazo, como si se lo hubiera ya recibido.
Santo Tomás de Aquino
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Por Cristo con Él y en Él.
Los coros de la Iglesia militante, se unen y se juntan con Nuestro Señor, en este divino acto, para cautivar en Él, con Él y por Él, el corazón de Dios Padre, y para hacer enteramente nuestra su misericordia. ¡Qué dicha experimenta el alma al unir sus afectos a un bien tan precioso y deseable!
San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia
Introducción a la Vida Devota
Reflexión diaria
El sacerdote deja de hablar por sí mismo.
¿Cómo es que sucede el cambio del pan en el Cuerpo de Cristo? Es por medio de la Consagración. ¿Con qué palabras se logra la Consagración? Es con las palabras de Jesús. Cuando llega el momento de lograr este Sagrado Misterio, el sacerdote deja de hablar por sí mismo; entonces habla por la persona de Jesús.
San Ambrosio
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Delicioso manjar.
Cuando la abeja ha recogido el rocío del cielo y el néctar de las flores más dulce de la tierra, se apresura a su colmena. De la misma forma, el sacerdote, después de haber tomado del altar al Hijo de Dios (que es como el rocío del cielo y verdadero hijo de María, flor de nuestra humanidad), te lo da como manjar delicioso.
San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia
Introducción a la Vida Devota
Reflexión diaria
Les serán atenuadas las penas del purgatorio.
Dice San Jerónimo que a las almas por las que está obligado a orar el que oye la Santa Misa -su padre, su madre, sus parientes y bienhechores-, durante el espacio de tiempo en que oye la Santa Misa, les serán atenuadas las penas del purgatorio.
San Vicente Ferrer
Las propiedades de la Santa Misa
Reflexión diaria
La Santa Misa es lo más bello y hermoso que tiene la Iglesia.
La Santa Misa es lo más bello y hermoso que tiene la Iglesia. Por eso el demonio siempre buscó privar al mundo de la Santa Misa, por medio de los herejes, haciendo de ellos precursores del anticristo.
San Alfonso María de Ligorio
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Jamás podremos tributar a Dios tanta gloria como lo tributa una sola Santa Misa.
Cuantos honores han tributado y tributarán a Dios todos los ángeles con sus homenajes, y todos los hombres con sus obras y penitencias y martirios, nunca pudieron ni podrán jamás tributar a Dios tanta gloria como lo tributa una sola Santa Misa.
San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia
La Misa Atropellada
Reflexión diaria
No hay lengua capaz de explicar la dulzura de este Sacramento.
No hay lengua capaz de explicar la dulzura de este Sacramento, ya que en la Sagrada Comunión bebemos la dulzura en su propia fuente.
Santo Tomás de Aquino
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Carne de mi carne y Sangre de mi sangre.
La Carne y la Sangre de Jesús son la carne y la sangre maternal de María Santísima.
Si Adán pudo llamar a Eva al ser ella sacada de su costilla: «hueso de mis huesos y carne de mi carne» Gen 2, 23, no puede la Virgen María aun con mayor derecho llamar a Jesús: «¿Carne de mi carne y Sangre de mi sangre?». Tomado de la «Virgen intacta», la Carne de Jesús es la carne maternal de María; la Sangre de Jesús es la sangre maternal de María. Así pues, no será nunca posible el separar a Jesús de María Santísima.
Santo Tomás de Aquino
Doctor de la Iglesia
Reflexión diaria
Jesús vivo, verdadero y realmente presente en la Eucaristía.
Un día alguien dijo a Santa Teresa de Ávila: ¡Si tan sólo hubiese vivido en el tiempo de Jesús, si tan sólo le hubiese visto y le hubiese hablado! Santa Teresa le respondió: Pero ¿acaso no tenemos ante nosotros a Jesús vivo, verdadero y realmente presente en la Eucaristía?
Reflexión diaria
El alimento eucarístico y el alimento corporal.
Quien asimila el manjar corporal, lo transforma en sí; esa transformación repara las pérdidas del organismo y le da el desarrollo conveniente. No ocurre así en el alimento eucarístico, que, en vez de transformarse en el que lo toma, transforma en sí al que lo recibe. De ahí que el efecto propio de ese Sacramento sea transformar de tal modo al hombre en Cristo, que pueda con toda verdad decir: «Vivo yo; mas no yo, sino que vive Cristo en mí» Gál 2, 20.
Santo Tomás de Aquino
Doctor de la Iglesia
In IV Senten., Dist. 12, q.2, a.1
