Reflexión diaria
Cuánta utilidad se saca de tocar su santa Carne.
Y considera de nuevo cuánta utilidad se saca de tocar su santa Carne; porque expulsa muchas enfermedades y multitud de demonios, arruina el poder del demonio y sana en un momento a una tan grande muchedumbre…
San Cirilo de Alejandría, Doctor de la Iglesia
Comentario a San Lucas Lc4,38-41
Reflexión diaria
El perdón de sus pecados.
El que comió el maná murió; el que coma de este cuerpo obtendrá el perdón de sus pecados.
San Ambrosio, Doctor de la Iglesia
De Sacramentis, IV, 5, 24: PL 16, 463
Reflexión diaria
La santificación que vivifica para la eternidad.
Me he examinado y me he reconocido indigno. A los que así hablan les digo: ¿Y cuándo seréis dignos? ¿Cuándo os presentaréis entonces ante Cristo? Y si vuestros pecados os impiden acercaros y si nunca vais a dejar de caer «¿quién conoce sus delitos?», dice el salmo, ¿os quedaréis sin participar de la santificación que vivifica para la eternidad?.
San Cirilo de Alejandría, Doctor de la Iglesia
In Joh. Evang. IV, 2: PG 73, 584-585
Reflexión diaria
Tengo que recibirle siempre.
Tengo que recibirle siempre, para que siempre perdone mis pecados. Si peco continuamente, he de tener siempre un remedio.
San Ambrosio, Doctor de la Iglesia
De Sacramentis, IV, 6, 28: PL 16, 464
Reflexión diaria
Comulgar cada día es bueno y muy útil.
El comulgar cada día y participar del santo cuerpo y sangre de Cristo es bueno y muy útil; pues dice él claramente: El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna Jn 6,54.
San Basilio, Doctor de la Iglesia
Carta a Cesárea, Patricia, acerca de la comunión
Reflexión diaria
Había comido y bebido dignamente el Cuerpo y la Sangre del Señor.
¿Cómo permaneció en él (permaneced en mí Jn 15,5) San Lorenzo?… Pues no le mataron rápidamente, sino que fue atormentado con el fuego; no se le concedió más tiempo de vida, sino que se le obligó a morir lentamente. Y en aquella prolongada muerte, en aquellos tormentos, no sintió los dolores, porque había comido y bebido dignamente (el Cuerpo y la Sangre del Señor).
San Agustín, Doctor de la Iglesia
Sobre San Juan, Tratado 27 n.12
Reflexión diaria
Tú sostuviste la humanidad con tu pan bendito.
El trigo, la oliva y las uvas que fueron creadas para nuestro uso, estos tres elementos místicos nos sirven a nosotros de tres maneras; con estos tres medicamentos sanaste nuestras enfermedades. Enfermó, padeció dolores y desfalleció la humanidad; tú la sostuviste con tu pan bendito, la consolaste con tu vino purísimo y la alegraste con tu óleo santísimo.
San Efrén, Doctor de la Iglesia
La Iglesia y la Virginidad, Himno 37 n.1
Reflexión diaria
Se hizo pan de vida para que la Iglesia le comiera.
Su cuerpo se ha mezclado últimamente en nuestros cuerpos, también su misma purísima sangre se ha difundido por nuestras venas; también su voz ha herido nuestros oídos y su manifestación nuestros ojos; él mismo todo se mezcló en nosotros íntegramente. Y porque amó mucho a su Iglesia no le dio el maná de su émula (la sinagóga), sino que se hizo pan de vida para que la Iglesia le comiera.
San Efrén, Doctor de la Iglesia
La Iglesia y la Virginidad, Himno 37 n.1
Reflexión diaria
Para rechazar todo el mal y para purificar toda inmundicia.
El cuerpo y la sangre de Cristo es lo que viene para sostén de nuestro cuerpo y alma; cuerpo de Cristo, que no se consume ni se corrompe…, sino que entra en nuestra sustancia y sirve para nuestra conservación, para rechazar todo el mal y para purificar toda inmundicia.
San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia
Sobre la Fe Ortodoxa L.4 c.13
Reflexión diaria
Nos hacemos cuerpo de Cristo.
Purificado por él, nos unimos al cuerpo de Cristo y a su Espíritu y nos hacemos cuerpo de Cristo.
San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia
Sobre la Fe Ortodoxa L.4 c.13
Reflexión diaria
Participas en ese alimento de su divina sustancia.
Dice: Yo soy el pan vivo que bajé del cielo Jn 6,41. Pero la carne no bajó del cielo, esto es, la carne la tomó de la Virgen en la tierra. ¿Cómo, pues, bajó pan del cielo, y pan vivo? Porque el mismo Señor nuestro Jesucristo participa al mismo tiempo de la divinidad y del cuerpo, y tú, que recibes la carne, participas en ese alimento de su divina sustancia.
San Ambrosio, Doctor de la Iglesia
Los Sacramentos L.6 c.1 n.4
Reflexión diaria
El que tiene una herida busca la medicina.
Oyes que cuantas veces se ofrece el sacrificio, se significa la muerte del Señor, la resurrección del Señor, la ascensión del Señor y la remisión de los pecados; ¿y no recibes cada día este pan de vida? El que tiene una herida busca la medicina. Hay herida porque estamos bajo el pecado; la medicina es el celestial y venerable sacramento.
San Ambrosio, Doctor de la Iglesia
Los Sacramentos L.5 c.4 n.25
Reflexión diaria
Danos hoy el el Pan nuestro de cada día.
Si es pan cotidiano, ¿por qué lo has de tomar de año en año…? Recibe todos los días lo que todos los días te aproveche. Vive de manera que merezcas recibirlo cada día. El que no merece recibirlo cada día, no merece recibirlo de año en año.
San Ambrosio, Doctor de la Iglesia
Los Sacramentos L.5 c.4 n.25
Reflexión diaria
El Pan santo es substancial.
El Pan santo es substancial; es decir: preparado para substancia del alma. Este Pan no va al vientre ni se arroja a un lugar inmundo, sino que se distribuye por todo tu organismo para utilidad del cuerpo y del alma.
San Cirilo de Jerusalén, Doctor de la Iglesia
Catequesis Mistagógica Quinta 15
Reflexión diaria
Venimos a ser miembros unos de otros.
Se llama (la oblación eucarística) participación, porque por medio de ella participamos de la Divinidad de Jesús. Se dice comunión, y lo es realmente, porque por ella comulgamos nosotros con Cristo y recibimos su carne y su Divinidad, y por medio de ella nos unimos y comulgamos unos con otros, ya que, por participar de un mismo pan 1Cor 10,17, todos somos un mismo cuerpo de Cristo y una misma sangre, y venimos a ser miembros unos de otros, puesto que somos concorpóreos de Cristo.
San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia
Sobre la Fe Ortodoxa L.4 c.13
