Reflexión diaria
La Eucaristía es el centro de la vida cristiana.
La Eucaristía es el centro de la vida cristiana. Por Ella tenemos la Iglesia y por la Iglesia llegamos a Dios.
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
En la Santa Misa interviene la Santísima Virgen.
En la Santa Misa, de algún modo, interviene la Santísima Virgen, por la íntima unión que tiene con la Trinidad Beatísima y porque es Madre de Cristo, de su Carne y de su Sangre: Madre de Jesucristo, perfecto Dios y perfecto Hombre. Jesucristo concebido en las entrañas de María Santísima sin obra de varón, por la sola virtud del Espíritu Santo, lleva la misma Sangre de su Madre: y esa Sangre es la que se ofrece en sacrificio redentor, en el Calvario y en la Santa Misa.
San Josemaría Escrivá de Balaguer
Reflexión diaria
En satisfacción de mis pecados.
Reparad todas mis faltas, ¡oh buen Jesús!, y recibid, en satisfacción de mis pecados, este Santísimo Sacrificio de vuestro Cuerpo y Sangre preciosa, que a este fin, Vos ofrecisteis en la cruz, y yo ahora os ofrezco.
San Juan Eudes
Reflexión diaria
Por la Sangre de Cristo formamos el Cuerpo Místico de Cristo.
Somos una nueva humanidad, humanidad en Cristo. Estrechamente unidos más que por la sangre de familia, por la Sangre de Cristo formamos el Cuerpo Místico de Cristo, y en Cristo y por Cristo y para Cristo, vivimos en este mundo.
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
Confesamos que es la carne de nuestro Salvador.
Los primeros cristianos acusan a los docetas (aquellos que afirmaban que el cuerpo de Cristo no era sino una mera apariencia) de no creer en la presencia de Cristo en la Eucaristía: «Se abstienen de la Eucaristía, porque no confiesan que es la carne de nuestro Salvador.»
San Ignacio de Antioquía; Esmir. VII.
Reflexión diaria
El Dios de la Eucaristía se esconde para ser buscado.
El Dios de la Eucaristía se esconde para ser buscado, se cubre para convertirse en objeto de contemplación; se hace misterio para animar y perfeccionar el amor del alma.
San Pedro Julián Eymard
Reflexión diaria
Jesucristo se ofrece al Padre para remisión de los pecados.
En la Santa Misa, es el mismo Jesucristo Dios y Hombre Verdadero el que se ofrece al Padre para remisión de los pecados de todos los hombres, y al mismo tiempo le rinde un Honor Infinito.
San Juan María Vianney, el Cura de Ars
Reflexión diaria
Acompañará hasta el Tribunal Divino.
Cada Misa bien oída nos acompañará hasta el Tribunal Divino, suplicando perdón.
Santa Gertrudis
Reflexión diaria
Si los ángeles pudieran sentir envidia…
Si los ángeles pudieran sentir envidia, nos envidiarían por la Sagrada Comunión.
SS San Pío X
Reflexión diaria
Ser Cristo para nosotros y para los demás.
Vivir nuestro día como Cristo, ser Cristo para nosotros y para los demás: ¡Eso es comulgar!
San Alberto Hurtado
Reflexión diaria
La medida de la Sagrada Eucaristía.
No olvidemos nunca que una era prospera o decae en proporción con su devoción por la Sagrada Eucaristía. Esa es la medida de su vida espiritual y de su fe, de su caridad y de su virtud.
San Pedro Julián Eymard
Reflexión diaria
Amemos la Santa Misa como los enamorados.
¿Por qué prisa? ¿La tienen acaso los enamorados, para despedirse? Parece que se van y no se van; vuelven una y otra vez, repiten palabras corrientes como si las acabasen de descubrir… No os importe llevar los ejemplos del amor humano noble y limpio, a las cosas de Dios. Si amamos al Señor con este corazón de carne -no poseemos otro-, no habrá prisa por terminar ese encuentro, esa cita amorosa con Él.
San Josemaría Escrivá; Amar a la Iglesia, n.45
Reflexión diaria
La Eucaristía: fármaco de inmortalidad.
Con la Eucaristía se asimila, por decirlo así, el «secreto» de la resurrección. Por eso San Ignacio de Antioquía definía con acierto el Pan eucarístico «fármaco de inmortalidad, antídoto contra la muerte».
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 18
Reflexión diaria
La Santa Misa y la Pasión de Jesús.
No podemos separar la Sagrada Eucaristía de la Pasión de Jesús.
San Andrés Avelino
Reflexión diaria
No nos perdamos ni una sola Comunión.
Jesús ha preparado no sólo una hostia, sino una para cada día de nuestra vida. Las hostias, para nosotros, ya están listas. No nos perdamos ni una sola de ellas.
San Pedro Julián Eymard
