Reflexión diaria
Esforcémonos por ir diariamente a la Santa Misa.
Si supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella.
Santo Cura de Ars
Reflexión diaria
La Eucaristía fuente y cumbre de toda evangelización.
La Eucaristía es la fuente y, al mismo tiempo, la cumbre de toda evangelización, puesto que su objeto es la comunión de los hombres con Cristo y, en Él, con el Padre y con el Espíritu Santo.
San Juan Pablo II
Ecclesia de Eucharistia, 22.
Reflexión diaria
La Santa Misa diaria es para todos.
San José Cottolengo recomendaba la Santa Misa diaria para todos…, para maestras, enfermeras, trabajadores, doctores, padres…, y a los que objetaban no tener tiempo les decía: ¡Mal manejo del tiempo! ¡Mala economía del tiempo! Y decía la verdad. Si tan sólo apreciáramos el valor infinito de la Santa Misa, estaríamos muy deseosos de asistir y trataríamos por todos los medios de encontrar los tiempos necesarios.
Reflexión diaria
El valor de la Santa Misa.
Una Misa sobrepuja y excede la virtud de todas las oraciones en cuanto a la remisión de la culpa y pena.
San Anselmo
Más agrada, al Altísimo Dios el sacrificio de la Misa que los méritos de todos los ángeles.
San Lorenzo Justiniano
Reflexión diaria
La Santa Misa es el compendio de todo lo bueno que hay en la Iglesia.
«La Misa de tal sacerdote toma demasiado tiempo, es una Misa de Semana Santa y cuando veo que se acerca al altar escapo de la iglesia».
Los que así se expresan dan bien a entender que en poco, mejor dicho, que en nada aprecian el adorable sacrificio de la Misa.
¿Sabes lo que es en realidad la Santa Misa? Es el sol del mundo cristiano, el alma de la fe, el centro de la Religión católica, hacia el cual convergen todos los ritos, todas las ceremonias y todos los Sacramentos; en una palabra, es el compendio de todo lo bueno, de todo lo bello que hay en la Iglesia de Dios.
San Leonardo de Porto-Maurizio
Reflexión diaria
Cada Misa tiene un valor infinito.
Cada Misa tiene un valor infinito, inmenso, que nosotros no podemos comprender del todo: alegra toda la corte celestial, alivia a las pobres almas del purgatorio, atrae sobre la tierra toda suerte de bendiciones, y da más gloria a Dios que todos los sufrimientos de los mártires juntos, que las penitencias de todos los santos, que todas las lágrimas por ellos derramadas desde el principio del mundo y todo lo que hagan hasta el fin de los siglos.
Santo Cura de Ars, Sermón sobre la Santa Misa.
