Reflexión diaria
La Santa Misa diaria es para todos.
San José Benito Cottolengo recomendaba la Santa Misa diaria para todos…, para maestras, enfermeras, trabajadores, doctores, padres…, y a los que objetaban no tener tiempo les decía: «¡Mal manejo del tiempo! ¡Mala economía del tiempo!». Y decía la verdad. Si tan sólo apreciáramos el valor infinito de la Santa Misa, estaríamos muy deseosos de asistir y trataríamos por todos los medios de encontrar los tiempos necesarios.
Reflexión diaria
De esta manera está siempre el Señor con sus fieles.
…Y como se mostró a los santos apóstoles en carne verdadera, así también ahora se nos muestra a nosotros en el pan consagrado. Y lo mismo que ellos con la vista corporal veían solamente su carne, pero con los ojos que contemplan espiritualmente creían que Él era Dios, así también nosotros, al ver con los ojos corporales el pan y el vino, veamos y creamos firmemente que es su santísimo Cuerpo y Sangre vivo y verdadero. Y de esta manera está siempre el Señor con sus fieles, como Él mismo dice: «Ved que yo estoy con vosotros hasta la consumación del siglo».
San Francisco de Asís
Admoniciones 1, 19-22
Reflexión diaria
Ved que diariamente se humilla.
¡Oh hijos de los hombres!, ¿hasta cuándo seréis duros de corazón? ¿Por qué no reconocéis la verdad y creéis en el Hijo de Dios? Ved que diariamente se humilla, como cuando desde el trono real descendió al seno de la Virgen; diariamente viene a nosotros Él mismo en humilde apariencia; diariamente desciende del seno del Padre al altar en manos del sacerdote…
San Francisco de Asís
Admoniciones 1, 14-18
Reflexión diaria
María Santísima anticipó en sí misma lo que en nosotros sucede sacramentalmente.
María concibió en la anunciación al Hijo divino, incluso en la realidad física de su cuerpo y su sangre, anticipando en sí lo que en cierta medida se realiza sacramentalmente en todo creyente que recibe, en las especies del pan y del vino, el Cuerpo y la Sangre del Señor.
San Juan Pablo II
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, n. 55
Reflexión diaria
Como un soplo de viento.
Una Comunión espiritual actúa en el alma como un soplo de viento en una brasa que está a punto de extinguirse. Cada vez que sientas que tu amor por Dios se está enfriando, rápidamente haz una Comunión espiritual.
San Juan María Vianney
Santo Cura de Ars
Reflexión diaria
Ofrecía el sacrificio de todos los miembros.
San Francisco de Asís comulgaba con frecuencia y con devoción tal, como para infundirla también en los demás. Como tenía en gran reverencia lo que es digno de toda reverencia, ofrecía el sacrificio de todos los miembros, y al recibir al Cordero inmolado, inmolaba también el alma en el fuego que le ardía de continuo en el altar del corazón.
Beato Tomás de Celano
2 Cel 201; cf. LM 9,2
Reflexión diaria
El fin último de todo deseo humano.
La práctica de este deseo constante de Jesús en la Eucaristía tiene su raíz en la perfección última de la comunión eucarística, que es el fin último de todo deseo humano.
San Juan Pablo II
Reflexión diaria
Como nuestra Santísima Madre.
Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre; con el espíritu y fervor de los Santos.
San Josemaría Escrivá de Balaguer
Reflexión diaria
Jesús se ofreció a sí mismo como sacrificio y hostia.
La voluntad de su Padre fue que su bendito y glorioso Hijo, a quien nos dio para nosotros y que nació por nuestro bien, se ofreciese a sí mismo como sacrificio y hostia, por medio de su propia sangre, en el altar de la cruz; no para sí mismo, por quien todo fue hecho, sino por nuestros pecados, dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas. Y quiere que todos seamos salvos por Él y que lo recibamos con un corazón puro y con nuestro cuerpo casto. Pero son pocos los que quieren recibirlo y ser salvos por Él, aunque su yugo es suave y su carga ligera 2CtaF 6-15.
San Francisco de Asís
Carta a toda la Orden
Reflexión diaria
La humildad del Hijo de Dios.
El Señor del universo, Dios e Hijo de Dios, de tal manera se humilla, que por nuestra salvación se esconde bajo una pequeña forma de pan. Ved, hermanos, la humildad de Dios y derramad ante él vuestros corazones Sal 61,9; humillaos también vosotros para que seáis ensalzados por Él. Por consiguiente, nada de vosotros retengáis para vosotros, a fin de que os reciba todo enteros el que se os ofrece todo entero CtaO 27-29.
San Francisco de Asís
Carta a toda la Orden
Reflexión diaria
En la Eucaristía Jesús viene… 3
– Viene con tanta claridad que no hay corazón tan ciego y en tinieblas tan densas que no pueda iluminar y purificar con su presencia.
– Viene tan lleno de santidad y de gracia, que no hay indolente e indevoto al que no pueda excitar a mover a devoción.
Santa Matilde de Hackeborn
Reflexión diaria
En la Eucaristía Jesús viene… 2
– Viene con tanto amor, que al más frío y obstinado puede encender en su amor y ablandar su corazón si él lo quiere.
– Viene tan magnánimo, que no hay pobre al que no pueda enriquecer copiosamente.
– Se ofrece a todos como alimento tan dulce, tierno y sobreabundante que no hay allí nadie tan pobre o hambriento al que no pueda alimentar y saciar plenamente.
Santa Matilde de Hackeborn
Reflexión diaria
En la Eucaristía Jesús viene… 1
– Viene con tanta humildad, que nadie de los que participan es tan miserable que no se incline y venga a él el Señor, abajado profundamente hasta el hombre.
– Viene con tal paciencia, que allí no hay pecador o enemigo que no sea recibido con mansedumbre, si quiere arrepentirse y que se le perdonen con gozo todos sus pecados.
Santa Matilde de Hackeborn
Reflexión diaria
Les serán atenuadas las penas del purgatorio.
Dice San Jerónimo que a las almas por las que está obligado a orar el que oye la Santa Misa -su padre, su madre, sus parientes y bienhechores-, durante el espacio de tiempo en que oye la Santa Misa, les serán atenuadas las penas del purgatorio.
San Vicente Ferrer
Las propiedades de la Santa Misa
Reflexión diaria
Si el alma desea recuperar todo lo perdido en su vida.
Si el alma desea recuperar debidamente todo lo perdido, depravado y descuidado en su vida, acérquese con frecuencia a recibir el noble y dignísimo sacramento del Cuerpo de Cristo, que contiene en sí todos los bienes y en el que se encuentra toda gracia.
Santa Matilde de Hackeborn
