Reflexión diaria
Efectos que debe producir la Eucaristía en nosotros.
Jesucristo quiso igualmente establecer estas relaciones señaladas para significarnos incesantemente los efectos que debe producir la Eucaristía en nosotros.
Los cuales son: primero, hacernos morir al pecado y a las inclinaciones viciosas.
Segundo, hacernos morir al mundo y crucificarnos con Jesucristo, según expresión de San Pablo: El mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo.
Tercero, hacernos morir a nosotros mismos, a nuestros gustos, a nuestros deseos, a nuestros sentidos, para que podamos revestirnos de Jesucristo, para que pueda Él vivir en nosotros y nosotros no ser otra cosa que miembros suyos sumisos a su voluntad.
Por último, la Eucaristía nos hace partícipes de la resurrección gloriosa de Jesús. Jesucristo es sembrado en nosotros y el Espíritu Santo se encargará de vivificar este divino germen y nos concederá por él una vida eternamente gloriosa.
San Pedro Julián Eymard
Reflexión diaria
Para pagar por nosotros la deuda de amor que hemos contraído con el Padre.
Jesucristo quiere vivir entre nosotros y atestiguarnos en la Eucaristía su ardiente caridad, porque ve el amor infinito de su Padre celestial hacia los hombres y siente la necesidad de pagarle por nosotros la deuda de amor que hemos contraído con Él.
San Pedro Julián Eymard
Reflexión diaria
Jesucristo conserva en la Eucaristía las señales de sus heridas.
Jesucristo conserva en la Eucaristía las señales de sus heridas. Las ha querido conservar como trofeo de gloria y para su consuelo, porque ellas le recuerdan el amor que nos tuvo.
San Pedro Julián Eymard
Reflexión diaria
‘¡Cuán pocos son los que tienen en cuenta este precio de la Eucaristía!’
La prueba suprema del amor de Jesús es el haber muerto por conquistarnos y dejarnos la Eucaristía. ¡Cuán pocos son los que tienen en cuenta este precio de la Eucaristía! Y, sin embargo, bien a las claras nos lo dice Jesús con su presencia. Pero nosotros, como hijos desnaturalizados, no pensamos más que en sacar provecho y disfrutar de nuestras riquezas sin acordarnos de Quien nos la adquirió a costa de su vida.
San Pedro Julián Eymard
Reflexión diaria
Este precioso testamento ha costado la vida a Jesucristo.
La Eucaristía es un testamento, un legado, que no puede tener valor sino por la muerte del testador. Jesús debía, por tanto, morir para convalidarlo. Por eso, cuantas veces nos hallamos en presencia de la Eucaristía debemos exclamar: Este precioso testamento ha costado la vida a Jesucristo y nos da a conocer la inmensidad de su amor, ya que Él mismo dijo que la mayor prueba de amor es dar la vida por sus amigos.
San Pedro Julián Eymard
Reflexión diaria
Nos recuerda de una manera patente la muerte del Señor.
La Sagrada Eucaristía, desde cualquier aspecto que se la considere, nos recuerda de una manera patente la muerte del Señor.
San Pedro Julián Eymard
Reflexión diaria
Jesús instituyó la Eucaristía para satisfacer los anhelos de su Corazón.
La Eucaristía es una obra supererogatoria a la redención; la justicia de su Padre no la exigía de Jesucristo.
La pasión y el calvario bastaban para reconciliarnos con Dios y abrirnos las puertas de la casa paterna. ¿Para qué instituyó, pues, la Eucaristía?
La instituye para sí mismo, para su propio contentamiento, para satisfacer los anhelos de su Corazón.
Así comprendida, la Eucaristía es la obra más divina, más tierna y más empapada de amor celestial; su naturaleza, su carácter distintivo, es bondad y expansiva ternura.
Aun cuando nosotros no hubiésemos sacado provecho de ella, Jesucristo la hubiese instituido de igual manera, porque sentía la necesidad de instituirla.
San Pedro Julián Eymard
Reflexión diaria
¿Por qué está Jesucristo en la Eucaristía?
¿Por qué está Jesucristo en la Eucaristía? Muchas son las respuestas que pudieran darse a esta pregunta; pero la que las resume todas es la siguiente: porque nos ama y desea que le amemos. El amor, este es el motivo determinante de la institución de la Eucaristía.
San Pedro Julián Eymard
Reflexión diaria
Vivamos una vida intensamente eucarística llena de fe, de esperanza y amor verdadero.
«Mira, sacerdote mío, despreocúpate tú de la sugestión del número y preocúpate más de la calidad. Más que llenarme de gente mis iglesias, preocúpate en llenármela de buen olor de Comuniones fervorosas, de adoraciones rendidas, de suspiros de amor, de aspiraciones de esperanza, de inspiraciones de fe, de oraciones bien rezadas, de lágrimas de pecadores, de propósitos eficaces de enmienda, de vida intensamente eucarística.
Déjame a mí multiplicar la gente cuando tú con mi gracia, multipliques la alegría que en mí y en ti ha de producir el olor de esas cosas buenas.
Llena mi templo de olor de cosas buenas y yo te prometo que ese olor se extenderá por las calles y las casas de tu feligresía, y verás cómo la iglesia tuya será pequeña, y tendrás que levantar más iglesias para los que han de venir…
Pero sabe que no puede haber cosas buenas con mi Sagrario cerrado. Mira que hombres y obras que no pasen por el Sagrario abierto, no pueden oler bien y al fin y a la postre olerán a muerto.
Mira que si te duelen las injusticias que padecen los pobres, las penas de los enfermos, los escándalos de los niños…, te debe doler sobre todo dolor el abandono que padezco en el Sagrario, que es la injusticia de más urgente y transcendental reparación y la pena que más enardece y el escándalo que más ruinas trae a las almas…»
San Manuel González
Aunque todos yo no
Reflexión diaria
La Eucaristía reanima el alma y fortifica aún el cuerpo.
Con frecuencia la Eucaristía reanima el alma y fortifica aún el cuerpo, ¡Oh misericordia infinita de nuestro Soberano Bien! Esta maravilla viene del gran vigor que este Pan de los ángeles comunica al alma y se hace sentir en el cuerpo.
San Pablo de la Cruz
Reflexión diaria
En reparación de los innumerables ultrajes que Jesús recibe.
En reparación de los innumerables ultrajes que Jesús recibe en el Sacramento de su amor, el alma amante debe ofrecerse como víctima, consumirse en el fuego de la soberana caridad, amarle, alabarle y visitarle a menudo por aquellos que le maltratan; visitarle sobre todo a las horas en que nadie le hace compañía. ¡Qué felicidad estar durante las horas más silenciosas al pie del santo altar!
San Pablo de la Cruz
Reflexión diaria
Se disponían con cuidado.
Los antiguos cristianos, aquellos grandes siervos de Dios, comulgaban rara vez, pero se disponían con cuidado, y por eso recibían tan grande abundancia de gracias, que en muy poco tiempo se elevaban a la cumbre de la más alta perfección.
San Pablo de la Cruz
Reflexión diaria
La fiesta del Santísimo Sacramento es la fiesta del amor.
La fiesta del Santísimo Sacramento es la fiesta del amor. ¡Oh, qué grande amor! ¡Oh caridad! ¡Oh amor imponderable! La mariposa vuela alrededor de la llama y se quema. Que vuestra alma vuele alrededor de esta luz divina y se queme, y se reduzca a cenizas, máxime en los días de la octava del Santísimo Sacramento.
San Pablo de la Cruz
Reflexión diaria
La Santa Misa es el acto más solemne de nuestra adorable religión.
La Santa Misa es el acto más solemne de nuestra adorable religión y el momento más favorable para negociar con el Eterno Padre; porque entonces se les ofrece a su Hijo único, encarnado y muerto por nuestra salvación. Antes de celebrar, o al asistir a tan solemne acto, revestíos de los sufrimientos de Jesucristo; conversad dulcemente con Él, aun en medio de las arideces, y llevad al santo altar las necesidades del mundo entero.
San Pablo de la Cruz
Reflexión diaria
El valor de la Santa Misa.
Más agrada al Altísimo Dios el sacrificio de la Misa, que los méritos de todos los ángeles.
San Lorenzo Justiniano
